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Reapareció un tema casi olvidado: la TV abierta y su identidad

Mariano Peluffo (en el centro) es uno de los rostros del nuevo canal
Mariano Peluffo (en el centro) es uno de los rostros del nuevo canal Crédito: NET
La llegada del primer canal abierto a la Argentina después de medio siglo retoma debates que la pantalla chica no se hacía
Marcelo Stiletano
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14 de octubre de 2018  

Hasta la llegada de Net TV, que se puso en marcha el 1° de octubre pasado, la idea misma de televisión abierta era en la Argentina patrimonio exclusivo de historiadores y analistas que todavía manejan un glosario tradicional cuando hablan del medio.

Net TV se presentó en sociedad como el primer canal abierto que se puso en funcionamiento en la Argentina después de medio siglo. 52 años, para ser exacto. Y con este nuevo sello las preguntas sobre el significado actual de la televisión abierta, que nadie se hizo en muchísimo tiempo, reaparecieron casi de inmediato. En un escenario dominado por las pantallas múltiples, por las perspectivas que ofrecen el streaming y los sistemas on demand y por el papel cada vez más activo de los usuarios (antes denominados "televidentes") en las decisiones de programación, ¿cuál sería el lugar de un canal abierto, que aparece precisamente como el lugar que todas estas novedades lograron desplazar y convertir casi en una especie en extinción?

La programación de Net TV no se parece en nada a todo lo que conocemos en los canales abiertos históricos que todavía funcionan en la Argentina. Y mucho menos a las networks estadounidenses, el espejo en el que todos se miran para hablar de ella en el mundo.

Net TV no tiene noticieros o espacios de actualidad informativa dura (local o internacional). Tampoco incluye en su grilla transmisiones deportivas, programas para chicos o ficciones propias o enlatadas (novelas, películas, series). No es posible saber en Net TV cuál es el pronóstico del tiempo o el estado del tránsito. La única conexión más o menos aproximada entre el clima y lo que se ve en pantalla pasa por el tipo de atuendo al que recurren los participantes del reality show Por amor o por dinero cuando deciden pasar algún tiempo de su voluntario encierro en los espacios al aire libre de la "suite" que ocupan.

La cantidad de horas que ocupa al aire (las noches y las mañanas enteras de los días hábiles y casi todo el fin de semana) nos lleva a pensar que este reality es, por acción u omisión, la columna vertebral del flamante canal. Un experimento acorde con estos tiempos devaluados, porque se trata de una versión módica de Gran Hermano, al que se le agrega una variante de posible recompensa económica. Del tropel de ocupantes de las diferentes casas del Big Brother pasamos aquí a un puñado de parejas (a veces una sola) forzada a compartir una "suite", un espacio más pequeño.

Todo lo que ocurre allí adentro (incluyendo situaciones íntimas repetidas y comentadas dentro del horario de protección al menor que los otros canales abiertos siguen respetando) se replica en los otros envíos del canal. Entre ellos asoman, ahora sí, algunas fórmulas propias de la programación vespertina de los canales abiertos. Hay un programa de cocina diario de 120 minutos ( Como todo), otro con comentarios y cotilleos de la farándula ( Chismoses) y un tercero en el que se debaten temas del momento, serios o triviales, con presencias femeninas mayoritarias en el panel ( Las rubias + 1). Desfilan por ellos figuras de probado profesionalismo como Mariano Peluffo, Marcela Tinayre y Laura Ubfal, entre otros.

La grilla diaria se completa con la reaparición de Cuestión de peso (sin variantes respecto de su etapa previa en El Trece), un magazine livianísimo en el que se mezclan figuras con aire cool y redes sociales ( Tenemos Wi fi) y conversaciones entre Carolina Ardohain e invitados de frecuente presencia en las pantallas que podría evitar el riesgo de un desgaste prematuro si se emitiera una vez por semana. Varios de estos ciclos se reproducen íntegramente en la señal de cable KZO, que varias horas por día parece un clon televisivo de Net TV. Ambas comparten una misma idea visual y de puesta en escena,

Este último detalle reaviva varias preguntas: ¿qué lugar ocupa hoy un canal abierto? ¿A qué se parece? ¿Qué características propias puede ofrecer? ¿Sigue una tradición televisiva o quiere inaugurar otra distinta? Por ahora, Net TV define su identidad de canal abierto a partir de una característica más bien técnica (se transmite en señal abierta). En términos de programación, su primer y único sello hasta aquí es la hibridez.

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