Escritos inéditos y manuscritos originales de Gabriel García Márquez se suman a su acervo en Bogotá

Silvina Premat
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10 de octubre de 2018  • 18:30

La amistad, una de las virtudes que cultivaba Gabriel García Márquez , le jugó en contra de un deseo que en vida buscó cumplir a rajatabla: no dar a conocer los "trucos" de su escritura. La incorporación al patrimonio colombiano de ocho manuscritos de su juventud, inéditos cuatro de ellos, así lo evidencia según la apreciación de uno de sus hijos, Gonzalo García Barcha. Se trata de un archivo de 66 folios mecanografiados, muchos de ellos con correcciones de puño y letra del Premio Nobel de literatura 1982, quien los había enviado a algunos de sus amigos y así se salvaron del cesto de basura.

Entre esos textos, que ahora pertenecen a la red de bibliotecas públicas "Luis Angel Arango" (BLAA), se cuenta el documento más antiguo de Gabo que se conserve hasta el momento: una primerísima versión del "El huésped", de 1948. Hay también dos cuentos sin título en los que ya aparecen personajes como Úrsula y el coronel Aureliano Buendía y registran los primeros pasos del escritor en el realismo mágico o "lo maravilloso cotidiano" que caracterizaría su obra.

Fueron escritos por un Gabo de veintipico de años, entre abril de 1948 y abril de 1952, en el período en el que cursó tres años de abogacía y vivió entre Cartagena y Barranquillas. Recientemente fueron comprados por el Banco de la República de Colombia para ser conservados en sede bogotana de la BLAA, que depende de esa entidad y muchos de ellos serán digitalizados y ofrecidos en la web.

Ejemplar del periódico fundado por García Márquez como intento de supervivencia económica y que aspiraba ser el diario más pequeño del mundo; no se tiene certeza de cuántas ediciones se hicieron
Ejemplar del periódico fundado por García Márquez como intento de supervivencia económica y que aspiraba ser el diario más pequeño del mundo; no se tiene certeza de cuántas ediciones se hicieron

La decisión de fortalecer el acervo de la biblioteca nacional fue de su director, Alberto Abello Vives, al cumplirse este año seis décadas desde su creación. Vives condujo la compra de la colección "más importante sobre Gabo que existía en Bogotá", el legado del investigador, poeta y periodista, Jorge García Usta, fallecido en 2005 y autor de "Cómo aprendió a escribir Gabriel García Márquez". También se adquirieron los archivos de Alvarez Cepeda Samudio y Alfonso Fuenmayor, otros dos amigos de García Márquez, con fotografías, cartas y otros manuscritos.

Además, Abello Vives solicitó una nueva donación a Mercedes García Barcha, viuda del escritor quien tiempo atrás había obsequiado a la Biblioteca Nacional, que depende del Ministerio de Cultura, la medalla y el diploma del Nobel. Y ella respondió con creces. Despachó desde México a colección privada de Gabo de sus novelas, cuentos, crónicas, artículos periodísticos, guiones, discursos y ensayos: 3000 libros de 1102 ediciones, en su mayoría las primeras, de la obra de García Márquez, publicadas en 44 idiomas en 42 países, entre 1995 y 2018.

"Dentro de esos libros -que Mercedes envío muy bien cuidados, cada uno dentro de una bolsa-, llegaron también algunos detalles como mechones de cabello o una tarjetita de un editor japonés que dice: "Don Gabriel, aquí le dejo la primera edición japonesa de El 'colonel' ", comentó divertido Vives durante la presentación de las nuevas adquisiciones de la BLAA que se hizo días pasados en Medellín durante el VI Festival Gabo.

Durante la presentación de las adquisiciones de la Biblioteca Nacional de Colombia, durante el VI Festival Gabo, en Medellín
Durante la presentación de las adquisiciones de la Biblioteca Nacional de Colombia, durante el VI Festival Gabo, en Medellín

Jaime Abello Banfi, director de la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), destacó, en diálogo con LA NACION que "la gran novedad es que en Colombia se está formando un acervo muy especial" y que "la biblioteca Luis Angel Arango es una institución con capacidad técnica comparable a la que tiene el Centro Harry Ramson, de la Universidad de Texas", donde se conserva el resto del archivo personal de García Márquez.

