La Superliga está preocupada: la histeria en las canchas la pone en alerta

Guillermo Barros Schelotto y el enésimo reclamo al árbitro Darío Herrera
Guillermo Barros Schelotto y el enésimo reclamo al árbitro Darío Herrera Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro Alfieri
Alejandro Casar González
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8 de octubre de 2018  • 23:59

Las autoridades de la Superliga no quieren que se repitan imágenes como las del domingo, cuando los entrenadores de Boca y Racing, fuera de sí, cubrieron de reproches a la terna arbitral. Ya tomaron contacto con varios presidentes de los clubes de primera división y les pidieron "que bajen los decibeles". La intención es que, incidentes como los ocurridos en Avellaneda, no se vuelvan habituales. Y la iniciativa realizada en los últimos meses bajo el eslogan "rivales, no enemigos", no se pierda en una vaga campaña.

Orgánicamente, la Superliga no puede hacer nada para castigar las actitudes de Eduardo Coudet y Guillermo Barros Schelotto. "No hay ninguna disposición relacionada con el comportamiento de los protagonistas. Eso tiene que ver con el reglamento disciplinario", avisaron desde las oficinas de Puerto Madero en las que funciona la Superliga. En cambio, sí era competencia suya el castigo a Huracán por el estado del campo de juego durante el partido con River, por la primera fecha. Por eso, al club de Parque Patricios se le abrió un expediente interno y se lo castigó económicamente con el valor de 500 entradas generales.

Incidentes como estos, y la imposibilidad de sancionar sin intermediarios a los protagonistas, llevan a pensar a algunos de los directivos de la Superliga en la posibilidad de tener un tribunal de Disciplina propio, una iniciativa que se evaluará en las próximas semanas. Mientras tanto, la entidad que agrupa a los clubes de primera seguirá utilizando al órgano que depende de la AFA. Un servicio que, y vale recordarlo, la Superliga paga todos los meses (junto con los árbitros y el registro de jugadores, entre otros ítems).

Entonces, ¿a quién le cabe la responsabilidad de condenar lo que pasó en Avellaneda a la vista de todo el mundo? Que nadie espere una sanción ejemplificadora de los clubes. En lugar de hacer una respetable autocrítica, los dardos se posaron sobre el árbitro Herrera, de mal arbitraje, sin dudas. El presidente de la Academia, Víctor Blanco, dijo que a Herrera "le faltó autoridad". Y que la expulsión de Matías Zaracho (por doble amarilla) fue "ilógica". "Se le fue de las manos en el segundo tiempo. Las divididas eran todas para Boca, le faltó autoridad, debió expulsar a algún jugador de Boca, pero estuvo un poco presionado", dijo Blanco en La Oral Deportiva. De los insultos de Coudet, su ingreso en la cancha y sus protestas ampulosas, nada. Como si no hubiera pasado.

Del lado de Boca nadie salió a criticar el desempeño de Herrera. Ni, mucho menos, las airadas protestas del Mellizo. Las dos jugadas que le reclamó el DT al árbitro son milimétricas: quizás en el primer gol, Lisandro López estaba adelantado. En el segundo su posición al momento del pase de Zaracho es correcta. En el búnker xeneize, esá claro, nadie recordará que Germán Delfino, cuarto árbitro del partido, le había dicho a Cristian Pavón que no iba a salir en el segundo tiempo. El delantero de Boca y del seleccionado había tenido un duro intercambio de palabras con el árbitro. Hasta que el Mellizo, justo antes de que el partido se fuera a los vestuarios, intercedió para evitar un mal mayor. Al final, Pavón jugó el segundo tiempo con normalidad. Y nadie lo informó, otra desprolijidad.

¿Qué puede hacer la AFA? Por un lado, aplicar el reglamento. Y por el otro, recordar una circular que mandó el tribunal de Ética que encabeza el reconocido abogado Raúl Pleé. El 22 de febrero pasado, y luego de la enésima cadena de protestas y agravios hacia la actuación de los árbitros (en aquel momento, Marcelo Tinelli y Rodolfo D'Onofrio eran dos de las voces más críticas), el tribunal expresó: "Consideramos oportuno exhortar a todos los actores del fútbol argentino a que sus conductas y manifestaciones tengan la prudencia y altura necesarias como para no afectar los valores éticos y de respeto que la AFA debe custodiar y que quedan, eventualmente, sujetas al juicio y la sanción de este tribunal". La "tregua" duró algo más de siete meses.

¿Y la Dirección Nacional de Arbitraje? Federico Beligoy tendrá la difícil misión de evaluar a Herrera y Delfino. Por lo pronto, el exárbitro no confirmó si el entrenador de Boca fue informado por Herrera. Se sabrá recién hoy, cuando el tribunal de Disciplina de la AFA cite a declarar a todos los jugadores y entrenadores expulsados el fin de semana. En algo concuerdan cada uno de los involucrados: hubo impericia del lado de Herrera y sus asistentes al permitir que el partido se les fuera de las manos. Resta saber si serán castigados. ¿Autocrítica? Nada.

La contracara: Mourinho, investigado

Mientras en el torneo argentino los entrenadores dieron la nota y no parecen enfrentarse a sanción alguna, la FA inglesa le inició un expediente interno a José Mourinho, DT de Manchester United. El ente disciplinario utilizó las imágenes captadas por Sky Sports, la cadena que transmite los partidos, en las que el entrenador parece proferir un insulto en portugués. Luego, el técnico dirige su dedo meñique hacia la cámara. Instantes más tarde, saluda a Rafael Benítez, el entrenador rival. La FA inglesa no dio precisiones acerca de las posibles sanciones que enfrenta Mourinho, ni se estableció un plazo de tiempo para definir si el portugués es culpable. El DT, de 55 años, estaba en el ojo de la tormenta por haber llevado a Manchester United a su peor inicio liguero de los últimos 29 años. "Esto es una cacería humana", se quejó el portugués luego del partido con Newcastle. Su equipo se había ido al descanso perdiendo por 2-0, pero lo revirtió 3-2 sobre el final gracias a un gol del chileno Alexis Sánchez. Así, Manchester United trepó al octavo puesto en la tabla de posiciones.

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