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Reforma constitucional y ruptura con el FMI, los planes del núcleo duro K

La Cámpora, Nuevo Encuentro y otras agrupaciones apuestan a la candidatura de Cristina y trabajan para constituir un "frente patriótico", con metas económicas y sociales
La Cámpora, Nuevo Encuentro y otras agrupaciones apuestan a la candidatura de Cristina y trabajan para constituir un "frente patriótico", con metas económicas y sociales Fuente: Archivo - Crédito: AFP
Gabriel Sued
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14 de octubre de 2018  

Mientras construyen lo que denominan un "frente patriótico" para derrotar a Cambiemos en 2019, los integrantes del núcleo duro kirchnerista empezaron a esbozar las líneas centrales de lo que sería un eventual cuarto mandato de gobierno de la fuerza que lidera Cristina Kirchner .

Cada vez más inclinados hacia una nueva candidatura de la expresidenta, los principales referentes de Unidad Ciudadana (UC) llegaron a un consenso sobre la orientación y el tono que debería tener un nuevo gobierno "nacional y popular".

Con el objetivo declarado de "refundar la patria" ante lo que denominan una "nueva crisis terminal", en La Cámpora , Nuevo Encuentro y el resto de las agrupaciones que integran UC coinciden en la necesidad de profundizar las reformas que quedaron a mitad de camino en el segundo mandato de Cristina, para, desde una posición de mayor fortaleza política, encarar metas económicas y sociales.

El triunfo contundente de Jair Bolsonaro en Brasil golpeó en el ánimo de quienes aspiraban a que una nueva oleada de centroizquierda fortaleciera la opción kirchnerista. Pero no modificó la mirada sobre la necesidad de plantear reformas estructurales, para captar lo que imaginan que será un voto mayoritario de rechazo hacia el Gobierno. Convencidos de que en la Argentina no hay un espacio político en condiciones de aglutinar un voto antisistema, entienden que la moderación perdió peso como valor electoral y que, al menos, la propuesta debe ser "genuina" y tener "espíritu rupturista".

"Las tensiones y los límites que tuvimos a la hora de gobernar se superan con mayor participación popular. Tenemos que pasar de una democracia representativa a una democracia participativa", dijo la semana pasada Andrés Larroque , en una entrevista con LA NACION.

La mirada de La Cámpora no es la de todo el kirchnerismo ni la de sus aliados en el peronismo tradicional. "¡Qué reforma de la Constitución! Si volvemos al Gobierno tenemos que bajar la inflación y recuperar los superávit gemelos", se enojó un "nestorista" que habla seguido con Cristina. Pero la visión de La Cámpora es representativa del círculo que rodea a la expresidenta.

El planteo del Cuervo había quedado formalizado días antes en un documento que publicó la agrupación, luego de un plenario, en Avellaneda. En ese manifiesto se propone una reforma de la Constitución, "basada en una revalorización de la participación popular y de la acción política".

Cerca de Cristina aspiran a darle "poder institucional" a las organizaciones sociales y políticas de base, y aceitar el uso de "herramientas de democracia semidirecta", como el referéndum y el plebiscito, para avanzar con reformas estructurales. "El liberalismo tiene la estrategia de que la política circule por lugares muy pequeños, para poder controlarla. Nosotros queremos una sociedad más politizada, que la política sea un asunto de todos, todo el tiempo", explica uno de los ideólogos de la propuesta.

Detrás de esos planteos hay ideas que en el Instituto Patria se repiten como verdades. La primera: las falencias de la última etapa del gobierno kirchnerista no radicaron en desajustes económicos ni en la propagación de delitos contra la administración pública. La segunda: el eje de la corrupción como debate público es "una herramienta de desgaste de los poderes fácticos hacia los movimientos populares". La tercera: para superar el techo redistributivo que había alcanzado el modelo económico kirchnerista hay que reformar el sistema institucional.

En el centro de esos objetivos están la ley de medios, desactivada por un decreto de Mauricio Macri, y la llamada "democratización de la Justicia", declarada inconstitucional por la Corte Suprema. En el núcleo duro kirchnerista están convencidos de que sin remover esos obstáculos institucionales es imposible llevar adelante de manera eficaz reformas económicas de fondo, como una mayor industrialización y una mejor distribución de la riqueza.

El razonamiento es el siguiente: si la resolución 125, de aumento de retenciones a las exportaciones agrícolas, se frustró por la presión mediática (que atribuyen al Grupo Clarín), y si la ley de medios se desactivó por decreto, se torna necesaria una reforma institucional que prevalezca en el tiempo y garantice la aplicación efectiva de ciertas políticas. "No hay política económica nacional y popular viable sin derrotar a Clarín y sin desarmar la influencias de los poderes fácticos en la Justicia", refuerza un diputado, que enseguida aclara: "No estamos pensando en Venezuela. En Estados Unidos si tenés un medio de comunicación no podés dedicarte a otros negocios en paralelo".

En el documento de La Cámpora se enumeran "medidas de emergencia" para superar la crisis, que ayudan a entender cómo piensan los dirigentes de la agrupación que lidera Máximo Kirchner. Entre otras cosas, se propone "denunciar y renegociar el acuerdo con el FMI", "expulsar de manera inmediata a los soldados norteamericanos que se hallen en el país o en las fronteras instalados en bases militares" y "establecer un gravamen impositivo a la renta financiera y a la compra de divisas".

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