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Segundas mamás: tías, abuelas o niñeras que son fundamentales en nuestras vidas

Mich y Raquel, nieta y abuela, se divierten juntas y comparten muchos intereses
Mich y Raquel, nieta y abuela, se divierten juntas y comparten muchos intereses Crédito: Estrella Herrera.
Jessica Mathov
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12 de octubre de 2018  • 14:18

A veces se da que elegimos a quienes son capaces de darnos ese amor de madre, esas personas que nos hacen sentir contenidas, nutridas, seguras, amadas . Te presentamos historias de homenaje a esas segundas madres.

Honrar la vida

Crédito: Estrella Herrera.

Mariana Gliksberg (40), Cecilia Gliksberg (34) y Blanca Correa (67).

Hace más de veinte años, Blanca le hizo a Patricia una promesa que lo cambiaría todo: "Los voy a cuidar con mi vida hasta el final". Patricia era la mamá de Mariana, Andrés y Cecilia, y estaba enferma. Blanca había aceptado dejar su Uruguay natal para trabajar de empleada en la casa de ella y su esposo, Samuel. Cuando llegó el diagnóstico de leucemia, Samuel y Patricia empezaron a viajar en busca de tratamientos que al final no resultaron. Blanca, con Lita y Vero, que también trabajaban en la casa y para los chicos son "tres hadas madrinas", armaron un equipo apretado para mantener la rutina lo menos alterada posible. El final menos deseado dejó un vacío irremplazable. Pero Blanca había dado su palabra. Y así fue como aprendió a manejar a los 42 años para llevar a los chicos a la escuela, se preocupó cuando salían, sufrió cuando se fueron a vivir solos y supo aflojar el dolor con los mates compartidos. Hoy en día, Mariana y Cecilia son profesionales exitosas y madres, y la maternidad se resignificó con sus hijos y el Día de la Madre ya no es el peor del año sino la excusa para contar esta historia, un tributo a Blanca, a Patricia y a la vida.

La familia unida

Crédito: Estrella Herrera.

Álex Sepliarsky (29) y Doris Sepliarsky (55).

Al padre de Doris le gustaba decir que "el mundo es de los valientes". Se ve que la frase caló hondo en la genética de la familia, porque Álex, sobrino de Doris, nieto de aquel abuelo, lo repite hasta el día de hoy como si fuera un mantra. Su padre, Eduardo, hermano de Doris, falleció hace años y sus seis hijos siguieron caminos diferentes. Cada uno tiene su vida, sus actividades, sus parejas, sus deseos. Y, sin embargo, de vez en cuando se juntan todos en la casa de Doris. En la mesa grande (cada vez más grande), y con mucha comida de por medio, la familia se reúne a debatir, a reírse, a recordar, a pedir consejos. Para Álex, Doris siempre fue su imagen de fuerza, de empuje, de amor y calidez. Y para Doris, quien insistió hasta el cansancio con que sus sobrinos estudiaran y terminaran la universidad, Álex fue un ejemplo de que se puede ser exitoso siendo fiel a uno mismo, eligiendo un camino propio, y que también se puede llegar lejos en la carrera de artista. Doris mantiene con cada uno de sus sobrinos una relación muy distinta. Álex, en esta nota, los representa a todos, y representa la gratitud que sienten por el porte de Doris en el mundo y en su mundo.

Sororidad

Crédito: Estrella Herrera.

Bianca Lerner (28) y Laura Krochik (49).

Si tuviéramos que definir a Bianca y a Laura con algunas palabras, iríamos con "femineidad", "sororidad", "nutrición" y "unión". Las dos dedican sus vidas a fomentar espacios de conexión: Bianca es percusionista y dirige Círculo de Tambores desde hace quince años; Laura, por su parte, fundó la Asociación Civil Argentina de Puericultura, que se dedica a apoyar a las mujeres en las etapas de crianza y lactancia. Una es morocha; la otra, rubia, y aunque parecen opuestas, son más bien complementarias. Laura es ex esposa del tío de Bianca y la conoce desde que estaba en la panza de su mamá. La vio crecer, jugar, volverse mujer, fue su primera experiencia mano a mano con la crianza. Para Bianca, Laura era la tía canchera, rubia, diosa, la que combinaba el color del gancho de pelo con los aros. Pasaron los años y aquella conexión que construyeron entre ellas se traduce en abrazos, carcajadas, mucha piel, pero también se siguen inspirando mutuamente. Se las nota auténticas, entregadas a dar y a alimentar espacios de aprendizaje que no solo las nutre a ellas, sino a todos los que estén dispuestos a recibirlo.

Querida bobe

Crédito: Estrella Herrera.

Mich Kogan (26) y Raquel Pachter (84).

Con casi 150 mil seguidores en IG, Mich Kogan es una de las imágenes de una conocida marca familiar de ropa teen donde tiene su propia colección. Mich y Raquel, nieta y abuela, se divierten juntas y comparten muchos intereses. La moda es uno: la abuela es la primera en llevarse toda la colección a su casa y la primera en consultarle si está bien lo que tiene puesto vía fotos por WhatsApp. Para Mich, la abuela Raquel es un gran ejemplo: "Es una de las personas que más amo". Cuando era chica y sus padres trabajaban largas horas para posicionar la marca, era la abuela Raquel la que la cuidaba. El tema de las mujeres fuertes es algo que les viene por sangre: Raquel empezó a trabajar a los 13 y, sin proponérselo, se transformó en una mujer independiente en tiempos en que pocas lo eran, dando ejemplo de esfuerzo y dedicación. Su entusiasmo contagia: todas las tardes se junta con sus amigas para jugar al Burako, le encanta ir a la fábrica para ver cómo van las cosas y se aparece sin avisar en la casa de Mich, para tomar el té juntas. No es una abuela típica, lo reconoce: es amiga y es madre eterna, de esas a las que se les ilumina la cara cuando hablan de su familia.

¿Vos tenés una segunda mamá? ¿A quien rendirías tu homenaje? También te mostramos: Florencia Raggi y Renata Repetto: "Forzar un vínculo de amistad entre nosotras sería antinatural" y Momsplaining: por qué algunas madres quieren dar cátedra de maternidad

Maquilló Matías Callegari para Sebastián Correa Studio con productos Givenchy. Peinó Ania Taniguchi para Sebastián Correa Estudio. Agradecemos a Anónimas por su colaboración en esta nota.

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