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Pignatiello se ganó el afecto de la gente y conoció un nuevo rival: la presión

Delfina Pignatiello, la preferida de la gente
Delfina Pignatiello, la preferida de la gente Fuente: LA NACION - Crédito: Rodrigo Néspolo
Germán Leza
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13 de octubre de 2018  • 01:00

Delfina Pignatiello , sin dudas, hasta ahora fue la gran estrella del público en los Juegos Olímpicos de la Juventud . Más de 200 metros de fila se acumulaba en la entrada del natatorio del Parque Roca. Y cada vez que su imagen se transmitía en la pantalla que estaba sobre la pileta, el público estallaba. Muchos, erróneamente, se ilusionaron con que ganaría -al menos- una medalla dorada. Cosechó dos preseas que son el anhelo de todo deportista. En el atardecer de ayer, sumó su segunda plateada. Pero en ambas pruebas contó con una rival que, por los tiempos que registró este año, era la favorita en la prueba. Se trata de la húngara Ajna Kesely, que en el último Campeonato Europeo de mayores fue segunda. Finalmente, Delfina hizo un tiempo de 4m10s40/100, a poco más de tres segundos de Kesely (4m7s14/100 fue su registro), y la austríaca Marlene Kahler fue tercera con un tiempo de 4m12s48/100. Así, se repitió el podio de los 800 metros. La otra argentina, la cordobesa Delfina Dini, quedó octava con un tiempo de 4m19s25/100.

Por los antecedentes ya mencionados, y considerando que los 400 metros no son la prueba madre de la joven nadadora de San Isidro, Delfina tiene motivos para sumar una alegría después de dos semanas durísimas para ella y su familia. Una semana antes de competir, su abuela materna, a quien la unía un enorme cariño, falleció. Al otro día, Pignatiello volvió a entrenarse a las 7 de la mañana con un solo objetivo: dar lo mejor de sí en Buenos Aires 2018.

Pignatiello, en el podio de los 400m, con su segunda medalla plateada
Pignatiello, en el podio de los 400m, con su segunda medalla plateada Fuente: LA NACION - Crédito: Rodrigo Néspolo

La mente le jugó una mala pasada a Delfina, que empezó a sentir un dolor en un hombro. Afortunadamente, fue solo eso. Ella misma lo explicó: "No lo voy a poner como excusa, pero las últimas semanas antes de venir estuve con una súper contractura en un hombro, con miedo a que fuera lesión, que al final no lo fue. Fueron nervios y nervios, por lo que está pasando mi familia, la presión que yo me ponía por los Juegos. Pero una vez que llegué a la Villa dije esto lo tengo que disfrutar, no lo voy a vivir nunca más'. Y me propuse disfrutar y estar mejor. Y el cuerpo empezó a dejar los dolores, a relajarse. Los últimos días antes de competir ya estaba más relajada", comentó.

Un aprendizaje

A su vez, agradeció una y otra vez el apoyo del público que constantemente vitoreó su nombre, le sacó fotos y la esperó atiborrado en la baranda de las plateas del natatorio luego de la entrega de premios. Delfina los saluda y les sonríe. Estos Juegos son el fin de una temporada extenuante para la joven atleta que ya comenzará su camino entre las mayores. Además, el golpe que sufrió su familia acentuó la curva de tensión y de nervios propias a un acontecimiento deportivo de esta envergadura. La misma Pignatiello se encargó de describirlo: "Se sintió la presión. Son cosas que hay que ir aprendiendo, todavía soy chica", declaró después de ganar la plata. Uno de los objetivos de todo atleta que se dedica a la velocidad es superar su propia marca. En el caso de Pignatiello, en estos Juegos, quedó a dos segundos de su mejor tiempo en 400 metros (4m8s33/100) y a unos siete segundos de su plusmarca en los 800 (es de 8m25s22/100; hizo 8m32s42/100 en Buenos Aires 2018).

A pesar de su ilusión por bajar sus marcas, Delfina vuelve a valorar lo hecho en el Parque Roca: "Gané dos medallas en unos Juegos Olímpicos, que es algo tremendo", responde a la prensa. Se la nota cansada, agobiada tras ser el centro de la escena deportiva argentina. Decenas de grabadores, micrófonos y cámaras la persiguieron durante una semana. Luego de los récords que logró el año pasado en Indianápolis -en los 800 y 1500 metros, donde Kesely también había sido su gran rival- su teléfono no dejó de sonar.

"Quiero ver a mi familia", fue una de las últimas frases de Pignatiello, de 18 años, antes de ir a la prueba de antidoping. Después, la esperan sus padres afuera y recibirá un fuerte abrazo. Para ella, es momento de hacer un balance y encontrar fuerza y calma para lo que viene.

Pignatiello en acción: fue subcampeona en los 800 y 400 metros libres
Pignatiello en acción: fue subcampeona en los 800 y 400 metros libres Fuente: LA NACION - Crédito: Rodrigo Néspolo

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