Sam Elliott: el rostro clásico de Hollywood en Nace una estrella

Elliot parece más cerca que nunca en su carrera de acercarse a una posible nominación al Oscar
Elliot parece más cerca que nunca en su carrera de acercarse a una posible nominación al Oscar Crédito: Warner
Famoso por su voz cavernosa, interpreta un papel clave en esta cuarta versión de este romance, que acaba de llegar a los cines; "Por los valores y el corazón que tiene, parece una película de las de antes", dice
Marcelo Stiletano
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12 de octubre de 2018  

A los 74 años, Sam Elliott representa hoy mejor que nadie en términos actorales la imagen viva del clasicismo cinematográfico. Su aspecto avala a primera vista esa condición, desde su imponente estatura, la cabellera blanca y un frondoso bigote hasta la voz profunda y cavernosa que lo hizo famoso.

Es habitual encontrarse con Elliott en películas y series ligadas en términos históricos o contemporáneos al mundo del western, como la serie de Netflix The Ranch, en la que muestra su veta cómica, cargada de nostálgica ironía.

Fiel a ese retrato que supo construir a lo largo de tantos éxitos y apariciones reconocidas en distintas épocas ( Butch Cassidy, El duro, La máscara, Tombstone, El gran Lebowski, Rápida y mortal, Gracias por fumar y hasta una de las versiones de Hulk que hizo Marvel, donde interpreta a un veterano militar), Elliott es un hombre de expresividad contenida y pocas palabras. Pero le sobra amabilidad y parece disfrutar todo el tiempo de hacer cine desde el lugar en el que se siente más cómodo y feliz.

Nace una estrella (1977) - Fuente: YouTube

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Esas fueron las huellas de su paso por Toronto, en cuyo festival se presentó en sociedad a principios de septiembre último y por primera vez para la audiencia norteamericana la nueva versión de Nace una estrella, que desde ayer puede verse en los cines de nuestro país.

La crítica internacional y los influyentes hombres de la industria de Hollywood que vieron esta nueva versión de un gran clásico de Hollywood empezaron a vislumbrar allí, en medio del gigantesco festival canadiense, el potencial de la película en relación a su futura presencia en la gran temporada de premios que se avecina. Entre ellos, las posibilidades cada vez más firmes de que Elliott pueda ocupar un lugar entre los futuros nominados a los galardones más importantes de Hollywood de esta temporada como actor de reparto. Pese al reconocimiento unánime de su trayectoria, Elliott todavía no cuenta con nominaciones al Oscar en su trayectoria. Esta vez podría torcerse esa historia.

El actor, fiel a un hábito que se extiende entre sus colegas, prefiere permanecer ajeno a cualquier especulación. Está más interesado, por ejemplo, en hacer notar su alegría por el hecho de que después de tanto tiempo alguien lo convoca para una película construyendo un personaje a su medida, como hizo Bradley Cooper en su caso cuando lo convocó para sumarse al elenco de Nace una estrella.

Bradley Cooper y Sam Elliot, en una escena del film
Bradley Cooper y Sam Elliot, en una escena del film Crédito: Warner

"Siempre es abrumador o un poco sorprendente cuando alguien escribe algo especialmente para mí -confiesa Elliott a LA NACION en una lluviosa mañana, la única de tiempo inclemente durante todo el festival de Toronto-. Siempre me pareció un regalo increíble y sobre todo por el hecho de que viniera de Bradley, a quien no conocía antes de hacer esta película".

Elliott interpreta en Nace una estrella al hermano mayor de Jackson Maine (Cooper), el cantante de country rock cuyo estrellato tambalea por sus adicciones mientras sostiene el camino a la fama de Ally, el personaje interpretado por Lady Gaga. Cooper imaginó a Elliott casi como un padre y procuró, a través de un persistente entrenamiento vocal, adoptar en la película un modo de hablar muy parecido al de Elliott, cuya voz es toda una leyenda en Hollywood.

