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La ultraderecha europea toma distancia del exmilitar y de sus "desagradables" declaraciones

Le Pen dijo que las afirmaciones de Bolsonaro "no son transferibles" a Francia por tratarse de otra cultura
Le Pen dijo que las afirmaciones de Bolsonaro "no son transferibles" a Francia por tratarse de otra cultura Fuente: Reuters
Luisa Corradini
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12 de octubre de 2018  

PARÍS.- El triunfo de Jair Bolsonaro en la primera vuelta de las elecciones brasileñas embaraza a gran parte de la extrema derecha europea, que -sin atreverse a condenar públicamente sus exabruptos- intenta tomar distancia o justificarlos a través de la "diferencia cultural".

La francesa Marine Le Pen no entiende por qué la gente considera a Jair Bolsonaro "un candidato de extrema derecha". Interrogada ayer por la televisión francesa sobre las declaraciones misóginas y homofóbicas del favorito en el ballottage brasileño, la presidenta del partido xenófobo, antieuropeo y ultraderechista Reunión Nacional (RN), anteriormente llamado Frente Nacional, no pareció demasiado atraída por la personalidad de Bolsonaro.

"En cuanto alguien dice algo desagradable, para los medios franceses es de extrema derecha [...] Es seguro que [Bolsonaro] dijo cosas eminentemente desagradables, que no son para nada transferibles a nuestro país", comentó. Y apeló a una pirueta para salir del aprieto de verse obligada a condenarlo. "Se trata de otra cultura. ¿Cuándo vamos a aceptar que los pueblos tienen historias y culturas diferentes?", agregó.

Al frente de un partido en quiebra, debilitado y sin aliados, pero también alentada por un sondeo reciente que coloca al RN cabeza a cabeza con La República en Marcha (LREM) del presidente Emmanuel Macron para las elecciones europeas de 2019, Le Pen necesita establecer una imagen de líder democrática para hacer campaña.

Y es verdad que los horrores proferidos con toda impunidad por el candidato brasileño, no solo son condenados por las leyes europeas, también son ideológicamente inaceptables para populistas y ultraderechistas del continente.

"Francamente, es inimaginable que alguien pueda votar en Europa a un candidato que afirma que 'el error de la dictadura [en Brasil, entre 1965 y 1984] fue torturar sin matar' o que 'sería incapaz de querer a un hijo homosexual'", confiesa uno de los responsables de prensa de RN.

Mucho menos circunspecto fue, por el contrario, su aliado italiano, el ministro del Interior, Matteo Salvini. Maestro de la provocación, el líder de La Liga se congratuló el lunes, inscribiendo la victoria de Bolsonaro en la primera vuelta en el marco de una "revolución del sentido común", que está "recorriendo toda Europa" y también otros puntos del planeta.

Pero no es tan así. Detrás de esa fachada de armonía, profundas divisiones agitan a los partidos de extrema derecha europeos, sin contar con las diferencias que los oponen a los movimientos extracontinentales.

Ese es, por ejemplo, otro de los motivos que lleva a Le Pen a tomar distancia con Bolsonaro: la proximidad del brasileño con Steve Bannon, exasesor de Donald Trump y fundador de El Movimiento, una organización paneuropea que pretende ayudar a los partidos soberanistas a tomar el poder. "Bannon no es europeo. Es norteamericano", advierte la presidenta de RN. Salvini no parece tener las mismas prevenciones.

Le Pen -en todo caso- no es la única que trata de preservar su independencia y dar una imagen de respetabilidad. También es el objetivo de gran parte de sus aliados, como la formación de extrema derecha holandesa Partido para la Libertad (PVV), el Partido de la Libertad (FPÖ) austríaco o el belga Vlaams Belang flamenco. Todos rechazaron en su momento la posibilidad de aliarse con los neonazis griegos de Aurora Dorada o los húngaros del Jobbik, formación ultranacionalista, cuyo discurso -sin llegar a los extremos de Bolsonaro- es violentamente racista, antisemita, xenófobo e islamófobo.

Marine Le Pen

Líder de Reunión Nacional

Medios

Marine Le Pen, líder del partido xenófobo y ultraderechista francés Reunión Nacional (RN), dijo que "en cuanto alguien dice algo desagradable, para los medios es de extrema derecha", al referirse a las polémicas afirmaciones de Bolsonaro

Cultura

"Se trata de otra cultura", fue la frase a la que apeló Le Pen para evitar condenar explícitamente a Bolsonaro

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