Los piqueteros tienen fines electorales, dijo Patricia Bullrich

La ministra de Seguridad criticó duramente a los movimientos sociales y negó tener una interna con Stanley
La ministra de Seguridad criticó duramente a los movimientos sociales y negó tener una interna con Stanley Fuente: Archivo - Crédito: Rodrigo Néspolo / LA NACION
Jaime Rosemberg
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10 de octubre de 2018  

Un rato antes, había negado con énfasis cualquier desavenencia o pelea con su par de Desarrollo Social, Carolina Stanley , y calificado de "perfecto" el vínculo entre ambas. Pero, a diferencia de la actitud dialoguista de Stanley con las organizaciones piqueteras, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich , volvió a castigar ayer a los movimientos sociales que encabezan protestas al decir que muchas de estas responden "al armado de candidaturas políticas" opositoras con vistas a las elecciones de 2019.

"El Gobierno considera que hoy están cubiertas [las necesidades] con los distintos planes nacionales, provinciales y municipales [de asistencia] y se ha aumentado el presupuesto social, con lo cual creemos que la protesta permanente tiene más que ver con una visión opositora que con una necesidad social", afirmó la ministra al hablar con la prensa luego de la reunión de gabinete en la Casa Rosada.

"Hoy hay muchos mecanismos para que la gente pueda obtener accesos a políticas sociales, por eso nosotros queremos encuadrar bien esto y es importante saber que esta decisión de ciertos grupos de estar todos los días en la calle en definitiva tiene que ver con el armado de candidaturas opositoras más que con un problema social", dijo.

La consulta periodística tenía que ver con la ola de protestas de movimientos sociales y distintos sectores económicos, como taxistas, cartoneros y yerbateros, que confluyeron ayer en el centro porteño, y que amenazan con continuar en las próximas semanas.

Las expresiones de Bullrich chocan, en su esencia, con la política encabezada por Stanley, que tuvo como objetivo "contener" a las organizaciones sociales (la CTEP, la CCC y Barrios de Pie, por citar las más numerosas y representativas), que dio como resultado meses de relativa calma social. Ese plan es puesto en duda por Bullrich, que en la intimidad cree que la "intermediación" de los dirigentes piqueteros sigue siendo muy fuerte. Stanley y Bullrich, que niegan cualquier entredicho personal, se juntarán para intentar llegar a puntos de acuerdo sobre la estrategia con los líderes piqueteros.

El Gobierno mira con atención a los movimientos sociales, que, adivina, "están dando pasos hacia la confluencia", bajo el paraguas de la eventual candidatura a presidenta de Cristina Kirchner. "Si el pueblo se cansa y se rebela, hay que estar con el pueblo", dijo anteayer Juan Grabois, líder de la CTEP. "Quiero ser categórico, la CTEP no participa en política electoral", dijo, en rechazo de las acusaciones de la Casa Rosada, aunque dejó la puerta entreabierta para ser candidato. "Espero que no me toque ese rol", agregó el dirigente social. "Apostamos a que va a ser candidato. Él y varios de los dirigentes", afirmó una alta fuente del Gobierno.

En Balcarce 50 no sorprende la actitud combativa creciente de los partidos de la izquierda tradicional, pero sí hay preocupación por ese "frente común" que organizaciones tan dispares puedan enhebrar en torno a la postulación de Cristina Kirchner. Insistirán en el "tono electoral" de los reclamos, más allá de reconocer que la crisis económica hace estragos.

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