"Tengo mucho respeto por Bradley como actor, y solo había escuchado cosas grandiosas sobre él antes de conocerlo. Lo que me pasó en esta película es un regalo. Yo tengo una carrera muy larga y he tenido la suerte de trabajar con grandes cineastas a lo largo de los años. Pero no creo que ninguno de ellos sea mejor que Bradley Coopoer".

¿Fue más fácil trabajar con un director como Cooper, que además tiene la característica de compartir con Elliott la profesión del actor? "Creo que un actor que dirige entiende mucho mejor los problemas de los actores -responde el hombre de la voz profunda-. Y puede establecer un tono y crear un ambiente en el que los actores confían implícitamente en el director. Cuando uno confía en el director seguramente la actuación va a ser mucho más honesta. Y hay mucha honestidad en esta película".

Anatomía de una escena: "Nace una estrella" - Fuente: New York Times

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Para sorpresa de algunos, Elliott se confiesa admirador de Lady Gaga. "Yo era un gran fan de Gaga antes de hacer esta película", precisa con una leve sonrisa que apenas se esboza detrás del enorme bigote blanco. "Tengo una hija de su edad y juntos hemos escuchado su música antes de que se hiciera famosa. Trabajar con alguien de esa talla, una figura tan icónica a nivel mundial, y descubrir que es una persona al mismo tiempo tan generosa, abierta y cálida fue algo extraordinario para mí. Gaga es una persona muy genuina, como también lo es Bradley", dice.

En encuentros previos con la prensa estadounidense e internacional durante el Festival de Toronto, Elliott también reveló que tuvo su momento como cantante. "Era muy pequeño. Empecé a los cuatro años en el coro de una iglesia en Sacramento, la ciudad en la que nací. "Amo la música y puedo decir que aprecio y disfruto el talento de los grandes músicos y cantantes. ¿Qué podría decir de Lady Gaga? Que encontrarme con ella y disfrutar de su arte y su talento es algo alucinante", expresa.

Elliott se siente muy cercano a la película y muy identificado con ella. Y lo que más pareció llamarle la atención cuando se sumó al proyecto es "la búsqueda de la verdad" que llevó adelante Bradley Cooper, según su visión. "Bradley creó una atmósfera increíble en el set e hizo que todos y cada uno de nosotros se sintieran muy confortables durante el rodaje. Planteadas así las cosas es mucho más fácil llegar a la verdad. Y esta película está llena de autenticidad".

En Nace una estrella aparece ese reflejo clásico que tan bien aparece representado en la figura de Elliott, cuyo aporte en la película es una suma de breves y decisivas apariciones. ¿Cree el actor desde su experiencia y conocimiento que esa identidad clásica perdura en el Hollywood de hoy o, por el contrario, corre serio riesgo de extinguirse inexorablemente?

"Creo -responde Elliott- que las películas en todo el mundo están evolucionando. Todo cambia. Nada sigue igual. Pero aquí tenemos esta película, la renovada Nace una estrella, que en medio de todo lo demás que se sigue haciendo nos recuerda en algunos sentidos al pasado. Parece en algún punto una película de antes. Por los valores, por el corazón que tiene".

Después de este film le llegó a Elliott un curioso desafío actoral. Interpretar en The Man Who Killed Hitler and then The Bigfoot a un hombre común que en 1987 recibe el llamado del FBI para que se encargue de matar a una criatura mítica y amenazante. Ellos saben que esta misteriosa persona fue en verdad el responsable de haber terminado con la vida de Adolf Hitler y, en consecuencia, con la Segunda Guerra Mundial. También le prestó su voz a The Gettysburg's Address, documental sobre la Guerra Civil estadounidense.

Mientras tanto, confiesa que mantiene elevadas expectativas sobre el futuro de la industria del cine. "Es cierto que la vieja guardia ya no está -concluye-. Eso se ha terminado. Pero uno ve a Bradley Cooper y se alegra por el largo camino que tiene por delante. Y no es el único".

Shallow, banda de sonido original de Nace una estrella (2018) - Fuente: YouTube

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