Suscriptor digital

Furor olímpico: el fenómeno de los Juegos de la Juventud que generó una explosión en las tribunas

El ingreso del público al Parque Olímpico
El ingreso del público al Parque Olímpico Fuente: LA NACION - Crédito: Santiago Filipuzzi
Fernando Vergara
(0)
13 de octubre de 2018  • 23:59

Tecnópolis, Palermo, Puerto Madero, Parque Sarmiento, el Parque Olímpico en Villa Soldati. Chicos, chicas, amigos, amigas, familiares. Gente que va y viene, corren, saltan, bailan. No importa el lugar, porque miles de personas se acercan a diario a disfrutar de una experiencia única e inédita. Pases agotados y largas filas sin distinción de deporte. Donde haya actividad, todos quieren estar. La comunión del público con Buenos Aires 2018 fue instantánea. Sin dudas, la relación de los espectadores con los Juegos Olímpicos de la Juventud superó todas las expectativas y la ciudad vibra con el fervor que generaron los legendarios anillos.

"Una fiebre 100 por ciento olímpica", dicen los organizadores, todavía conmovidos por el furor. Los números se abarrotan. Después de haber protagonizado la ceremonia inicial más concurrida de la historia olímpica moderna, Buenos Aires 2018 agotó su disponibilidad de pases olímpicos tras haber entregado 600 mil brazaletes. Por caso, entre el domingo y el jueves, los primeros cinco días de competencia, los cuatro Parques Olímpicos tuvieron 350.000 visitantes. El optimismo crece en la organización si se le suman las cifras de viernes y sábado. "Ya llegamos a 500 mil personas solo en los parques", aseguran. Si a esos registros se le añaden las más de 200 mil personas que asistieron a la primera ceremonia de apertura fuera de un estadio, con el Obelisco como epicentro, más de 700 mil espectadores ya experimentaron lo que significa tener a los Juegos Olímpicos por primera vez en la Argentina.

La pasión de la hinchada en celeste blanco
La pasión de la hinchada en celeste blanco Crédito: Twitter

La fiebre olímpica se extiende en cada uno de los parques y se potencia en un fin de semana largo al que lo envuelve un clima agradable. Con el epicentro en Villa Soldati, un espacio al que varias veces tuvieron que cerrarle la puerta principal debido a la gran concurrencia. Cuando eso sucede, se habilita el ingreso a medida que se libera espacio. "Ayer debimos cerrar la entrada al mediodía, muy temprano", explicaron desde la organización. El domingo 7, el primer día del evento, había diez cuadras de cola para entrar en el complejo, donde iban ingresando de a 100 personas. "Tampoco esperábamos una enorme cantidad de gente en los días de semana, pero sucedió", reconocen.

Delfina Pignatiello se ganó velozmente el afecto de los espectadores. Cada vez que su imagen aparecía en una pantalla gigante, el público estallaba dentro o fuera del natatorio. "La gente hizo fila para verme a mí. Y no una, sino dos veces. Eso es tremendo, de no creer", expresó. Pero no solo la nadadora -el gran imán entre los deportistas argentinos- se conmovió por la enorme masa de espectadores. Una situación infrecuente para chicos y chicas de entre 15 y 18 años en pleno desarrollo, acostumbrados a competir ante un puñado de personas. A veces, incluso, en solitario. "Me sentí apoyada todo el tiempo y eso me hizo bien. Los precisaba. Honestamente, al ser un deporte nuevo en el mundo olímpico, esperaba menos gente: no sabía que el BMX Freestyle iba a tener tanta repercusión y exposición", admite la bahiense Agustina Roth, medalla de oro con Iñaki Iriartes Mazza, a LA NACION.

Los recintos colmados se sucedieron. Ayer, en la definición de tenis entre el argentino Facundo Díaz Acosta y el francés Hugo Gaston, el Buenos Aires Lawn Tennis Club estuvo poblado por aproximadamente 4700 espectadores (la capacidad máxima es de 5000). Allí, se observaron largas filas para ingresar en el mítico club de Palermo. Ya en la sede de Tecnópolis, casi todas las canchas se vieron desbordadas. "Es una cosa de locos, no podemos creer la cantidad de personas que se interesaron por conocer un deporte nuevo en el país", se sorprendieron los chicos y chicas del beach handball. "Jugar en casa, ante mis amigos y mi familia, es maravilloso", asegura Santiago Rufino, de futsal. Por caso, en cada uno de sus partidos, este deporte recibió más de 6000 espectadores. Lógicamente, varias veces las puertas tuvieron que cerrarse.

Como puntos negativos en esta fiebre olímpica, posiblemente, hay que mencionar la falta de información al público que espera varias horas en las colas para ingresar en determinado pabellón. Lo ejemplificó María, una vecina de Santos Lugares que intentó con sus hijos ver a Pignatiello en la prueba final de los 400 metros libres. Para ese evento se contabilizaron cinco cuadras de cola. "Hicimos la fila durante tres horas, pero nunca entramos. Y tampoco nadie nos dio una certeza", expresó.

La escalada acaparó a miles de espectadores en el Parque Urbano
La escalada acaparó a miles de espectadores en el Parque Urbano Fuente: AP - Crédito: PHILIPPE MILLEREAU

Es cierto, también, que desde la organización se recomienda llegar temprano a los complejos debido a la alta demanda. Por otro lado, también se percibió la falta de señalizaciones para llegar a las sedes y a los pabellones. "Resulta increíble la cantidad de público que se acerca. Y sigue pasando. El Parque Olímpico siempre está lleno. Ha llovido un poco y sin embargo la gente no afloja, siempre hay colas. Y lo que menos queremos es que esperen, pero todos van poniéndole mucha onda, van esperando y rotando para que todos tengan una oportunidad de participar y ver estos Juegos", dijo Gerardo Werthein , presidente del Comité Olímpico Argentino.

Cuando se habla de legado y de lo que podrían dejar estos Juegos Olímpicos a futuro, vale resaltar que en cada uno de los parques puede verse a miles de chicos disfrutando de las clínicas de iniciación deportiva, donde las niñas y niños pueden practicar deportes que la enseñanza pública no ofrece. En total, 200.000 visitaron esta semana las distintas sedes. La idea de la organización de Buenos Aires 2018 es que aquellos deportes menos conocidos por los argentinos estén al alcance de los más chicos: judo, tenis de mesa, beach handball, breaking, escalada deportiva y esgrima, por ejemplo.

"Está bastante bien organizado", evalúan varios docentes. "Todo esto es una experiencia hermosa para los chicos", remarcan los profesores a cargo de las clínicas. Para chicos y grandes, en todo caso. Buenos Aires vibra al ritmo de los Juegos Olímpicos de la Juventud.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?