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"Quiero el oro", la obsesión del zurdito Díaz Acosta, admirador de Nadal y finalista en tenis

Facundo Díaz Acosta está en la final de singles y en la semifinal de dobles
Facundo Díaz Acosta está en la final de singles y en la semifinal de dobles Fuente: LA NACION - Crédito: Sergio Llamera
Sebastián Torok
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11 de octubre de 2018  • 23:59

Facundo Díaz Acosta, "el zurdito", como lo llaman en la academia de Mariano Hood y Mariano Monachesi que funciona en el club Liceo Naval, logró en las últimas horas un par de impactos muy celebrados en la delegación nacional que compite en los Juegos Olímpicos de la Juventud . De 17 años, 1,80 metro y oriundo de Martínez, el tenista derrotó anteayer a Hsin Chun Tseng, de Taiwán, el mejor junior del ranking mundial. Y, apenas 24 horas después, el Nº 13 del ranking ITF aseguró una medalla para la Argentina al vencer por 6-4 y 6-1 al búlgaro Adrian Andreev (7º), y alcanzar la final de Buenos Aires 2018 (mañana, desde las 10, frente al francés Hugo Gaston, 4º del mundo).

"Es algo increíble saber que me aseguré la medalla plateada, estoy muy contento, pero me queda un partido más, que lo voy a preparar como si fuera por la primera ronda. Ahora voy a ir por el oro", sentenció Díaz Acosta, que hoy a las 10, en el Buenos Aires Lawn Tennis Club, jugará las semifinales de dobles -en pareja con Sebastián Báez- ante los checos Ondrej Styler y Dalibor Svrcina. "El apoyo de la gente hace que pueda mejorar mi nivel. Fue un plus muy importante durante toda la semana", añadió, muy ilusionado.

" Facu tocó la raqueta a los seis años gracias a los padres, que son jugadores de tenis; hasta la abuela juega. María Cecilia Acosta, la madre, y Pedro Díaz, su padre, compiten en torneos de veteranos. Son una familia de tenis de toda la vida", comentó el Niño Hood, uno de los entrenadores de Díaz Acosta desde los 12 años, cuando el chico dejó el club Comercio, en Núñez (donde fue formado por el profesor Cristian Ayán), para continuar en la academia del exdoblista y de Monachesi, a pocos metros del estadio Monumental.

"Cuando lo recibimos nos encontramos con un chico que estaba bien formado técnicamente, bajito y gordito, medio retacón. Con el tiempo se empezó a estilizar, siempre tuvo dedicación, fue mejorando, fue dando sus saltitos de calidad. En las categorías de menores de 14 años no estaba entre los mejores del país, pero cada año fue dando un pasito más y ahora llegó a competir con los de 18 y está entre los mejores juniors del país. Siempre estuvo predispuesto a entrenarse, es respetuoso, tiene mucha ilusión de ser tenista y hace todo en forma profesional", añadió, ante LA NACION, el exintegrante del cuerpo técnico del equipo de Copa Davis conducido por Daniel Orsanic.

La temporada pasada fue muy valiosa para el añorado salto de calidad de Díaz Acosta. Logró rendir libre el colegio, en el San Lucas de Olivos, y eso le permitió prestarle más atención al tenis. "Dimos un salto de calidad enorme. Tiene una vida muy tranquila. Es muy disciplinado, ordenado", contó Hood. En agosto de 2017, Díaz Acosta, hincha de River, consiguió su primer punto ATP: fue en el Future Argentina F5, en el Rincón Club de Campo, en Neuquén.

Admirador de Rafael Nadal, si bien no logró buenos resultados individuales, esta temporada compitió en Roland Garros, Wimbledon y el US Open. Fueron experiencias productivas, que lo ayudaron a seguir incorporando enseñanzas, a continuar puliendo su estrategia de zurdo, algo en lo que sus entrenadores insisten día tras día.

"Es un plus importante que tiene, porque en el saque logra muy buenos ángulos, sobre todo del lado de la ventaja, con slice hacia afuera. También tiene un drive rápido con efecto de zurdo y a los rivales les resulta muy molesto, les cambia la manera de jugar. Lastima mucho con su juego. Cuando se olvida un poco de que es zurdo y hace otro juego, se pone más vulnerable. Por eso es algo en lo que trabajamos mucho", explicó Hood.

El sostén de su familia y de sus amigos en las tribunas del BALTC (una de las instalaciones del Parque Verde olímpico) potenció a Díaz Acosta, cultor del bajo perfil. También lo ayudaron los consejos de Gabriela Sabatini y David Nalbandian, los Atletas Referentes elegidos por la competencia. Está feliz con lo alcanzado. Pero insiste y va por más: "Quiero el oro".

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