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Juegos Olímpicos de la Juventud: Díaz Acosta, de jugar para 10 personas a llenar la Catedral del tenis argentino

Facundo Diaz Acosta, medallista de plata en tenis.
Facundo Diaz Acosta, medallista de plata en tenis. Crédito: DPA/Joe Toth
Sebastián Torok
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13 de octubre de 2018  • 18:09

"Pensar que hace muchos años yo venía al Buenos Aires para ver a Vilas, a Batata Clerc... Y pocas veces vi la cancha tan llena. Pensar que el que ahora estaba jugando era mi hijo, al que nosotros, con mi mujer, le tirábamos la pelotita de chico para que intentara pegarle, es muy fuerte. Encima estaba representando al país. Uno no está preparado para estas emociones". El que habla debajo de una de las tribunas del court central del Buenos Aires Lawn Tennis Club es Pedro Díaz, padre de Facundo Díaz Acosta , el tenista de 17 años al que los Juegos Olímpicos de la Juventud lo marcaron y lo llenaron de aprendizajes. Zurdo, de 1,80m y admirador de Rafa Nadal , logró la medalla plateada en singles ( perdió la final frente al francés Hugo Gaston por 6-4 y 7-5) y este domingo, a partir de las 10, tendrá la oportunidad de luchar por el oro en dobles, en pareja con Sebastián Báez, frente al búlgaro Adrian Andreev y al australiano Rinky Hijikata.

"Jugar en el Buenos Aires es una sensación increíble por la historia que tiene, por la gente que vino a verme, Me sentí muy bien adentro de la cancha durante toda la semana. Me llevo un sabor un poco amargo de la final porque quería ganar el oro, pero lo logrado es muy positivo igual. Es una experiencia que no se me va a olvidar nunca", comentó Díaz Acosta, ante la atención de una cantidad de micrófonos que su carrera jamás había acaparado.

Número 13 del mundo junior, Díaz Acosta generó una enorme efervescencia durante toda la semana. Este sábado, la organización debió cerrar los ingresos del BALTC porque la capacidad (unas 5000 butacas) ya estaba colmada. "Facundo viene haciendo una carrera ascendente; este último año de junior empezó a destacarse más en los torneos y a jugar en contextos más importantes, pero siempre con muy poca gente. Siempre jugó para diez personas. Y de repente jugar esta semana con tanto público, con tantos amigos, con tanta familia, con tanta prensa..., la verdad que fue muy fuerte, pero creo que lo manejó muy bien, más allá de los nervios que seguramente sintió en la final. Cargó con una responsabilidad muy grande, pero lo disfrutó y le va a hacer muy bien para su carrera", aportó Mariano Hood, uno de los entrenadores de Díaz Acosta junto con Mariano Monachesi, en Liceo Naval, a pocos metros del estadio Monumental.

Hincha de River, empuñó una raqueta por primera vez a los 6 años en el club Comercio, donde lo formó el profesor Cristian Ayán. En el mismo club de Núñez, sus padres, Pedro y María Cecilia Acosta siguen jugando torneos de veteranos. "El tenis es nuestra diversión, nuestra forma de relajarnos, nuestro psicólogo. Un montón de cosas. Ahora que Facu juega, es una gran pasión, estamos siguiendo el tenis todos los días", añadió el papá del jugador que se ganó una ovación en la Catedral del tenis nacional. La final provocó una gran expectativa; en las tribunas del BALTC estuvieron desde la modelo Valeria Mazza , Gabriela Sabatini (Atleta Referente de los YOG) y David Haggerty (presidente de la Federación Internacional de Tenis) a Daniel Orsanic (capitán campeón de Copa Davis 2016), Franco Squillari (semifinalista de Roland Garros 2000 y actual director de Desarrollo de la Asociación Argentina de Tenis) y Modesto Vázquez (excapitán argentino de Copa Davis).

