Juegos de agua

Víctor Hugo Ghitta
Fuente: LA NACION
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12 de octubre de 2018  

Bonn, Alemania.- Maurice Ravel compuso Juegos de agua en 1901. Es el principio del impresionismo musical, y en ese bellísimo poema tonal, una obra para piano solo e inspirada en la figura de Franz Liszt, o mejor, en Les jeaux d'eaux à la Villa d'Este, pieza que para muchos es el amanecer del impresionismo, el oyente alcanza a ver las ondulaciones del agua, sus movimientos ligerísimos o sus abruptas ferocidades. Si forzáramos la imaginación, podríamos arriesgar que el agua y sus desplazamientos son constitutivos del impresionismo. El agua es juego, también, como lo saben bien estos niños que se han aventurado en el interior de Circular Appearing Rooms, la instalación de Jeppe Hein, como tantos otros se dejaron abrazar alguna vez por una cascada o un torrente. Hay algo primario en ese contacto: quizá un regreso al nacimiento de las cosas, o un atisbo de libertad que es siempre vivificante.

Edición fotográfica Leo Vaca

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