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Un colegio de Pilar quiere prohibir que las chicas usen pollera para "evitar tentaciones"

Fuente: Archivo
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10 de octubre de 2018  • 01:48

El colegio San José, un establecimiento católico ubicado en la localidad bonaerense de Pilar , quedó envuelto en una polémica esta semana luego de que decidiera reemplazar la pollera de su uniforme por un pantalón para prevenir incumplimientos al código de vestimenta por parte de sus alumnas y "evitar tentaciones" de otras personas en la institución.

El representante legal de la escuela, Mariano García, anunció pasado el mediodía que el San José había tomado finalmente la decisión de alterar la configuración del uniforme a partir del año que viene. "Va a ser más sencillo porque es un pantalón jogging con una chomba bordada con el escudo y con la campera de jogging. Igual que los varones, va a ser un uniforme unisex", declaró.

La noticia se conoció horas después de que el portal Pilar a Diario publicara una entrevista donde algunas de las alumnas de ese colegio denunciaron que los preceptores habían empezado a medirles con una regla el largo de sus polleras. "Lo vemos muy mal porque nadie debería tener contacto físico con nosotras, que somos alumnas y mucho menos midiéndonos la pollera. Lo hacen, además, en contra de nuestra voluntad", relató una de las estudiantes, que prefirió mantener su identidad en reserva.

Consultado sobre este punto, García aseguró que las autoridades no recibieron denuncias puntuales por estas prácticas pero igualmente sostuvo que investigarán "si hay algo que no corresponde". LA NACION intentó contactarse con las autoridades del colegio en repetidas ocasiones pero no obtuvo resultado.

Doblemente vulnerables

Para Yael Brendel, asesora General del Ministerio Público Tutelar de la Ciudad (el organismo que vela por los derechos de los menores en Buenos Aires), las niñas y adolescentes son doblemente vulnerables por su edad y su género. "La noticia de que en un colegio de Pilar les prohíben a un grupo de alumnas asistir con polleras de determinado largo nos convoca a revisar prácticas y discursos cotidianos", sostuvo.

"En este caso, revierten la carga de la prueba, porque están diciendo que la pollera invita a algo y no invita a nada -agregó-. Cambiar el uniforme es una decisión administrativa de la escuela, lo que no podemos admitir desde el Estado es que se considere que una forma de vestir es una invitación a vulnerar un derecho. Como adultos estamos obligados a respetarlos y hacer que se respeten".

Con información de Télam

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