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En Europa limitan la exposición a sustancias cancerígenas en el trabajo

Las empresas deberán proteger a sus empleados de productos nocivos como el humo de los motores diésel y etilenos
Las empresas deberán proteger a sus empleados de productos nocivos como el humo de los motores diésel y etilenos Fuente: Archivo
Luis Pellicer
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14 de octubre de 2018  

MADRID.- Los ministros de la Unión Europea, representados por la presidencia austríaca, y el Parlamento Europeo alcanzaron esta semana el consenso necesario para avanzar en la lucha del llamado "cáncer profesional", que la comisaria de Empleo y Asuntos Sociales, Marianne Thyssen, definió como "el asesino silencioso" en los puestos de trabajo, en una entrevista con un grupo de medios, entre ellos El País. Con el pacto cerrado por las tres instituciones se incorporarán ocho sustancias nocivas a la directiva sobre cancerígenos y mutágenos. Pero además, se modificará la legislación para introducir límites máximos de exposición en varios de estos casos.

La propuesta de la Comisión contemplaba ampliar ese listado en siete agentes nocivos para la salud. Se trata de sustancias que sobre todo inhalan, explicó Thyssen, empleados de las industrias metalúrgica, química, minera y automovilística, trabajadores de la construcción, conductores profesionales o empleados en puertos. Estas medidas permitirán proteger mejor a 20 millones de empleados en Europa.

La directiva, que fue redactada en 2004 pero que entonces solo reconocía tres sustancias cancerígenas, fija que en el caso que haya una alternativa a esas sustancias, la empresa deberá recurrir a ella. Si no, deberá tomar medidas estrictas para limitar la exposición de sus empleados. Por ejemplo, si es "técnicamente posible", el trabajo deberá hacerse en un "sistema cerrado". En caso contrario, el empresario deberá garantizar un nivel de exposición "tan bajo como sea posible".

Las empresas deberán adoptar un conjunto de medidas de información, control, higiene, inspecciones, revisiones médicas periódicas y consultas a sus trabajadores. "Ha sido complejo porque había que adecuar a la salud de los trabajadores la realidad con la que se enfrentan a diario las empresas", afirmó el eurodiputado Claude Rolin. El acuerdo final que alcanzaron las tres instancias europeas debe ser validado por el Consejo y el Parlamento Europeo. Una vez sea publicado, entrará en vigor, pero los países miembros de la UE tendrán hasta dos años para adaptar sus normativas. Además, el pacto establece que los sectores económicos tendrán un período de gracia para amoldarse a los requerimientos.

La normativa de algunos países ya protege a sus trabajadores de esas sustancias. Pero con esta directiva, la Comisión también quiere evitar que las industrias más contaminantes y perjudiciales para la salud de los trabajadores acaben desplazándose a otros países con estándares más bajos. Es decir, que se produzca una deslocalización de las actividades que entrañan más riesgo de contraer cáncer por las sustancias a las que están expuestos sus empleados.

La protección de los trabajadores de los humos de los motores diésel es una antigua reivindicación de los sindicatos. Esta misma semana las centrales UGT y CC OO en España, de hecho, instaron al Gobierno de Pedro Sánchez a apoyar su clasificación como sustancia cancerígena. Finalmente, ayer los países miembros de la UE, la Comisión y el Parlamento Europeo lograron incluir el diésel dentro de ese paquete de agentes contra los que deben estar protegidos los trabajadores.

Sin embargo, los negociadores de la Eurocámara consiguieron arrancar ese compromiso a los estados. Es más, lograron fijar un "valor límite" de "exposición profesional" de 0,05 miligramos por metro cúbico que deberán estar bajo control.

Al no estar en la propuesta inicial de la Comisión, el ejecutivo comunitario no pudo dar cifras sobre los empleados expuestos al diésel. Aun así, según el proyecto Carex, que se puso en marcha para conocer el alcance profesional del cáncer, en España había unos 580.000 empleados expuestos a estas emisiones. Así, el acuerdo protegerá a al menos 1,5 millones de españoles.

Rodin sostuvo que, antes de llegar a cerrar la propuesta, escuchó tanto a patronales como sindicatos. En ello coincidió también Thyssen, quien dijo que Bruselas está en contacto "permanente con la comunidad científica" y con los agentes sociales. De hecho, la comisaria apostó porque esta directiva esté abierta a que se introduzcan nuevos agentes causantes de problemas de salud, a medida de que se reciban las conclusiones de los expertos.

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