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El sueño americano que ni un tumor pudo detener: la historia de Patrick McCaffery

Patrick McCaffery en acción ante la Argentina: su pasión pudo con todo
Patrick McCaffery en acción ante la Argentina: su pasión pudo con todo Fuente: LA NACION - Crédito: Buenos Aires 2018
Matías Baldo
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11 de octubre de 2018  • 23:59

Aunque fue difícil, Patrick McCaffery sabe que podría haber sido mucho peor. Un mes después de que le detectarán un tumor en su traquea hace cuatro años, un amigo suyo también fue diagnosticado con cáncer y falleció doce meses después. McCaffery, en cambio, formó parte del combinado que representó a Estados Unidos en el básquetbol 3x3 de los Juegos Olímpicos de Buenos Aires 2018.

"Podría haber sido peor. Siempre puede ser peor", reflexiona en diálogo con La Nación después de convertirse en el verdugo del combinado argentino que, aunque clasificó como líder de su grupo a los cuartos de final, cayó por primera vez en el torneo.

McCaffery sumó siete puntos, cinco rebotes, una asistencia y una tapa en poco más de siete minutos, además de convertir el punto decisivo con una bandeja que definió el partido por 21 a 18 en favor de los estadounidenses, una caricia para un equipo que sorpresivamente quedó eliminado en la fase inicial.

Fue realmente espectacular. Haber participado de los Juegos es el final de este camino que empezó hace cuatro años, aunque espero que no sea el último objetivo de mi carrera
Patrick McCaffery

McCaffery nació el 20 de marzo de 2000 en Iowa y empezó a jugar al básquet desde la cuna. Su papá, Fran McCaffery, fue un base que jamás llegó a la NBA pero se convirtió en un reconocido entrenador universitario que actualmente dirige el programa de la Universidad de Iowa. Mamá Margaret es una de las máximas estrellas de la historia de la Universidad de Notre Dame. Como Connor, su hermano mayor que juega en Iowa bajo las órdenes de su padre, Patrick creció obsesionado por la pelota naranja.

Pero en 2014 tuvo que ponerle un freno a su pasión. Su entrenador personal, un ex jugador de Iowa llamado Duez Henderson, notó que su rendimiento físico había decaído estrepitosamente. Patrick estaba débil, falto de energía y no lograba recuperarse después de cada esfuerzo. Finalizado el entrenamiento, Henderson se acercó a Margaret y le advirtió la atípica situación. Patrick fue a una consulta, se sometió a los exámenes pertinentes y los médicos identificaron que tenía un tumor en la traquea.

Un día después de celebrar su cumpleaños, Patrick recibió la escalofriante noticia: tenía que operarse para extirpar el cáncer de tiroides. Esas palabras quedaron para siempre en su memoria: "Realmente te asustás cuando escuchás la palabra cáncer, pero me tranquilizaron y me dijeron que la mayoría de los chicos pueden seguir viviendo sus vidas con normalidad. Recién acababa de cumplir 14 años", rememoró en la zona mixta del Parque Urbano, aún transpirado después de vencer a la Argentina.

McCaffery se vio obligado a abandonar el básquet durante un año: "Eso me mató, yo solo quería jugar al básquet". Patrick se sometió a dos linfadenectomías y debió aislarse del mundo durante tres días para realizar un tratamiento con yodo radioactivo. Cuando pudo reencontrarse con su familia, sus padres debieron tirar sus sábanas y los controles de la PlayStation que usó durante ese calvario de 72 horas.

La noticia fue demoledora para su familia y también para el equipo que Fran dirigía en Iowa. Patrick había pasado mucho tiempo junto a ellos. Cuando su papá les comunicó la noticia, muchos integrantes de aquel plantel se pusieron a llorar junto al entrenador. En marzo de 2014, los jugadores salieron a la cancha para enfrentar a Northwestern con camisetas en homenaje a Patrick y en las redes sociales se convirtió en tendencia el hashtag #TeamPat.

El 13 de junio de 2014 fue un segundo nacimiento para Patrick: una nueva gammagrafía confirmó que el cáncer ya era historia. "Recién un año después pude volver a jugar normalmente, recién un año después volví a sentirme realmente bien", explicó.

Patrick recuperó su vida habitual, regresó al West High School, se reencontró con el básquet, se comprometió con la Universidad de Iowa que dirige su padre e integró el cuarteto que en marzo logró la clasificación a Buenos Aires en el Campeonato Nacional Sub 18 que organizó Estados Unidos para definir a los integrantes de sus equipos. McCaffery fue elegido como el jugador más valioso de aquel torneo.

En Buenos Aires, Estados Unidos rindió por debajo de lo esperado: cosechó triunfos frente a Mongolia y Argentina pero cayó frente a Estonia y Rusia. Con dos victorias y dos derrotas, quedó afuera en la primera ronda. Sin embargo, para McCaffery fue un éxito rotundo: "Fue una experiencia realmente increíble. Por mi historia, por la energía que había, por la posibilidad de conocer a gente de todo el mundo y especialmente por haber podido representar por primera vez a mi país".

McCaffery, un ala pivote de 2,03 metros, tiene un objetivo entre ceja y ceja: "La NBA es mi meta". Clase 2019, se ubica 49º en el ranking de 100 jugadores que construye ESPN con los mejores prospectos de su país. El próximo será su primer año en la Universidad de Iowa y podrá declararse elegible para el Draft de la NBA a partir de 2020, en busca de un objetivo mucho más fácil que ganarle al cáncer.

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