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De Windows a la Nube, cómo es la transformación de Microsoft contada por dos argentinos en su oficina central

León Welicki, responsable de la interfaz Azure, cuenta cómo es su experiencia de trabajo dentro de una organización que apunta a nuevos horizontes más allá de Windows y el Office
León Welicki, responsable de la interfaz Azure, cuenta cómo es su experiencia de trabajo dentro de una organización que apunta a nuevos horizontes más allá de Windows y el Office
Miguel Distefano
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22 de octubre de 2018  • 12:42

Cuando alguien dice que es de Argentina en muchos países del mundo, la inmediata respuesta de sus interlocutores suele ser Messi , el papa Francisco o, en gran parte de los Estados Unidos en los últimos años, Ginóbili ; así como dos décadas atrás se identificaba al país con Maradona . Ellos son la referencia inmediata que pueden convertirse en el puntapié inicial para entablar una conversación. Por eso a veces llama la atención que en una gran empresa tecnológica la referencia al mencionar Argentina la relación se haga con otros nombres, que tal vez en el propio país no resuenan en absoluto. En la lejana Redmond, sede de Microsoft , son varios los nombres propios que se mencionan, invariablemente junto con una sonrisa cómplice, cuando se menciona al país.

En una reciente visita a sus oficinas, LA NACION pudo dialogar con dos profesionales argentinos que trabajan para la empresa fundada por Bill Gates . Se trata de Diego Rejtman, responsable de la división de reclutamiento en universidades y de León Welicki, Principal Group Program Manager a cargo de la interfaz de usuario de Azure, la solución cloud de la compañía. Coinciden en la pasión por su trabajo, la elección de Microsoft como lugar donde desarrollar su vida profesional y el cambio cultural que impuso el actual CEO, Satya Nadella.

Sueños cumplidos

Welicki destaca que su trabajo en Microsoft los procesos de innovación no están exentos de errores, y el objetivo apunta a rescatar el aprendizaje que se adquiere durante esas experiencias
Welicki destaca que su trabajo en Microsoft los procesos de innovación no están exentos de errores, y el objetivo apunta a rescatar el aprendizaje que se adquiere durante esas experiencias

Ambos argentinos también coincidieron en el tiempo de su partida del país, que fue al poco tiempo de producirse la crisis de 2001. Y los dos vivieron su desembarco en la empresa como la culminación de un sueño o proyecto de vida, aunque fue bastante peculiar la forma en que llegaron a Microsoft:

"A los 10 años, mis padres me regalaron la Commodore 64 y les dije que cuando fuera grande quería hacer juegos, trabajando en las empresas que los producían. Mi mamá -una visionaria- me dijo que enviara cartas a esas empresas, que alguna me iba a responder. Empecé a hacerlo y, ante mi sorpresa, ¡me contestaron! Así que estudié y me recibí de Analista de Sistemas en la UBA. Tuve la oportunidad de emigrar justo luego de la crisis de 2001. Cuando me llegó la oferta de Microsoft, a través de una beca que me ofreció el servicio de reclutamiento en universidades, tomamos con mi esposa la decisión de mudarnos y aquí estamos", cuenta, con un gran histrionismo, Diego Rejtman.

"Trabajé en Messenger y en lo que era Hotmail ( ahora Outlook), en Windows y luego, durante 6 años, cumplí mi sueño, porque fui uno de los desarrolladores de la Xbox One . Mi nombre está escrito en una monumento que hay en el edificio donde se trabaja actualmente con la Xbox, como uno de sus creadores", añade Rejtman, emocionado.

Trabajé en Messenger y en lo que era Hotmail (ahora Outlook), en Windows y luego, durante 6 años, cumplí mi sueño, porque fui uno de los desarrolladores de la Xbox One
Diego Reijtman, responsable de la división de reclutamiento de Microsoft

Welicki, por su parte, cuenta que "me fui de la Argentina con rumbo a España en marzo de 2002, porque ya tenía planeado ir a estudiar fuera del país, pero la crisis apuró la decisión. En España hice el doctorado en Informática y un master en Ingeniería de Software. Empecé a trabajar allí y luego apliqué para trabajar en Microsoft. Surgió un problema y terminé trabajando un año y medio en la filial de Vancouver, Canadá, apenas a dos horas y media de Redmond. Después me mudé definitivamente para acá". Allí trabaja como el responsable de la interfaz de usuario de Azure, la solución en la nube que tiene Microsoft. "Estoy a cargo de Program y Product Management, que cuenta con un equipo de programadores, desarrolladores y diseñadores gráficos, con quienes hacemos trabajo que se ve, como la inferfaz de usuario de Azure, como lo que está debajo, toda la red de programación, la estructura que se entrelaza y sostiene a la solución cloud. Para llevar adelante algo tan sofisticado como esto trabajamos con otros equipos de Microsoft a nivel mundial".

