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El zinc y la ley del mínimo de Liebig

Fernando Sánchez
Fernando Sánchez
Fernando Sánchez
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13 de octubre de 2018  • 12:45

La ley del mínimo de Liebig afirma que el crecimiento no es controlado por el monto total de los recursos disponibles, sino por el recurso más escaso. Aunque con algunos detractores, este postulado hoy está más vigente que nunca.

Un ejemplo de esto es lo que ocurre con el zinc, el cual es el micronutriente que más se ha deteriorado en estos últimos años en nuestro país, según lo observo como jefe de la línea Fertilizantes de Rizobacter. Distintos relevamientos últimamente nos muestran una deficiencia generalizada en la región pampeana, dada por diferentes causas. En el caso de la zona núcleo y áreas de alta producción sin reposición, la intensificación de cultivos generó la deficiencia. Por su parte, en el oeste de la región pampeana el déficit se da por condiciones naturales de baja oferta de materia orgánica, mientras que en Entre Ríos sucede por el alto contenido de carbonato de calcio.

Diferentes estudios coinciden en la determinación de un valor umbral de 1 ppm en análisis de suelo de 0 - 20 cm (método DTPA) a partir del cual podemos encontrar respuestas a la fertilización en la mayoría de los cultivos extensivos; y no solo en gramíneas donde inicialmente se testearon los primeros ensayos. También se han documentado pérdidas de hasta un 20 por ciento de rinde sin detectarse síntomas visibles (deficiencia oculta). Esto es así debido a la sinergia que se produce al realizar una fertilización de base balanceada donde el zinc tiene un papel preponderante en procesos vitales como ser el metabolismo de nitrógeno, síntesis de enzimas con actividad meristemática y -fundamentalmente- en la síntesis de triptófano, precursor de hormonas de crecimiento (por ejemplo, la auxina).

Existen en el mercado tres estrategias nutricionales diferentes con sus variantes a la hora de dosificar este nutriente: tratamiento foliar, tratamiento de semilla y junto con el fertilizante a la siembra. El momento de aplicación, las cantidades potencialmente suministrables y el posible lugar de aplicación varían en cada una de ellas. Esa diferencia constituye la clave para mejorar la eficiencia de uso de dicho nutriente, el cual es muy poco móvil en el suelo (similar al fósforo).

En este sentido, las nuevas fuentes microgranuladas que combinan la oferta de una alta concentración de zinc (2 por ciento) con el aporte de otros nutrientes esenciales (fósforo, nitrógeno y azufre) constituyen una excelente herramienta para proveer este nutriente fundamental al momento de la siembra de la manera más eficiente para el logro del máximo potencial del cultivo fertilizado.

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