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Oportuno mensaje por la paz

Nadia Murad eleva la voz de las mujeres oprimidas
Nadia Murad eleva la voz de las mujeres oprimidas Fuente: Archivo
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9 de octubre de 2018  

El Premio Nobel de la Paz 2018 ha galardonado acertadamente a dos personas hasta ahora poco conocidas, hermanadas por un mismo esfuerzo, como combatir la violencia sexual de la que todavía son víctimas frecuentes muchas mujeres. El mensaje es contundente: en el mundo moderno, la mujer no puede ser esclava de nadie y tampoco las violaciones pueden ser usadas como armas de guerra.

El primer galardonado, Denis Mukwege, es un abnegado ginecólogo y cirujano congoleño que dedicó su vida a ocuparse de aquellas compatriotas víctimas de violaciones. Para atenderlas, fundó un hospital en la ciudad de Bukavu, en el este de su país.

Nadia Murad Basee es la mujer yazidí iraquí también premiada, cuya historia tan conmovedora como heroica resumió en su libro Yo seré la última. En agosto de 2014, Estado Islámico (EI) ingresó en su aldea y planteó a los yazidíes la disyuntiva de convertirse al islam o perecer. Masacró a más de 3000 hombres, incluidos varios de sus hermanos, y secuestró a las mujeres. Con poco más de 20 años, por más de tres meses, cerca de la ciudad de Mosul, sufrió toda suerte de vejaciones durante su cautiverio, fue sometida como esclava sexual y vendida varias veces.

La minoría campesina yazidí, una de las más antiguas de Irak, viene siendo blanco del odio inhumano de grupos radicalizados. Nadia Murad es una de las 3000 niñas y mujeres de su pueblo víctimas de una incalificable brutalidad, que se suman a muchas otras de distintas aldeas. Con valor extraordinario, ella ha sido capaz de contar su trágica historia, tras salir de Irak y llegar a Alemania.

Desde septiembre de 2016, es también la primera embajadora de Buena Voluntad para la Dignidad de los Supervivientes de Trata de Personas de las Naciones Unidas , cargo creado para ella.

Los yazidíes practican generalmente en secreto una antigua religión que tiene entre sus libros sagrados tanto la Biblia como el Corán. La mayoría de ellos residen en el sudeste de Turquía y en la zona de la frontera que separa Siria de Irak. Han sido víctimas de persecución por siglos.

El Premio Nobel otorgado eleva la voz de Nadia Murad contra los abusos aberrantes sufridos por mujeres y defiende la libre profesión de un culto ante la inaceptable intolerancia de muchos.

El oportuno y merecido galardón destaca que ella fue capaz de "arriesgar su propia seguridad para combatir con coraje crímenes de guerra y buscar la justicia para las víctimas". Miles de yazidíes aún aguardan su libertad.

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