Un despido conflictivo, episodios extraños y un incendio, alertas previas al drama en Flores

La mujer captada por las cámaras de seguridad de la zona
La mujer captada por las cámaras de seguridad de la zona
Leonardo Scannone
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11 de octubre de 2018  • 18:55

Freddy. Así lo llaman los vecinos a Alfredo Martínez, el padre de la nena de 9 años que anoche fue degollada por su madre en Flores. Según pudo saber LA NACIÓN, en la casa de los Martínez Gómez se vivieron semanas complicadas desde que Martínez fue echado de su trabajo como encargado del edificio de Granaderos 38, donde vivía con Soledad Angélica Gómez y sus tres hijos, entre ellos, la infortunada Lourdes.

Martínez trabajaba en el edificio desde hacía 24 años hasta que el año pasado los consorcistas tomaron la decisión de echarlo. Pero como no terminaba de arreglar el monto y el pago de la indemnización, él no se quería ir de la vivienda que ocupaba. "La última vez que hablé con él normal no estaba... Fue hace un mes y pico. Le dije 'arreglá por la guita que te dan y andate'", contó Luis, encargado de la zona que mantenía relación con Freddy porque era el delegado regional del Sindicato Único de Trabajadores de Edificios de Renta y Horizontal (Suterh). "Lo habían echado, pero no lo indemnizaron. Por eso, él fue a los tribunales y la jueza le dijo que hasta que no le pagaran no se fuera. Freddy contaba que tenía 'quilombos' en el edificio por eso. Trabajaba hacía 24 años ahí, es raro que le haya pasado eso", explicó Luis.

Horror en Flores: los antecedentes de un desenlace fatal

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Un grupo de colegas de Freddy se congregó a metros del edificio de la calle Granaderos. Comentaban entre ellos los dos últimos episodios que vivió la familia de Martínez antes del drama final. "Habían dejado sobre la cornisa del edificio a su perro, un pitbull. Yo que los tengo enfrente, pero del lado trasero, salí a la terraza y lo vi. Di la vuelta y le pregunté: 'Che, loco, ¿que pasó en tu casa?, ¿cómo vas a sacar al perro a la cornisa?'. Me intentó explicar que lo estaban saboteando y ahora, al ver esto que pasó, no dejo de pensar en aquel hecho", contó uno de los encargados.

Luego, su colega Luis desarrolló el último hecho vivido en Granaderos 38: "el día que hubo un incendio". Contó: "Varios días después de lo del perro llegó una ambulancia al frente del edificio. Estaban todos los vecinos afuera; un enfermero bajó del departamento de Freddy con los tres hijos. Había explotado el termotanque y los nenes habían inhalado monóxido de carbono y se los tuvieron que llevar al hospital y dejarlos internados".

Según fuentes oficiales, Gómez había hecho dos denuncias por violencia de género contra Martínez, una a fines del año pasado y la otra, a principios de este, en la excomisaría 38a. "A otras mamás Angélica les contaba que el marido les pegaba, que la maltrataba. Pero como ella no estaba bien no sabía si creerle o no. Se la veía una buena mujer, buena persona, pero también había algo raro. Con gestos, actitudes, como que te hablaba y se perdía, hasta que de repente te miraba fijo", relató Soledad, mamá de un compañero de Lourdes.

Según pudo saber LA NACIÓN, la Escuela N°4, Arturo Umberto Illia, de Caballito, donde asistían los hermanos Martínez, suspendió las clases tras la trágica noticia. "La verdad es que no podemos creer lo que pasó. Estamos todos en shock", finalizó Soledad.

Martínez, después del hecho, declaró ante la policía que Gómez sufría una depresión aguda, ataques de pánico, angustia y delirios. La semana pasada una médica le recomendó que se internara para intentar "revertir la situación" de su padecimiento psiquiátrico. Ella le pidió a su esposo que no lo hiciera porque no quería "perder a sus hijos".

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