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Efectiva comedia de enredos

Roberto Romano e Isidoro Tolcachir
Roberto Romano e Isidoro Tolcachir Crédito: Timbre 4
Mercedes Méndez
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12 de octubre de 2018  

Un Golem. Texto: Gonzalo Demaría. Dirección: Claudio Tolcachir. Intérpretes: Emanuel García, Daniela Pal, Isidoro Tolcachir y Roberto Romano. Vestuario: Cinthia Guerra. Escenografía: Imanol Lopez. Diseño de luces: Lucia Feijoó. Música: Joaquín Segade. Asistencia de dirección: Macarena Trigo. Funciones: Sábados, a las 20.45; y domingos, a las 19. Sala: Timbre 4, México 3554. Duración: 60 minutos. Nuestra opinión: buena

Claudio Tolcachir volvió a la sala de Boedo donde comenzó a probarse como autor y director junto con sus compañeros de las clases de actuación de Alejandra Boero; el mismo espacio donde nació La omisión de la familia Coleman, una obra que marcó un hito en el modo de pensar y hacer teatro. Después de un recorrido con textos propios, ajenos, la expansión de Timbre 4 y la construcción de una sala nueva, este autor y director retomó una propuesta intimista y con mucho humor, con la obra Un Golem, pieza de Gonzalo Demaría que tiene la particularidad de que uno de los actores es el papá del director: Isidoro Tolcachir, de 81 años.

Su padre que trabajó durante 50 años en el negocio de la electrónica, es un actor con un recorrido extenso en el off e incluso en el teatro oficial, en puestas de Agustín Alezzo. La obra le exige demostrar un despliegue físico porque tiene que pasar de ser un viejo cabalista que necesita de un andador para poder movilizarse a ser un hombre rejuvenecido y atlético que anda en bicicleta, sube y baja escaleras y disfruta de una repentina vitalidad. Y en ese registro fresco de actuación se instala, con una energía muy valorable y motivadora.

El texto de Gonzalo Demaría funciona como una comedia de enredos, que abre la puerta al pensamiento místico y mágico. Un hombre solitario que vive solo y estudia la Torá empieza a considerar que su ingenuo vecino, negador de las infidelidades y la indiferencia de su esposa, podría ser un santo oculto, con el poder de hacer milagros. Su esposa se aprovecha, cae un amante desde los techos y él se encuentra en el medio entre creer en el poder de la magia o advertir sobre los límites de soportar cualquier absurdo.

Uno de los puntos fuertes de Un Golem es el inteligente uso de un lugar pequeño que Tolcachir plantea en la puesta. El patio y la puerta de entrada funciona como un espacio extraescénico en el que también sucede la narración y profundizan la sensación de intimidad. Los estilos de actuación son diferentes: un tono más exacerbado y absurdo de Daniela Pal (similar al que probaron en La calma mágica, la puesta que dirigió Ciro Zorzoli y que Tolcachir fue uno de los actores) choca con una forma más liviana y superficial del resto del elenco. Las situaciones más imprevisibles e irónicas le dan más contundencia a esta comedia que tiene su fuerza en lo insólito, aunque no se termine de profundizar.

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