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Christopher Robin, la nueva estrella del universo de Winnie the Pooh que no podrá verse en China

Como un spin off de Winnie the Pooh, el único humano del universo del "osito mielero" vive su momento de máximo protagonismo
Como un spin off de Winnie the Pooh, el único humano del universo del "osito mielero" vive su momento de máximo protagonismo
Marcelo Stiletano
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11 de octubre de 2018  

Cada vez que se habla de Winnie the Pooh , la imagen que de inmediato nos viene a la memoria es la del osito sonriente y bonachón que en los dibujos animados de Disney siempre tiene a su alcance un tarro de sabrosa miel. Todos sabemos también que Pooh vive feliz en el Bosque de los Cien Acres junto a varios amigos inseparables: el chanchito Piglet, el felino Tigger (con su voz seseosa y su impredecible vocabulario), el burro Igor, el canguro Rito y su mamá Cangu, Conejo, Búho, un elefantito rosado llamado Lumpy (o "efelante") y, por supuesto, el único humano del grupo, Christopher Robin, el chico del globo rojo.

Las historias de Winnie the Pooh aparecieron por primera vez a fines de 1925 en un diario londinense. Allí se bosquejó el primer capítulo del libro inicial publicado un año después. Las biografías más difundidas dicen que Alan Alexander Milne le puso al niño amigo de Pooh el nombre de su propio hijo y que el osito fue bautizado como Pooh después de que el verdadero Christopher Robin vio un oso en una visita al zoológico. El ilustrador E. H. Shepard le puso color en 1932 al animalito y sus amigos, y algo más de tres décadas después, en 1966, los animadores de Disney estilizaron esas figuras, las pusieron en movimiento y las sumaron al universo Disney.

Gracias al poder de la marca del Ratón Mickey, Pooh y sus amigos se hicieron de allí en adelante tan populares entre los chicos de todo el mundo que nos olvidamos del aspecto que todos ellos tenían en sus orígenes, mucho más literarios. Inclusive, algunos de los personajes en principio secundarios (Igor, Piglet, Tigger) fueron protagonistas de sus propias aventuras en clave de largometraje, desplazando al osito del lugar protagónico por algún tiempo.

Trailer de Cristopher Robin - Fuente: Youtube

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Algo curioso ocurre hoy. Por primera vez el lugar central no lo ocupa algún simpático animalito, sino Christopher Robin. Una verdadera rareza, tanto como dos largometrajes realizados casi al mismo tiempo sobre el mismo tema, y en ambos casos con personajes de carne y hueso. El primero, estrenado en septiembre de 2017, se estrenó en la Argentina directamente en el cable Premium, sin pasar por los cines con el título de Adiós Christopher Robin (Goodbye Christopher Robin en el original). El segundo (y único de los dos producido por los estudios Disney) es Christopher Robin, un reencuentro inolvidable, uno de los estrenos de este jueves en nuestro país.

Ambas películas podrían verse y analizarse casi en espejo. Y también a partir de una curiosa secuencia de semejanzas y continuidades. Dirigida por el veterano Simon Curtis, Adiós Christopher Robin (disponible actualmente en el paquete de películas premium de Fox en cable y streaming) se enfoca en la vida personal, familiar y creativa de A. A. Milne (Domhnall Gleeson), antes y después de lograr fama y reconocimiento definitivo gracias a los libros de Winnie The Pooh. El eje del relato es la relación entre Milne y su hijo, que en la película se llama Baby Moon. El chico empieza a atormentarse cuando los libros de Winnie Pooh se hacen populares y todo el mundo (sobre todo los otros chicos) empiezan a llamarlo Christopher Robin. Ese era su verdadero nombre, pero la película no lo dice. En cambio, se muestra cómo se distancia de su madre (Margot Robbie) y queda a cargo de una cariñosa nodriza (Kelly McDonald). Esta película también habla de la traumática experiencia que Milne sufre como combatiente en la Primera Guerra Mundial y cómo ese hecho también golpea a su hijo, que se enrola en las fuerzas aliadas al estallar la Segunda Guerra Mundial.

Christopher Robin, un reencuentro inolvidable, arranca en cambio en plena posguerra, con su protagonista (Ewan McGregor) ya adulto y trabajando como gerente en una fábrica de equipajes. La conexión con el film anterior aparece cuando lo vemos fugazmente embarcando en un tren rumbo al frente de combate a principios de los años 40. También a partir de otros detalles. Las dos películas muestran al protagonista cuando arroja desde uno de los lados de un puente una rama al río y corre hacia el otro para ver si sigue flotando. Y la presencia de los globos rojos es constante.

Cristopher Robin llega este jueves a los cines argentinos
Cristopher Robin llega este jueves a los cines argentinos

Cuando la estabilidad familiar y laboral de Robin empieza a tambalear llega el momento de la reaparición de los amigos de la infancia, que no son otros que Pooh y sus amigos. Ellos le ayudan al protagonista a recuperar el camino extraviado, y también de la inocencia perdida.

El ecléctico director Marc Forster se mueve aquí más cerca de Descubriendo el país de Nunca Jamás (sobre otro autor de cuentos infantiles famosos, J. M. Barrie, el creador de Peter Pan) que de los zombies Guerra Mundial Z y las aventuras de James Bond ( Quantum of Solace) con la ayuda del elemento más llamativo de la película: la interacción entre el personaje de McGregor y los animalitos del Bosque de los Cien Acres, que cobran vida a través de una animación digital de asombroso realismo.

En la mirada de Hayley Atwell, que interpreta a la esposa de Christopher Robin, Pooh y sus amigos aparecen en la película como amorosos juguetes que lucen desde su textura las huellas desgastadas del paso del tiempo y, tal vez, del querible uso que le dieron sus dueños. "No son las versiones nuevas, brillantes y llamativas de ellos mismos, sino la impresión de ver figuras que han vivido mucho. Están llenos de detalles que los hacen todavía más reales, y sus expresiones son muy parecidas a las de los seres humanos", afirmó la actriz al semanario Entertainment Weekly.

La aparición de estas dos películas reavivó el interés por conocer más detalles sobre la vida de Milne y de sus descendientes. En la ficción de la película que se estrena mañana, Robin tiene una hija llamada Madeline, activa y muy decidida. En la vida real, según nos recordó hace poco una nota de Variety, la verdadera hija de Robin, Clare, nació con una parálisis cerebral que no le impidió alentar la creación de una organización benéfica consagrada a partir de los ingresos por la publicación de los libros de Winnie the Pooh a ayudar a personas afectadas por la misma discapacidad en el Reino Unido.

Hay algo todavía más curioso e insólito alrededor de esta historia. La película que se estrena mañana en la Argentina no podrá verse en China. Recibió un rotundo veto gubernamental porque el presidente chino, Xi Jinping, fue muchas veces comparado con el osito mielero a través de memes viralizadas en redes sociales. La férrea censura que todavía funciona allí castigó especialmente a una película pensada para ser vista en el resto del mundo por toda la familia.

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