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Las kamikazes fueron las preferidas de la gente y cumplieron el sueño de su vida: cantar el himno

El festejo de las campeonas en el beach handball
El festejo de las campeonas en el beach handball Fuente: LA NACION - Crédito: Rodrigo Néspolo
Matías Baldo
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13 de octubre de 2018  • 22:15

Desde el primer día en el que pisaron la Villa Olímpica, las Kamikazes se trazaron una obsesión: entonar el himno nacional en la premiación del 13 de octubre. El único modo de lograrlo, como en cada competición olímpica, era consiguiendo el oro.

El equipo femenino de beach handball, cuyo apodo nació como consecuencia de su locura para entrenar en una cancha con poca arena y muchas piedras, lo logró: después de una semana en la que convirtieron a su disciplina en una de las más concurridas de los Juegos Olímpicos de la Juventud , cerraron una semana fantástica con su triunfo en dos sets frente a Croacia por 14-10 y 18-16, se colgaron la presea y, entre lágrimas, juraron con gloria morir.

El festejo de las Kamikaze tras la victoria ante Croacia - Fuente: IHF

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Objetivo cumplido para un proceso que comenzó con Leticia Brunati en 2015 y atravesó múltiples dificultades durante sus tres años de trabajo. La ausencia de una cancha para entrenar y la adaptación de jugadoras acostumbradas al indoor fueron sus principales inconvenientes. "Para que una chica aprenda a girar estuvimos tres meses. Imaginate cuánto tiempo estuvimos para hacer que entiendan el deporte que es bien diferente al indoor clásico", declaró la entrenadora con su equipo ya campeón. Zoe Turnes y Carolina Ponce, por caso, eligieron perderse el Mundial de Indoor para participar de la cita olímpica.

Un día inolvidable para el seleccionado que atrapó a la gente
Un día inolvidable para el seleccionado que atrapó a la gente Fuente: LA NACION - Crédito: Rodrigo Néspolo

Después de eliminar a la Hungría campeona del mundo en las semifinales, las Kamikazes volvieron a encontrarse con un viejo enemigo. "El año pasado las croatas dijeron que éramos sudacas, que no le daban importancia a nuestro partido. En la primera etapa dijeron que les habíamos ganado de casualidad. Se ve que no fue de casualidad", recordó Caterina Benedetti tras el partido.

Las argentinas convivieron con el aliento constante de los fanáticos en cada una de sus presentaciones. Para un equipo de chicas jóvenes, algunas que incluso están terminando el secundario, fue un desafío. "Costó en los dos primeros partidos, pero trabajamos mucho en hacer foco en que nosotras estábamos adentro de la cancha y la gente no nos pesó", explicó Brunati a la nacion.

El himno finalmente suena con las Kamikazes en lo más alto del podio. Las nueve saltan sobre la tarima, cumpliendo su sueño, llorando mientras se abrazan; abrazándose mientras lloran. "Somos medalla de oro", gritan junto al público antes de romper el protocolo para cumplir con el ritual de un festejo que realizaron por primera vez en el Panamericano de Asunción hace dos años y que repitieron, con la medalla de oro en el pecho, en su país, ante su gente, después de cantar el himno. Misión cumplida.

Una selfie con el público, que disfrutó de las habilidades de las chicas
Una selfie con el público, que disfrutó de las habilidades de las chicas Fuente: LA NACION - Crédito: Rodrigo Néspolo

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