Aprender de los fracasos

Mientras se encaminaba hacia el número uno como empresa tecnológica, la empresa de Bill Gates emitía una imagen que para muchos podía llegar a considerarse como de arrogancia, aún incluso luego de varios sonoros traspiés ( Windows Me, Vista o Zune, por ejemplo). "Antes de entrar a trabajar en Microsoft, pensaba que, como empresa, ofrecía una imagen casi de soberbia. Cuando tuve mis primeros contactos con la gente que trabaja aquí, me di cuenta que esa percepción era errónea, porque hay mucha humildad. Eso me impresionó mucho", indica Welicki en base a su experiencia. Y luego añade: "Siempre quisimos ser innovadores, pero muchas cosas que hicimos no tuvieron la recepción que esperábamos. A la gente no le gustaba lo que hacíamos. Lo importante es que aprendimos. Y la política de la empresa es que no está mal equivocarse, sino que lo importante es aprender de los errores. Acá no se para de aprender nunca, y el trabajo va en relación a eso: tenemos proyectos a corto y a largo plazo. Lo bueno es que hay que trabajar en equipo y después incluso la empresa analiza si uno ayudó a otro o si hizo algún esfuerzo para ayudar".

La política de Microsoft es que no está mal equivocarse, sino que lo importante es aprender de los errores. Acá no se para de aprender nunca, y el trabajo va en relación a eso.
León Welicki, gerente a cargo de la interfaz de usuario Azure

Con esa idea en mente, la de aprender y mejorar, Rejtman indica que "para mí Microsoft fue y sigue siendo una plataforma para perseguir y conseguir mis sueños. Ahora me dedico a ayudar a otros a que puedan hacer lo mismo". La división que maneja se encarga de buscar talento joven, a quienes se les suele dar oportunidades de emprender proyectos en la empresa y que, muchas veces, suelen terminar trabajando allí. El reclutamiento se lleva a cabo en todo el mundo, porque uno de los principales beneficios es la diversidad cultural, algo que el propio Nadella remarca continuamente como fundamental, porque potencia el trabajo en equipo y el acercamiento a diferentes culturas. "El nivel de diversidad es increíble en mi equipo y en toda la empresa, algo que beneficia al trabajo, porque se pueden apreciar detalles de distintas culturas que no podría observarse de otra manera", explica Welicki.

Cambio cultural

Con una formación como ingeniero, Diego Reijtman cuenta cómo pudo adaptar su rol y conocimiento para el proceso de reclutamiento de jóvenes estudiantes
Con una formación como ingeniero, Diego Reijtman cuenta cómo pudo adaptar su rol y conocimiento para el proceso de reclutamiento de jóvenes estudiantes

Prácticamente en cada charla o demostración que se llevó a cabo a lo largo de la visita que lanacion.com realizó recientemente a Redmond, los especialistas de Microsoft hicieron hincapié en el cambio cultural que viene mostrando la empresa. Welicki lo grafica de la siguiente manera: "En el equipo que dirijo, y esto se aplica a cada nivel de la compañía, todos tiran para el mismo lado. Los distintos grupos a nivel mundial también hacen eso, porque la idea es que acá ganamos todos o perdemos todos. La mentalidad de competir en forma interna ya fue desechada". Claro que el cambio también apunta a seguir siendo una de las principales empresas del mundo tecnológico: "Nadella pone como foco principal al cliente, y por eso nuestros esfuerzos están encaminados, en forma obsesiva, a lograr su satisfacción. Pero a la vez también hay un cambio de filosofía, en lo que se denomina Growht Mindset -que se podría traducir como mentalidad de crecimiento-, y por eso siempre estamos trabajando con cambios y cosas nuevas, aprendiendo constantemente".

Y ese cambio cultural va mucho más allá de lograr éxito. Implica también que es posible desarrollar una carrera, e incluso buscar otras áreas de interés si la persona así lo desea, dentro de la misma empresa. En esto fue pionero Reijtman: "como siempre fui muy curioso y me interesaban otras cosas, decidí empezar a dar charlas internas y empezar a ayudar con el reclutamiento de jóvenes. Así que me transformé: cambié una carrera de 16 años en ingeniería por mi puesto actual, porque pienso que puedo aportar mi experiencia y brindar consejos a otros. Porque siempre se puede aprender, crecer y hacer cosas nuevas".

Las raíces siempre tiran

Si bien la comunidad argentina en Redmond, ya fue dicho, no es numerosa, pero es íntima: "Somos como una gran familia. Prácticamente nos conocemos todos y la relación trasciende el trabajo. A Diego (Rejtman), por ejemplo, es muy común verlo por los pasillos tocando su guitarra", comenta con una sonrisa Welicki. Y varios empleados de la empresa, que al principio se mostraron sorprendidos, rápidamente se fueron acostumbrando. "Hoy en día si aparezco en alguna reunión sin la guitarra me piden que la vaya a buscar", afirma Rejtman, divertido.

Al tiempo que combina en su plato generosas porciones de mayonesa y ketchup, Rejtman expresa con una sonrisa que jamás parece abandonarlo: "Si hay algo que extraño de la Argentina es la Salsa Golf. Eso no lo puedo encontrar en Seattle". Este hincha de River, casado con una argentina con la que comparte empanadas y milanesas, solo extraña una comida de su país natal: "la pizza de muzzarella y fainá de Güerrin", así como a los afectos: "mi sobrina de un año y recorrer la avenida Corrientes para comprar pilas de libros".

"Por supuesto que se extrañan muchas cosas, como el asado, las golosinas, las facturas y los postres argentinos. Eso acá no lo conseguimos. También se extraña, por supuesto, a la familia, los amigos...pero en ese caso, gracias a la tecnología, hoy en día es más fácil estar cerca", concluye Welicki.

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