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Juegos Olímpicos de la Juventud. Fue el beach handball lo que atrajo a la gente y no los culottes

Las Kamikazes festejan la conquista de la medalla dorada
Las Kamikazes festejan la conquista de la medalla dorada Crédito: Buenos Aires 2018
Claudio Cerviño
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13 de octubre de 2018  • 23:20

Lo que empezó con una pregunta ingenua (o no) en las redes sociales desató toda una historia detrás: "¿Por qué las chicas del beach handball juegan semidesnudas y los varones no?", fue el cuestionamiento de una usuaria de twitter. Por ese entonces, las Kamikazes solo soñaban con avanzar en el torneo y, en algún lugar de sus mentes, se filtraba el deseo de concretar algo que tantas veces vieron por TV: estar en el podio, cantar el himno y ver izarse la bandera argentina. Eso sí, ya empezaban a sorprenderse, como muchos otros atletas adolescentes, del impacto que generaban en la gente, de la asistencia masiva.

El beach handball, con sus piruetas, con los goles de doble valor, los shoot-out para desempatar, se fue transformando en la vedette de los Juegos. Fuera del Parque Sarmiento, el escenario de la competencia durante los Juegos Olímpicos de la Juventud , extrañamente lo importante pareció ser lo menos relevante deportivamente hablando: la indumentaria de las chicas. Con derivaciones insólitas.

Desviar el foco no es algo novedoso en la Argentina: pasa en muchos órdenes. Las chicas que acaban de ser campeonas olímpicas, tan campeonas como los de BMX Freestyle o los de yachting en la clase Nacra 15, trascendieron por lo que hicieron en la cancha y no a partir de su indumentaria. Y lo que se transformó en un absurdo debate terminó hasta con las propias protagonistas opinando sobre lo que decían de ellas y sus atuendos. Sin ocultar su fastidio y contrariedad. Algo entendible por el hecho en sí, pero además porque entre otras cosas se le restó preponderancia a toda la preparación que realizaron para estos Juegos.

Es factible en los tiempos que corren, de igualdad de género, de cambios en las formas de pensar y de decir las cosas, que en aquella pregunta inicial de por qué ellas se visten así y ellos no, haya habido una buena dosis de desconocimiento deportivo y olímpico más de fondo. Se compite con el atuendo más cómodo dentro de lo reglamentario. Salvedad hecha de que las reglas de la Federación Internacional de Handball especifican "shorts para varones y bikinis para las mujeres" en esta disciplina. Pero a la hora de elegir, se opta por lo más cómodo para lograr mayores beneficios. Una de las propias chicas admite que si fuera por ellos, los chicos del beach handball jugarían en cueros "por comodidad". ¿O acaso usted va a la playa de smoking o a esquiar con bermudas?

Lo que dijeron las chicas

Hace un tiempo, a nadie se le ocurría cuestionar cuando los nadadores, célebres muchos de ellos, se lanzaban al agua con sus diminutos y ajustados trajes de baño, mientras las mujeres competían con mallas enterizas. Incluso, la mayoría de esos varones se depilaban el pecho y extremidades para ganar milésimas de segundo en sus desplazamientos por la piscina que les permitiera mejores registros. ¿Qué eran acaso, metrosexuales del deporte? No. Todas eran búsquedas de superación, más allá de la estética y las tradiciones para quienes miran desde afuera. Debates como el que insólitamente se suscitó alrededor de las Kamikazes eran improbables. Tampoco, es cierto, existían las redes sociales, con lo bueno y lo nocivo que generan.

La cancha de Parque Sarmiento, siempre a pleno, como en el partido por el bronce de los varones
La cancha de Parque Sarmiento, siempre a pleno, como en el partido por el bronce de los varones Fuente: LA NACION

Con diferencias sustanciales respecto del handball tradicional, la versión beach tuvo una enorme atracción para el público. No fueron los culottes, más chicos o más grandes, sino el deporte en sí. Que la gente iba a ver a solo a las chicas por sus ropas es inexacto: con los varones también se llenaba la cancha y no para ver sus shorts. "Esto no tiene nada que ver con el handball indoor. Es un show impresionante para que la gente se acerque a observar. No es difícil de entender. Yo arranqué desde muy pequeño en las playitas de Viedma, mi ciudad. Me divierto muchísimo", había dicho Tomás Páez durante el certamen en el que terminaron terceros. Una disciplina que tiene unos 25 años de existencia, desde que surgió en una isla del sur de Italia y fue ganando adeptos por el mundo.

Nadie olvidará el beach handball una vez que Buenos Aires 2018 sea historia. "Vamos a ser hermanas para siempre", dijo Zoe Turnes, una de las campeonas. Dos medallas, una dorada y otra de bronce, serán lo que valga la pena, junto con el furor del público. El resto solo será un recuerdo secundario.

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