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The Good Cop: la serie que deberías estar viendo

Josh Groban y Tony Danza se entregan a una serie que busca volver a las raíces de la televisión clásica.
Josh Groban y Tony Danza se entregan a una serie que busca volver a las raíces de la televisión clásica.
Martín Fernández Cruz
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21 de octubre de 2018  • 00:04

Sin grandes nombres, sin demasiadas aspiraciones y confiando únicamente en la solidez de su historia, The Good Cop se convirtió en una de las series originales de Netflix más interesantes del año. La plataforma streaming estrenó la primera temporada de diez episodios, y el boca a boca la convirtió en una propuesta que paulatinamente va ganando más y más fans.

Grande pá

Avance de The Good Cop - Fuente: Netflix

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The Good Cop parte de una premisa muy sencilla: Anthony Caruso (Josh Groban), también conocido como Tj, es un policía incorruptible, honesto hasta la médula y obsesionado con respetar incluso las más absurdas reglas de ética y moral (encontrar una moneda de 25 centavos y buscar obsesivamente a su dueño es un buen ejemplo de eso). Esas cualidades hacen de Tj un policía perfecto y eficiente, aunque también le valen el odio de muchos de sus colegas. Pero este empecinamiento en las reglas, lo adquirió por contraste, ya que su padre, Tony Caruso (Tony Danza), es un reconocido expolicía corrupto que pasó varios años en prisión. De esta manera, la serie encuentra a padre e hijo viviendo bajo el mismo techo, luego de que Tony fuera puesto en libertad.

A pesar de no compartir absolutamente ningún principio de vida, ambos tendrán que hacer a un lado sus diferencias para mantener la armonía de la casa. Además Tj deberá continuar con su trabajo de detective mientras, directa o indirectamente, su padre siempre aparece involucrado. El contrapunto entre ambos se convierte entonces en el gran atractivo y disparador de esta ficción.

Con el encanto de los clásicos

Cora y Loomis completan la pequeña galería de personajes de la serie.
Cora y Loomis completan la pequeña galería de personajes de la serie.

En una época inundada de series que buscan ser la nueva Twin Peaks, de ficciones solemnes que se obsesionan con las eternas vueltas de tuercas y los personajes de mil matices, una propuesta como The Good Cop es un volver a las raíces, es ahondar en los cimientos de la televisión clásica para descubrir por qué la pantalla chica es el entretenimiento popular por excelencia. Cualquier espectador que se haya enganchado en el pasado con programas como Brigada A, Lobo del aire o incluso Petrocelli (con esta última The Good Cop es con la que comparte más rasgos), sabrán que la gran mayoría de títulos de ese período proponían un status quo inalterable y todos los capítulos comenzaban y terminaban con los personajes en el mismo casillero. Ese modelo que produjo en los setenta y ochenta una enorme lista de hits, con el tiempo solo sirvió para estancar al grueso de series y no fue sino hasta la llegada de HBO y su rupturista manera de encarar las ficciones, que que poco a poco la tele se animó a explorar territorios más complejos. La pantalla chica comenzó a sofisticarse, pero en la actualidad la sobreabundancia de historias que piensan más en la forma que en el contenido, demanda la necesidad de una vuelta a los relatos sencillos, pero no por eso menos valiosas. Es así entonces como The Good Cop se propone reivindicar la belleza de un modelo televisivo tradicional.

Tony Danza y Josh Groban

De 1984 a 1992, Danza protagonizó la exitosa ¿Quién manda a quién?
De 1984 a 1992, Danza protagonizó la exitosa ¿Quién manda a quién?

Para una serie que apuesta por una sabor clásico, la presencia de un ícono televisivo ochentoso era casi un requisito. Por ese motivo la elección de Tony Danza en el rol del padre es todo un acierto. Danza es el cliché del italoamericano según se entiende en una comedia de este tipo: ventajero e involucrado con negocios sucios, pero también comprador y dueño de un código de honor que siempre lo empuja a hacer lo correcto. Este actor, que en el pasado fue rey de la pantalla chica por su participación en la mítica Taxi y en ¿Quién manda a quién?, entiende a la perfección ese tono de comedia familiar que en manos de un actor menos experimentado quedaría mucho más acartonado. Danza zigzaguea entre géneros y procura ser funcional al show, acoplándose a las actuaciones de sus compañeros sin pretender monopolizar la atención.

