Valentina Aguado y “el arte de bailar en la pared”: empezó escalando alacenas y hoy es olímpica en los Juegos de la Juventud

Valentina Aguado, con 17 años, sueña con llegar a Tokio 2020
Valentina Aguado, con 17 años, sueña con llegar a Tokio 2020 Fuente: LA NACION - Crédito: Pablo Elías/Buenos Aires 2018
Germán Leza
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10 de octubre de 2018  • 23:59

Valentina Aguado tenía cuatro años y se trepaba a las alacenas, a los marcos. Ya había elegido su pasión sin saber nombrarla. Hasta que un día, a sus 9 años, su pediatra le recomendó practicar escalada deportiva. Así empezó a gestarse el sueño de Valentina, nacida y residente en la ciudad de San Luis. Hoy, a los 17 años vivió sus primeros Juegos Olímpicos en Buenos Aires 2018 . En uno de los vértices de la zona internacional de la Villa Olímpica, refugiada debajo de una carpa, los edificios de la Villa Olímpica se proyectan como una gran sombra sobre ella. Cálida y reflexiva, a Valentina se le ilumina el rostro cuando habla de la Villa: "Es un lugar increíble. Es otro mundo. Nunca me hubiese imaginado algo como esto. Cuando la escalada se convirtió en olímpica, me empecé a familiarizar con los valores olímpicos. Es otro aire el que se respira adentro de la Villa. He estado en muchas competencias internacionales y puedo decir que acá el espíritu olímpico realmente existe", afirma en diálogo con LA NACION.

Cuando comenzó a escalar, en San Luis solo había un muro. El tiempo pasó y los muros se fueron multiplicando en la provincia. Y en su casa... Sí, para mejorar su rendimiento y porque dejó de entrenarse en el club donde lo hacía siempre, su familia la ayudó a construir un muro de unos cuatro metros y medio de alto en el patio de su casa. Algunos tienen una pileta, un arco de fútbol. "Y yo un muro de escalada", responde sonriente Valentina. Se trata de seis bloques de fenólicos sujetos a una estructura de hierro. Ella los pintó y los agujereó. En los pies de la edificación, unos colchones protegen a Valentina en las caídas. Por las noches, los guarda. Y como el muro está al aire libre, requiere más cuidado que los techados.

Valentina Aguado, con 17 años, sueña con llegar a Tokio 2020
Valentina Aguado, con 17 años, sueña con llegar a Tokio 2020 Fuente: LA NACION - Crédito: Fernando Massobrio

Las tres especialidades de la escalada deportiva son velocidad, dificultad y boulder. Cada una requiere un muro diferente. La primera necesita de una pared de unos 15 metros, la segunda precisa unos 20 metros – tienen obstáculos que dificultan el ascenso- y la tercera 15 metros. Esta última tiene diferentes agarres e inclinaciones. En Buenos Aires 2018, Aguado compitió el domingo en el Parque Urbano en la prueba combinada, que implica las tres disciplinas, y no consiguió estar entre las seis mejores para disputar la final. Pero logró el récord nacional en velocidad, con un registro de 9s91/100.

La joven puntana advierte la dureza de las pruebas de escaladas y el riesgo de estar siempre a punto de quedar suspendida en el aire. A cualquiera eso le resultaría un instante de pánico y de frustración. Pero para ella es exactamente todo lo contrario: "Lo que más me gusta quizás son las caídas –se ríe y su mirada se achina-. Es re loco. Cuando estás escalando en roca es lo más divertido de todo porque es como volar. Y también como que es algo que te impulsa a seguir. Caerse y volver a levantarse y seguir con las mismas pilas con las que se empezó. Y darle para adelante. Tropezón no es caída, como dicen. No dejarse vencer. Te desafía a reelaborar, a buscar nuevas cosas, a entrenar las debilidades", enumera.

Uno de sus grandes y próximos desafíos es la clasificación a los Juegos Olímpicos de Tokio. No es sencillo el camino y sería un gran salto de jerarquía en su carrera deportiva. Existen cuatro instancias para lograr la clasificación: el campeón de todas las pruebas de la Copa del Mundo 2018, luego en Tokio habrá un evento especial combinado (velocidad, dificultad y Boulder) donde ingresan las seis primeras, además los 20 primeros en el circuito mundial buscarán seis lugares en una competencia en Francia, y por último, los campeones continentales. En el arranque de 2019, en Estados Unidos, se podría conseguir esa plaza en el certamen Panamericano. Será una empresa muy compleja pero a ella le atraen los desafíos.

Más allá de los Juegos de Tokio, Valentina espera terminar sus estudios secundarios, continuar con la escalada y sueña con ingresar a la carrera de ingeniería. Este último año, los viajes a competencias del exterior y la preparación para los Juegos la llevaron a estar mucho tiempo fuera de casa. "Me llevé los cuadernos para estar al día. Si tenés un objetivo claro y te esforzás para cumplirlo, de alguna forma, lo hacés. El colegio Santa Catalina me acompaña muchísimo. El apoyo que me dieron este último año fue buenísimo, corriéndome exámenes o adelantándolos", relata. Estar lejos de sus tres hermanos y de su familia no es fácil para Aguado, que siempre espera volver al cobijo familiar.

Valentina charla con fluidez y con la solidez de una mujer adulta. Transita un momento único cuando escala y así lo describe: "Uno no piensa mucho cuando está escalando. Logro desconectarme, y como fluir o bailar en la pared. Es esa fracción de segundos en la que te olvidás de cualquier cosa. Es un deporte que se disfruta mucho y que te lleva al límite. Tal es ese límite que implica caerse. Exige muchísimo también y por eso me gusta. Para mí es un juego y el día que pierda eso es cuando dejaré de competir", reflexiona.

Valentina Aguado, con 17 años, sueña con llegar a Tokio 2020
Valentina Aguado, con 17 años, sueña con llegar a Tokio 2020 Fuente: LA NACION - Crédito: Fernando Massobrio

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