Suscriptor digital

La noche que Lampe le metió un doble a Boca en un partido de básquetbol

Lampe y Sandes, del actual equipo de básquet de Boca, posando en Casa Amarilla.
Lampe y Sandes, del actual equipo de básquet de Boca, posando en Casa Amarilla. Crédito: Prensa Boca
Franco Tossi
(0)
13 de octubre de 2018  • 09:23

La historia ente Carlos Lampe y Boca va más allá de su llegada y presentación de esta semana, en la que comenzó a entrenar en el Complejo Pompilio de cara a las semifinales de Copa Libertadores ante Palmeiras. Porque el 2004 fue el año en el que se produjo un encuentro inédito entre ambos. Es cierto que, detallado por el propio aquero, en ese momento cumplió el sueño de estar cerca de varios integrantes del plantel boquense, que por entonces dirigía Carlos Bianchi. No obstante, también enfrentó al xeneize en una cancha de básquet.

Roberto Abbondanzieri, Luis Amaranto Perea y el mismísimo Carlos Tevez, que hoy es compañero suyo, le regalaron sus autógrafos en un buzo cuando Boca viajó a La Paz para enfrentar a Bolívar. Sin embargo, más curioso todavía, unos meses antes había sido rival de los de camiseta azul y oro, pero con una pelota naranja en la mano: sí, en el pasado Lampe supo ser basquetbolista.

Aquella noche del 7 de febrero, en Santiago de Chile, en la que se disputaba una fecha más de la Liga Sudamericana de básquet, los de la Ribera, dirigidos en ese entonces por Sergio "Oveja" Hernández, actual entrenador de la selección argentina, aplastaron 121-59 a Real Santa Cruz, club en el que jugaba el nuevo refuerzo con el que cuenta Guillermo Barros Schelotto. El boliviano de 1,93 metros tenía apenas 17 años y vistió el dorsal N°10. Y aunque no hace falta explicar demasiado para afirmar que fue una noche para el olvido, para Lampe significó todo lo contrario: no hay un día en el que no recuerde esos 4 minutos que disputó, el doble que convirtió en el único lanzamiento que realizó y los tres rebotes que capturó.

Sin embargo, las historias con respecto al pasado de Lampe siguen descubriéndose. Porque esa noche tuvo como rival a Matías Sandes, que en ese entonces tenía 19 años. Alrededor de aquello, en las últimas horas surgió otro emotivo encuentro: Sandes continúa vistiendo la camiseta de Boca y este viernes volvieron a verse -tras más de 14 años- en las instalaciones xeneizes. El ala pivote le regaló su camiseta y Lampe volvió a tomar contacto con la pelota naranja.

Siempre he sobresalido en los deportes que practiqué. Fui galardonado como el mejor basquetbolista de mi ciudad
Carlos Lampe

Alternando sus posiciones entre alero y pivote, el boliviano reveló que Emanuel Ginóbili es uno de sus ídolos. Sin embargo, el que motivó sus comienzos en ese mundo no fue otro que su padre Juan Carlos Lampe, que estuvo radicado en nuestro país hasta los 21 años: también fue basquetbolista. Él fue el máximo responsable de que Claudia Lampe, una de las dos hermanas mayores del arquero de Boca (la otra es Ericka), además de ser modelo, también tuvo una reconocida carrera en aquel deporte: tanto el guardavalla de 31 años como Claudia jugaron en la selección de Bolivia. Pero la familia entera encierra su pasión por la actividad deportiva. Porque su madre, Cecilia Porras, también jugó en el seleccionado, aunque como jugadora de vóley.

Crédito: prensa BocaJ r.

"Siempre he sobresalido en los deportes que practiqué. En el básquet fui galardonado como el mejor jugador de mi ciudad (Santa Cruz de la Sierra)", expresó Carlos Lampe hace unos días en una entrevista. Y es que no es el único lado oculto del arquero boliviano. Porque en su infancia también practicó taekwondo y fue campeón nacional. "La verdad que era bueno", reconoció.

Incluso en el fútbol tiene un curioso antecedente. Cuando finalmente decidió abandonar el objetivo de anotar puntos en un aro, su primera intención fue la de gritar goles en un arco: decidió probarse como centro delantero, producto de su considerable estatura. Y así dio sus primeros pasos. "Tenía buen cabezazo y remataba muy fuerte", reveló Lampe. No obstante, por recomendación de su padre, que no veía en él movimientos suficientemente ágiles para ser atacante, empezó a ubicarse bajo los tres palos.

Y así espera estar el miércoles 24 de octubre, parado en los arcos de la Bombonera cuando Boca reciba a Palmeiras en el encuentro de ida de las semifinales de la Libertadores. A lo largo de su vida, pudo lograr casi todo lo que se propuso. Y así se manejará, con convicción y personalidad, para lograr convencer al Mellizo e inclinar la balanza hacia su titularidad.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?