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Newell's-Rosario Central, el clásico del fracaso: el cruce de la Copa Argentina, sin público y en la cancha de Lanús

Newell´s y Central se verán las caras en los cuartos de final de la Copa Argentina
Newell´s y Central se verán las caras en los cuartos de final de la Copa Argentina
Alberto Cantore
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12 de octubre de 2018  • 14:03

El clásico de Rosario desnudó las miserias y la inoperancia que impera en el fútbol argentino. La resolución de jugar Newell's y Central en el estadio de Lanús, sin público, el miércoles 24 de octubre, resalta el fracaso. La mezquindad de los dirigentes que, desde que se conoció que serían rivales en los 4tos de final de la Copa Argentina, se aferraron a los intereses particulares, a defender sus escudos sin permitirse una negociación en la fecha de disputa. Una señal de la necesidad de ponerse a resguardo frente a los socios e hinchas, ante cualquier reclamo popular que fuera tomado como una derrota por las conversaciones para darle sentido al clásico. También lo que debía ser un partido de fútbol, el más pasional de estas tierras, expuso la ineficacia de los organismos de seguridad: los de la provincia de Santa Fe y también de la Nación, quienes demostraron que los hechos derrumbaron todos los discursos. Una vez más, se desperdició una oportunidad de enseñarle al mundo que Rosario tiene la disciplina y los argumentos para armar su fiesta del fútbol.

"Estaba todo diseñado para que se jugara en la provincia de Santa Fe, con las dos hinchadas, pero las autoridades de la provincia no quieren correr riesgos y no quieren público. Falta que lo confirme la Asociación del Fútbol Argentino, pero se jugará el 24 de octubre, sin público y en la cancha de Lanús", le afirmaron a LA NACION, desde la organización del torneo. Lo curioso es que para ese día, la AFA programó el encuentro suspendido entre Estudiantes y Newell's, de la 7ma fecha de la Superliga. El mensaje desde la Copa Argentina es la consecuencia de la histeria que se apoderó de los dirigentes y de las pomposas declaraciones sin sustento de los políticos y de aquellos que deben brindar la seguridad. La conclusión remarca la incomodidad que provocó que Newell's y Central avanzaran en la llave. Los que debían involucrarse para que el puzle brillara nunca se propusieron con firmeza colocar las piezas en su sitio. Y sin compromiso es complejo enseñar un mejor resultado.

Todos los actores quedaron al descubierto a partir de la reunión del lunes pasado, el primer examen que debían superar y que ofreció una falta de inteligencia inconcebible: la silla de la organización estuvo vacía, por un error en la comunicación. Mientras los representantes de los clubes, los vicepresidentes Cristian D'amico (Newell's) y Ricardo Carloni (Central), el tesorero Fabio García (Central) y el secretario Juan Concina (Newell's), Maximiliano Pullaro (ministro de Seguridad de Santa Fe) y Diego Maio (coordinador de Seguridad deportiva de Santa Fe), charlaron durante 45 minutos sin éxito de acordar el cómo, cuándo y dónde en el edificio de Gobierno rosarino, el interlocutor de la Copa Argentina estaba en la casa de Gobierno, pero de ¡Santa Fe! Irremediablemente, el fracaso tomaba forma.

El estadio de Lanús, la sede elegida para el duelo Central-Newell´s
El estadio de Lanús, la sede elegida para el duelo Central-Newell´s

Los dirigentes intentaron imponer las fechas, según conveniencias deportivas. El clásico se presenta como un salvavidas en un año flojísimo que desandan Newell's y Central, más cerca de mirar la tabla de los promedios que de presentar argumentos futbolísticos que le posibiliten ser protagonistas. De ambas partes, señalaron que desde la organización le habían confirmado el día, aunque al comparar, la misma nunca fue igual. "Queremos que sea el 14", afirmaron desde el Parque de la Independencia; "Esa fecha es inviable", retrucaron desde Arroyito. ¿Las razones de esa postura inflexible? Cuanto antes se jugara, Newell's aventajaba a Central, que no contaría con Parot -participa con la selección de Chile en la doble fecha FIFA- y tampoco con Oscar Cabezas, Leonardo Gil y Mariano Barbieri, lesionados. Primer round, perdido.

La ausencia de un mínimo acuerdo en la fecha del juego se profundizó también con la elección de la sede. Los clubes aceptaban un sorteo de la cancha para que el partido no saliera de la ciudad, mientras que los estadios de Colón y Unión, en Santa Fe, asomaban como segundas instancias. Entonces entró en escena el arco político y los organismos de seguridad para flaquear. Cada sector intentó blindarse, aunque terminaron por realzar las falencias. La intendenta Mónica Fein, que responde al socialismo, sostuvo que "los rosarinos queremos que los partidos se jueguen en nuestra ciudad y tenemos que hacer los esfuerzos para que así sea. Debemos trabajar mucho con el Ministerio de Seguridad, lograr que la familia futbolera pueda ir a la cancha y ganarle a los violentos que impiden disfrutar del fútbol". Menos optimista y más sincero se enseñó el gobernador Miguel Lifschitz: "Estos procesos, después de jugar durante tantos años sin hinchas visitantes hay que ir graduándolos, según su importancia, su rivalidad y conflicto. Sería un desafío, pero bueno. en algún momento estos desafíos hay que asumirlos".

La postura del socialismo tuvo en la ciudad de Santa Fe una fuerte réplica, con el proyecto de Resolución que presentó la concejala justicialista Marcelo Aeberhard, que le solicitó al intendente José Corral que interceda para no aceptar el clásico de Rosario en la capital provincial. La seguridad fue el argumento: "Ante los grandes disturbios que estos encuentros de fútbol conllevan, los hechos vandálicos que se cometen en la calle y de la violencia ocasionados en los locales comerciales sumado a la gran inseguridad que trae aparejada para la ciudadanía en general, es que solicitamos que nuestra ciudad no sea sede de dicho partido y se disponga su ejecución en otro lugar".

Newell´s y Central jugarán el clásico en la Copa Argentina
Newell´s y Central jugarán el clásico en la Copa Argentina

El combo imperfecto lo completaron los organismos de seguridad. Pullaro confirmó que la provincia estaba preparada para albergar el clásico y hasta involucró al Ministerio de Seguridad de la Nación, al afirmar que cuando se tratan de operativos de importancia la cartera que responde a la ministra Patricia Bullrich acompaña con el envío de efectivos. Sin embargo, desde la organización del torneo aseguran que son las autoridades provinciales santafecinas las que se opusieron a jugar con público. A todo esto, el mensaje que lanzó Bullrich fue otro apunte a destiempo en un escenario dantesco. "Vamos a garantizar la seguridad para que se termine esta discusión de si pueden o no jugar en el mismo lugar. Y los presidentes de los clubes se tienen que poner al frente de esta batalla por la paz en el fútbol", aseveró Bullrich, quien advirtió que según el reglamento de la Copa Argentina no se podía jugar en Rosario y que por ese motivo no se le brindaría acompañamiento a los violentos: "No custodiamos más barras".

Newell's y Central, 29 años después, jugarán el clásico fuera de Rosario. Organizar el partido más pasional del fútbol argentino era un enorme desafío en tiempos de conflictos. Todos los actores reprobaron, terminaron por darle forma a un estrepitoso fracaso.

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