Sergio Sarmiento, el investigador de la BLAA a cuyas manos llegaron los nuevos manuscritos no sale de su asombro. "Es maravilloso haber encontrado estos documentos porque son los más antiguos que se conservan de Gabo, corresponden al período que se conoce como costeño. Hay textos mecanografiados, apuntes escritos a mano y varias versiones de un mismo texto, lo que nos permite ver las costuras del texto, qué estaba pensando cuando los escribía. Son todas versiones previas a las publicadas", comentó Sarmiento al presentar la nueva colección que denominaron "Los papeles de Gabo". "La principal noticia son los textos inéditos, pero también hay cuatro que fueron publicados", precisó el investigador. Reveló que dos de los cuentos no tenían título y les fueron atribuidos por la BLAA y que entre los hallazgos más valiosos se incluyen las distintas versiones de un cuento del que se creía que Gabo nunca había escrito, en el que habla de un ahogado que lleva caracoles a una mujer. En 1952 el escritor afirmó, en un artículo, que estaba escribiendo un cuento con el título "El ahogado que nos traía caracoles", pero en 1982, en una entrevista dijo que en algún momento había pensado escribir un cuento que se llamara de esas forma. De ahí que hasta ahora los investigadores pensaban que jamás lo había escrito.

La existencia de estos manuscritos sorprendió también a Gonzalo García Barcha, uno de los hijos de Gabo, que asoció a su padre con Johannes Vermeer, el pintor de Delft. "De Vermeer no se conoce ni un solo boceto y eso lo vuelve uno de los artistas más misteriosos de la historia de la pintura. Nadie sabe cómo se pintaros sus cuadros. Creo que a Gabo le hubiera gustado ser como Vermeer, que nadie jamás supiera cuáles eran las costuras detrás de esos cuadros", dijo y recordó que García Márquez alguna vez afirmó que su verdadera vocación era la de ser mago: "Era importante para él que no quedara rastro de sus trucos de magia. Veo que eso no fue posible", bromeó al referirse a la difusión de los manuscritos. Y agregó: "Es una gran labor de solidaridad la de todos los que tuvieron la posibilidad de destruir esos papeles, pero por alguna misteriosa razón, desde muy temprano, la gente tuvo la sensación de que valía la pena guardar esos folios".

Textos inéditos

  • Relato de las barritas de menta. Cuento onírico. Escrito en Cartagena entre fines de 1951 e inicio de 1952. Se considera un testimonio excepcional del estado anímico que su tierra natal deja en Gabo y que era parte de "Relatos de un viajero imaginario" que finalmente el escritor descartó.
  • Olor antiguo. Cuento sin título del que hay dos versiones, una escrita en Barranquilla entre diciembre de 1949 y enero de 1951 y la otra en Cartagena, a inicios de 1952. Utiliza recursos estilísticos con una estructura narrativa experimental al estilo de Hemingway y dos niveles de discurso: uno trivial y otro profundo. Un matrimonio festeja 50 años de casados y el hombre cae en la cuenta de que se casó con la hermana gemela de la mujer que amaba.
  • El ahogado que nos traía caracoles. Fragmentos de distintas versiones de un cuento sin título escritos en Cartagena a fines de 1951 e inicios de 1952. Aparece Ursula, el personaje, que en un primer momento se llama Evangelina, una mujer sonámbula que contaba que era visitada por un ahogado y, como prueba la veracidad de sus dichos, mostraba caracoles que le dejaba el visitante. "El ahogado entró a la casa por medio de los sueños de Úrsula", ecribió García Marquez.
  • Relato. Entrega en serie de una ficción. Escrita en Cartagena, entre abril de 1948 y enero de 1951. Cuenta qué pasa en el pueblo del "viajero imaginario" un día de eclipse solar y termina con una dosis de humor. Posiblemente se cambió pro "El cuento más corto del mundo".

Textos publicados

  • El huésped Cuento. Original literario más antiguo que se conserva de García Márquez. Dos folios con el texto completo de su octavo cuento publicado, en mayo de 1950, y escrito en Cartagena entre abril de 1948 y abril de 1950. Primer documento en el que Gabo explora la noción de tiempo, como factor principal del deterioro de los mitos con los que se explican la realidad, que marcará su obra futura.
  • Relatos de un viajero imaginario. Serie de ficción. Es la primera serie que escribe GGM en Cartagena, entre abril de 1948 y enero de 1951. Todos los documentos tienen correcciones hechas por el autor. Ocho relatos de una serie total de quince en los que describe un pueblo del Caribe en la voz de alguien que no está dentro de su cultura y que se sorprende de lo que ve, algo que no sucederá en su obra posterior.
  • Un país en la costa atlántica. Primer reportaje de GGM en Cartagena, entre abril de 1949 y febrero de 1952 y primer documento donde está en ciernes el realismo mágico, que definirá gran parte de su obra. En Sucre, donde se reponía de una enfermedad, en 1949, un amigo le contó la historia de un pueblo, La Sierpe, que adora una figura mítica que se llama la Marquesita.
  • Un hombre viene bajo la lluvia. Cuento. Reescritura de "El huésped" en tres versiones escritas una a fines de 1949, una en Barranquilla y las otras, al parecer, en Cartagena. Incluye elementos del pasado de una casa de la Costa Caribe, entre ellos a Ursula y al Coronel Buendía.

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