Problemas financieros y el documento del Vaticano II

Orlando J. Ferreres
Orlando J. Ferreres PARA LA NACION
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10 de octubre de 2018  • 01:57

En el documento del Vaticano Oeconomicae et Pecuniariae Quaestiones, publicado el 17 de mayo de este año se pone la atención en dos temas fundamentales: uno general de ética y valores de la humanidad, en los que se recomienda acudir para orientarse a los valores de la Iglesia y de la Doctrina Social de la Iglesia, y otro con los problemas más graves en lo económico y financiero que nos toca enfrentar en este momento y sus posibles soluciones.

En esta segunda parte, nos referiremos a algunos de los hechos graves que enfrenta el mundo actual, dominados por el corto plazo y sin ver, en su gran mayoría, los efectos sobre el crecimiento económico real del mundo, que son fundamentales desde el punto de vista del Vaticano en este aspecto.

Uno de los temas, que arrastró a otros, fue el de la crisis de la subprime, hipotecas no consideradas de primera clase, en las que había bastante riesgo de no cobrar el monto del crédito otorgado. Como estas hipotecas estaban basadas en un activo real, las agencias de rating las fueron considerando como que tenían una garantía del 100 %. Los bancos regionales desarrollaron este mercado, que en Estados Unidos pasó de ser muy pequeño hasta llegar al enorme 20 % del total de las hipotecas.

Como los bancos regionales tenían necesidad de dinero, se ponían en diferentes fideicomisos o trust, que iban colocando dinero nuevo, dando como garantía las hipotecas subprime ya efectuadas. Posteriormente, se seguía con este mecanismo, que era lo que pedían los grandes bancos, titulización de las titulizaciones, pero en la mayoría de los casos ya no se sabía bien qué era lo que se estaba financiando, aunque todos estaban de acuerdo en que la garantía era de 100 %, por tener base hipotecaria aunque no se decía la repetida gran cantidad de veces que se hacía lo mismo, por lo que, en definitiva, no eran verdaderas hipotecas porque, en definitiva, no tenían garantía real.

El desarrollo de este mercado fue espectacular, sobre todo se acentuó con la baja de la tasa de interés de referencia de la FED (Banco Central de Estados Unidos) que pasó de 6 % anual a 1% anual, para evitar los efectos de la crisis de las punto com que cayeron en 2001. Cuando la tasa empezó a subir, en 2005 y 2006, esto fue dejando a muchos deudores sin posibilidad de pago de las cuotas, pues éstas aumentaron mucho y los deudores fueron dejando de cumplir con los vencimientos. Así comenzó a deteriorarse el cumplimiento de las hipotecas y muchos departamentos y casas fueron devueltos a los bancos y a otras entidades financieras. De esta manera se comenzó a producir el quiebre de las hipotecas subprime y también del resto de las hipotecas, por lo que ese sistema de crédito entró en insolvencia en 2007 y 2008.

Esta evolución afectó a todos los bancos, aún a los más grandes, y también a las agencias de calificación y de garantía de préstamo hipotecario oficiales, las que entraron en bancarrota ante la falta de liquidez.

La tasa de interés volvió a 5,25 % anual en EE.UU., pero muy rápidamente se tuvo que retrotraer hasta casi cero y en muchos países llegó a cifras nominales negativas para los bonos soberanos. La caída más importante de bancos y organismos de crédito fue en agosto de 2008, lo que provocó una crisis mundial en Estados Unidos, Europa y Japón.

El tema de las hipotecas subprime se menciona en el documento del Vaticano sobre las crisis financieras. Se pone allí el acento no sólo en las hipotecas de ese tipo sino en los centros de análisis de las mismas, las agencias de rating, en los bancos, en las agencias gubernamentales de seguro de crédito, en la caída de muchos bancos incluso de los más grandes del mundo, como por ejemplo Lheman Brothers que cerró y otros muy grandes también, de los cuales varios cerraron. Aún con la reducción a casi cero de la tasa de interés, el mercado no llegó plenamente a recuperarse hasta hoy hacia su nivel normal.

Este es uno de los problemas económico-financieros que han surgido en el mundo en los últimos años, y es allí donde se debe reparar la gran caída de la actividad económica y financiera del mundo a pesar de todos los esfuerzos extraordinarios desarrollados por los gobiernos para suavizarla. Esto ocurrió en gran parte porque los valores económicos del mercado pusieron el acento en el cortísimo plazo, sin considerar los efectos sobre el crecimiento real de la economía, y la disminución del PIB que iba a provocar. Aquí es donde las enseñanzas de la Iglesia y de la Doctrina Social de la Iglesia hacen un gran aporte para recuperar el nivel de valores que la actividad económico-financiera no puede generar por su cuenta. Estimamos que esta crisis va a durar muchos años y estará recuperada para 2020, en todas sus funciones, incluyendo también la tasa de interés a su nivel normal.

De todas formas, se han efectuado muchas investigaciones y se pusieron enormes multas a las distintas entidades financieras y económicas para que deban considerar con más seriedad los problemas que han traído dichos agentes económico-financieros en el corto plazo. También se ha efectuado la redacción de un Código o Manual de operaciones financieras, que es en realidad un esquema que tiene unas 3.000 páginas, aunque aún no se cerró el problema final de estas crisis. Una crisis similar a ésta había ocurrido en 1930, con problemas de exceso de inversión en acciones y bonos, la mayoría en el corto plazo y allí se resolvió, entre otras cosas, dividir a los bancos en Comerciales y de Inversión o compra de acciones. Este hecho se dejó de lado en la década del 2000, sobre todo por efecto de la competencia europea, lo que trajo aproximadamente los mismos problemas que la crisis de 1930.

Es un tema de los valores en el mercado económico-financiero que supera a las consideraciones del mercado y sus propias decisiones y que no puede volver a repetirse. En realidad, no tendría que haber ocurrido nunca, aunque ya pasó. Es por eso que el Vaticano pone el acento en este tipo de problemas financieros para evitar sin dudas su repetición en el futuro.

En un próximo artículo completaremos esta descripción del problema económico-financiero global y de cada país generados por las crisis económico-financieras y de valores ocurridas en las últimas décadas.

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