El operativo para contener a Carrió fue del pánico al festejo

Santiago Dapelo
Santiago Dapelo LA NACION
Crédito: NA
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11 de octubre de 2018  • 22:17

El Gobierno lanzó el mayor operativo de contención sobre Elisa Carrió para intentar calmarla y para que redireccione sus críticas hacia un viejo enemigo: el juez de la Corte Suprema , Ricardo Lorenzetti . Cuando parecía que el dique que la Casa Rosada armó alrededor de la líder de la Coalición Cívica se iba a desbordar llegó un mensaje que trajo calma.

Después de un día cargado de frases altisonantes, que incluyó la exigencia para que Macri eche al ministro de Justicia, Germán Garavano, -"voy amigarme con el Presidente cuando me lo saque a Garavano", demandó Carrió este jueves por la mañana- y varios llamados con los asesores del Gobierno más cercanos a Carrió, la diputada nacional pidió disculpas y anticipó que demorará la presentación del juicio político contra Garavano.

" Yo no pedí la renuncia de Garavano, fue una broma. No condiciono ni disputo autoridad", buscó aclara Carrió, pieza clave de Cambiemos.

Las disculpas de Elisa Carrió en Twitter

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En medio de la crisis que provocó la legisladora, el presidente Mauricio Macri dio a parte de su equipo una tarea titánica: responder, siempre en privado, las "dudas" de Carrió y pidió expresamente "tratar de entender" cuáles son los objetivos que persigue con sus palabras.

Los encargados de hablar con Carrió en los últimos días fueron el jefe de asesores del Presidente, José Torello; el secretario de Fortalecimiento Institucional, Fernando Sánchez -el lilito que trabaja en la Jefatura de Gabinete-, y el abogado Fabián Rodríguez Simón, el asesor jurídico favorita de Macri, entre otros. Algunos incluyen a Marcos Peña, aunque en la Jefatura de Gabinete no lo confirmaron.

Todos las escucharon, pero también defendieron a Garavano y le marcaron que había cruzado un límite. Quien hizo público el malestar por los dichos de Carrió fue el ministro de Educación, Alejandro Finocchiaro: "Nadie debe condicionar al Presidente de la República", contraatacó el funcionario.

Cerca del Presidente festejaron la decisión de Carrió de no continuar con la escalada retórica y se entusiasmaron ante la posibilidad de que, finalmente, desista de presentar el pedido de juicio político contra Garavano. Algo que aseguró que igualmente realizará.

Una vez conocidos los argumentos que presentará la Coalición Cívica contra el ministro de Justicia, cerca de Garavano se mostraron confiados en que no hay elementos para que esa resolución avance en el Congreso. "Es un mamarracho", describieron fuentes oficiales.

Lo que más llamó la atención de los allegados del ministro que analizaron la denuncia fue que relacionó a Garavano con Daniel Angelici, el presidente de Boca, a quien Carrió denunció como operador judicial.

Algunos ven detrás de esta maniobra el intento de Carrió por apropiarse de algunos cargos que hoy están en manos de personas identificadas con Angelici.

En el momento que la diputada haga efectiva la denuncia, Garavano se sumará a una lista de funcionarios que enfrentaron pedidos de juicios políticos entre los que están el Presidente, Peña, Patricia Bullrich -ostenta un récord con siete presentaciones-, y Oscar Aguad. La única diferencia es que Garavano tendría como distinción ser el único denunciado por un integrante de la coalición que gobierna.

Si bien el clima mejoró, lo cierto que nadie se atreve a decir que los conflictos con Carrió terminaron acá. Más bien todo lo contrario.

"Lo que hizo Carrió fue poner en alerta a todos: «Ojo que las fuerzas de los que buscan mantener el status quo es muy fuerte». No van a desaparecer las tensiones, pero acá no se rompe nada", analizó un hombre que con acceso directo a las dos trincheras.

Otro de los temas que generó malhumor en las filas del Gobierno es que pasó gran parte de las últimas 72 horas en una pelea interna. "En vez de ocuparnos de los temas de fondo estamos discutiendo estas boludeces", sostuvo, con indignación, un hombre involucrado en todo el proceso.

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