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Buenos Aires 2018: por qué un golfista argentino debió irse a dormir con los tenistas

Ela Anacona, en uno de sus últimos putts de la primera vuelta en Hurlingham
Ela Anacona, en uno de sus últimos putts de la primera vuelta en Hurlingham Crédito: Buenos Aires 2018 / Guido Martini
Gastón Saiz
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9 de octubre de 2018  • 20:00

Los anillos olímpicos hechizan con su magia, pero también pueden paralizar. Ela Anacona sufrió el efecto de lo que significa encarnar el crédito femenino del golf argentino en Buenos Aires 2018 . Su garganta pagó un precio alto el día previo al debut: "A la tarde me dijeron que tenía placas y tuve una noche complicada; empecé a tomar antibióticos pero tampoco pude dormir mucho. Puede ser que me hayan bajado las defensas por el nerviosismo o por la ansiedad. Llevamos muchos días en la Villa Olímpica, de hecho estamos ahí desde el martes anterior", comentaba la mejor golfista del país, que también padeció unas líneas de fiebre.

Enseguida, luego de haber combatido los achaques de su cuerpo durante la madrugada, el campo par 70 del Hurlingham Golf Club pareció una gigantesca trampa de 5300 yardas: doble bogey en el 1, luego de una mala salida a la derecha, un mal pique y una caída en el búnker más el castigo de tres putts. Fue el peor arranque. "En el tee del 1 me temblaban las manos, empecé muy nerviosa, nunca me había sentido tan tensionada en un torneo", contaba la chica que fue capaz de ganar tres veces el Abierto de Damas e igualar a Victoria Tanco, una crack que se retiró prematuramente.

Después del caos mental, la calma. Y a partir de ahí, la jugadora de la AAG formada en el country Maschwitz empezó a disfrutar de la experiencia olímpica. Terminó mucho mejor respecto de ese comienzo frustrante: 73 (+3), un score que la colocó en la octava posición y a cinco golpes de la única puntera, la italiana Alessia Nobilio. No se cumplió el axioma del golf, aquello de mañanas calmas y tardes ventosas. El hecho de salir en el primer grupo no le reportó beneficio, sino que al contrario, porque estuvo frío y el viento sopló bastante. Pero se repuso y ahora se ilusiona con dos últimas vueltas bajo el par para meterse de lleno en la lucha por una medalla.

"Una de las diferencias con cualquier torneo es las posiciones de bandera. Acá en Hurlingham estuvieron muy difíciles, en lugares muy raros que nunca imaginé que iban a poner. Es algo que no me lo veía venir. También nos alargaron la cancha, porque el hoyo 6 siempre fue par 5 y ahora es par 4", dijo Anacona

El año próximo, Ela emigrará a Estados Unidos para estudiar Relaciones Internacionales en la Universidad de Arkansas. Si todo resulta bien, aspirará a convertirse en profesional y seguir los pasos de Tanco, su principal inspiradora en este deporte que, paradójicamente, terminó abandonando por múltiples presiones -propias y de su familia- y se volcó a la religión.

Para Anacona serán cuatro años universitarios y su familia vivirá ese proceso a distancia. Adrián, su padre, comenta: "Le inculcamos toda la vida el estudio, creemos que eso no se negocia bajo ningún concepto. Y después que siga el golf, que es lo que más le gusta. Tratamos de orientarla, pero después ella es quien toma las decisiones. Se nos hará difícil tenerla lejos, aunque sabe qué es lo mejor para su futuro. Solo queremos que sea feliz: que siga estudiando y las cosas se le van a ir dando de a poco".

Mateo Fernández de Oliveira no tuvo un buen arranque en los Juegos
Mateo Fernández de Oliveira no tuvo un buen arranque en los Juegos Crédito: Buenos Aires 2018 / Guido Martini

La "mudanza" de Mateo Fernández de Oliveira

El malestar físico de Ela Anacona derivó anoche en un cambio de habitación en la Villa Olímpica dentro de la delegación nacional. Y esta modificación provocó que Mateo Fernández de Oliveira, el representante de golf de Argentina en los Juegos, tuviera que irse a dormir a la pieza de los chicos del tenis. Nada grave, pero trastocó el programa original. "Fue complicado al principio por el cambio en sí, pero después pude descansar bien, sin problemas", mencionó el chico criado golfísticamente en el Náutico San Isidro, que también presentó una tarjeta de 73 (+3) y aparece 12º, a cuatro de un lote de cuatro punteros con -1.

Mateo jugó el último Latin America Amateur Championship (LAAC) en Santiago de Chile, y buscó la chance de clasificarse al Masters de Augusta. Sabe lo que es ir en búsqueda de una presa grande. Pero aquí es distinto: directamente, representa a la Argentina y en casa: "Jugar de local trae otro tipo de responsabilidad porque viene toda la gente a seguirte. Es un nivel exigente y sabés todo el tiempo que el mínimo error te puede costar caro, aunque no siento obligación de obtener la medalla", apunta este jugador que comenzó a los 3 años, llegó a inclinarse por la práctica del fútbol pero volvió a meterse de lleno en el golf desde los 9, para ingresar en el alto rendimiento a partir de los 13.

Al igual que Ela, en agosto de 2019 Mateo empezará su vida estudiantil en los Estados Unidos, en su caso en la Texas Christian University, para la carrera de Comercio Internacional. Pero ahora, solo se enfoca en la ilusión de subirse a uno o dos podios frente a sus seres queridos.

El sistema de juego del golf en Buenos Aires 2018

Desde este martes y hasta el jueves se disputan dos competencias de 54 hoyos cada una, ambas por golpes para las categorías individuales de varones y mujeres. Luego de un día de descanso se realizará el segundo torneo, que será mixto y donde se combinarán las modalidades de fourball, aggregate y foursome. Allí entrará a tallar el feeling golfístico de Anacona y Fernández de Oliveira, como para revalidar la medalla dorada conseguida el año pasado en los Juegos Odesur de la Juventud de Santiago de Chile.

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