Precisamente Tito Vázquez, un agudo observador del tenis, se quedó con una gratísima imagen de Díaz Acosta: "El argentino jugaba cinco veces más que el francés, que fue un tipo inteligente y aprovechó sus armas para ganar la final. Pero fue una grata sorpresa. Tiene un futuro enorme por delante. Hace, básicamente, todo: saca bien, devuelve bien, tiene muy buen revés, derecha, corre y se mueve bien, volea. Es muy completo. Hace tiempo que no veo jugadores completos tan jóvenes y con esa ductilidad. Empezó a ganar hace poquito, está fresco, no se quemó la cabeza antes de tiempo, digamos. Hizo muchos errores, pero es joven; imagino que lo habrá afectado la inexperiencia, la cancha central, las ganas de ganar la medalla de oro. Pero es un jugador de mucho talento. Tiene variedad de juego. Ojalá que sea lo que parece que puede llegar a ser, por el bien del tenis argentino. Tiene la estampa".

En las últimas dos temporadas Díaz Acosta dio varios pasos hacia adelante en su carrera. Buscó tener más tiempo para entrenarse y cambió el sistema de estudios en el colegio San Lucas de Olivos. Fue una decisión familia muy difícil. "Fue todo un tema. Hace dos años cambió la metodología en el colegio: rinde libre y hace trabajos prácticos -explicó papá Pedro-. Con el sistema convencional de colegio era complicado, porque yo lo iba a buscar y siempre estábamos corriendo para todos lados. Llevaba el bolso en el auto y mientras yo manejaba él se iba cambiando en el asiento de atrás".

El argentino Facundo Díaz Acosta (plata), Hugo Gaston (oro) y el brasileño Gilbert Soares Klier Junior (bronce).
El argentino Facundo Díaz Acosta (plata), Hugo Gaston (oro) y el brasileño Gilbert Soares Klier Junior (bronce). Crédito: Sergio Llamera

Pedro Díaz dice que no tuvieron apoyo económico. Que recién desde hace dos años una empresa (BAF Capital, de servicios financieros) empezó a ayudarlos, pero que si bien no les alcanza "para cubrir los gastos" los "alivia" un poco. "La verdad es que cuanto mejor juega mi hijo, más costoso es. Si juega en el BALTC, en Comercio y en Deportes Racionales está todo bien, pero si va a jugar a Italia o a Francia, se vuelve complicado desde el punto de vista económico", acotó el papá del chico que terminará la temporada jugando ante profesionales, ya que recibió invitaciones para disputar el cuadro principal del Future de Río Cuarto, Córdoba (22 al 27 de octubre), y las clasificaciones de los Challengers de Montevideo (5 al 11 de noviembre) y Buenos Aires (12 al 18/11).

El exitismo, ese afán desmedido de éxito que muchas veces surge de la mano de las jóvenes promesas, nunca es aconsejable. Mucho menos en este caso. De todos modos, las buenas expectativas que provoca la carrera de Díaz Acosta las generó él mismo, sin que nadie le regalara nada. Hood, número 20 del mundo en dobles en 2003, proyectó: "Es difícil aventurar, pero creo que a Facu le queda una gran carrera por delante, le tenemos mucha fe, se va a convertir en un gran jugador. Cuando pasen algunos días de esta final lo vamos a sentar y le vamos a mostrar el video para que siga aprendiendo. Cuando tenga un poquito más de experiencia le va a ir muy bien, porque tiene mucho poder de fuego en sus tiros, la pelota le va muy rápida y pesada. Tiene una velocidad superior a la de la mayoría de los jugadores de su edad. Cuando Facu aprenda a resolver ciertos momentos de presión, se va a convertir en un grandísimo jugador".

Por lo pronto, Díaz Acosta pasó de jugar ante un puñadito de personas a llenar el Buenos Aires Lawn Tennis Club. Como alguna vez lo hicieron Vilas y Clerc . No se lo olvidará más.

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