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Chelsea encontró la forma de lidiar con sus hinchas racistas: los manda de visita a Auschwitz

Los hinchas del Chelsea y la decisión del club: enviarlos a Auschwitz
Los hinchas del Chelsea y la decisión del club: enviarlos a Auschwitz Fuente: AFP
Rick Noack
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12 de octubre de 2018  • 08:00

BERLIN (The Washington Post).- El fútbol suele sacar lo mejor y lo peor de la gente. El racismo pertenece a lo segundo, y los clubes europeos siguen teniendo problemas para lidiar con la discriminación y hasta los ataques violentos de sus hinchas.

Durante décadas, los principales equipos del continente apelaron a la prohibición de ingreso en los estadios de los ofensores, pero el Chelsea, equipo de la Premier League británica, parece haber encontrado un nuevo enfoque: enviar a sus hinchas racistas en un viaje educativo a los antiguos campos de concentración de los nazis.

"Con prohibirles el ingreso en la cancha no lográs que cambien de actitud", le confesó el jueves al diario británico The Sun el presidente del Chelsea, Bruce Buck, y brindó detalles del proyecto que había anunciado el club a principios de este año. "Esta política les da la oportunidad de darse cuenta de lo que están haciendo, y de querer mejorar."

Aunque otras visitas similares organizadas anteriormente arrojaron algunos resultados positivos, la apuesta tiene sus riesgos. Es todo parte de un esfuerzo concertado del club para combatir en antisemitismo. Aunque los dirigentes del Chelsea han recalcado hasta el cansancio que todo tiene que ver con el ascenso del antisemitismo a nivel global, el club ha sido específicamente criticado por los cantitos discriminatorios de sus hinchas. El dueño del Chelsea es Roman Abramovich, un megamillonario judío ruso-israelí. En noviembre de 2016, los fans del Chelsea coparon los titulares cuando entonaron cantitos antijudíos contra sus hinchas rivales del Tottenham Hotspur.

Las nuevas medidas del club para combatir el antisemitismo en sus filas arrancaron hace casi un año, en enero, con una campaña de videos

"Históricamente, solíamos responder con castigos y prohibiciones de diverso tipo. Pero hace alrededor de un año, nos dimos cuenta de que el mejor modo de lidiar con la discriminación es con educación", le dijo Buck en enero al diario Jerusalem Post. Además de las visitas programadas a los campos de concentración nazis, el Chelsea también realiza talleres y proyecciones de películas en las escuelas y durante las convenciones de hinchas. También habilitaron una línea telefónica para que los hinchas reporten incidentes de discriminación.

"No somos tan ingenuos como para creer que nuestro modesto programa resolverá el antisemitismo, pero tenemos la esperanza de que si hacemos algo relativamente exitoso, otros clubes e instituciones tomarán la posta y organizarán actividades similares", dijo Buck.

De hecho, el Chelsea no es la primera institución que ofrece visitas a Auschwitz para combatir el antisemitismo. En abril, los premios a la música más prestigiosos de Alemania fueron ferozmente criticados cuando los raperos Kollegah y Farid Bang ganaron el concurso con una canción cuya letra aseguraba que sus cuerpos "estaban más marcados que el de los reclusos de Auschwitz". En otra canción, los raperos se jactaban de poder lograr "un nuevo Holocausto". Meses después, ambos aceptaron realizar un viaje educativo a Auschwitz, y los guías que los acompañaron dijeron que los músicos habían quedado "en estado de shock". Recientemente, al recordar aquel viaje, Kollegah dijo que "jamás usaría esas palabras de nuevo".

Pero otras visitas terminaron de manera muy distinta. En julio, los historiadores urgieron a la agencia de inteligencia interna de Alemania que pusiera bajo vigilancia al partido ultraderechista Alternativa para Alemania, después de que sus seguidores hayan manifestado dudas sobre la existencia real del campo de concentración de Sachsenhausen. Durante la Segunda Guerra Mundial, los nazis asesinaron a decenas de miles de prisioneros en Sachsenhausen. El viaje a ese antiguo campo de concentración cerca de Berlín fue financiado con los impuestos de los contribuyentes alemanes, pero debió interrumpirse por la mitad ante el recrudecimiento de los comentarios antisemitas de los participantes.

(Traducción de Jaime Arrambide)

Por: Rick Noack

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