Con respecto a Josh Groban, su elección es una sorpresa porque se trata de una figura poco habitual para la pantalla chica. Él es ante todo un cantante y compositor, que con el tiempo logró ocupar un importante lugar en Broadway. Si bien la tele no es un hogar habitual, sus pequeñas participaciones en comedias como The Office, Parks and Recreations o Crazy Ex Girlfriend lo animaron a su primer protagónico en la piel del bonachón Tj. Así, este particular dúo logra una gran química, que renueva con éxito la fórmula de la pareja-dispareja, un recurso que actualmente parecía oxidado, pero que una vez más demuestra su efectividad.

Un autor con amor por la tele tradicional

El eterno encanto de las parejas disparejas - Fuente: Netflix

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El responsable de The Good Cop es Andy Breckman. El guionista de 63 años es un veterano de la televisión, que conoce perfectamente los mecanismos de un buen policial. Claro que el amor por ese género no le impidió transitar por la comedia, un rubro en el que escribió para grandes humoristas como Eddie Murphy o Steve Martin. Durante los ochenta y los noventa trabajó en varios programas de tevé como Late Night with David Letterman, Saturday Night Live o TV Funhouse, y en 2002, decidido a mezclar sus dos amores (la comedia y el policial), creó uno de los detectives más populares de la pantalla chica: Monk. Esta serie hizo de su protagonista, Tony Shalhoub, una estrella de televisión y le permitió también jugar y reinventar las reglas de los policiales típicos, poniendo como eje de la acción a un excéntrico detective que resolvía todo tipo de casos.

Monk fue un éxito instantáneo que derivó en spin off, adaptaciones literarias y hasta un podcast. Cuando ese programa llegó a su fin luego de ocho temporadas, Breckman se dedicó a trabajar en pequeños proyectos hasta que en junio de 2017 anunció que su nueva serie, The Good Cop, se iba a lanzar a través de Netflix. "La mayoría de los policiales televisivos muestran tramas muy oscuras y provocativas, con asesinos que son psicópatas sexuales, vueltas de tuerca, asuntos sombríos y detectives imperfectos. Muchos de esos programas también toman los asuntos más controversiales que hay dando vueltas. Y yo miré mucho ese tipo de policiales y todo bien con ellos, pero lo que quiero producir es una ficción divertida, familiar y que celebre al típico programa anticuado en el que todo gira alrededor de un homicidio", dijo a TV Guide. Y con The Good Cop cumplió con creces su objetivo.

La simpleza de una serie entrañable

La muerte de la madre de Tj, y esposa de Tony, es el único arco que sobrevuela a lo largo de la serie.
La muerte de la madre de Tj, y esposa de Tony, es el único arco que sobrevuela a lo largo de la serie.

Esta serie se basa parcialmente en una ficción de la televisión isreaelí, en ella se inspiró Breckman, pero la modificó poniendo el acento en la dinámica entre padre e hijo y sus mil diferencias. Además construyó una pequeña galería de personajes secundarios que enriquecen cada episodio como son los de Cora (Mónica Barbaro), una policía compañera de Tj; Loomis (Isiah Whitlock), un perezoso detective veterano y Ryan (Bill Kottkamp), un nerd hecho y derecho.

La serie triunfa al apoyar su relato en dos grandes pilares: el del policial clásico y el de una breve pero sólida galería de personajes. Si bien la trama presenta un desfile de originales y truculentos crímenes, Breckman entiende que la única forma de conectar genuinamente con el público es a través de personajes planos en su psicología, pero también de lo más entrañables. Aunque en la superficie The Good Cop parezca muy simple, en su núcleo esconde un sólido trabajo de guion que la volverá inoxidable, ya que al no correr detrás de ninguna moda televisiva, su vida útil será extensa y eso le permitirá ser descubierta por futuras generaciones de espectadores.

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