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Volver a intentarlo o rendirse, la batalla que Del Potro ya ganó varias veces

Claudio Cerviño
Claudio Cerviño LA NACION
Del Potro, frente a otro momento difícil
Del Potro, frente a otro momento difícil Fuente: Archivo
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14 de octubre de 2018  • 16:00

Casi como si lo estuviéramos escuchando otra vez. Como en aquella ocasión en que grabó el video sentado en un sillón, jugando nerviosamente con un almohadón, tras una nueva frustración por la muñeca izquierda, esa que lo llevó tres veces al quirófano y lo tuvo al borde del retiro. Las frases del comunicado reciente de Juan Martín del Potro , luego de conocer que el golpe en la rodilla derecha sufrido en el partido con el croata Borna Coric en Shanghai tuvo consecuencias más serias que las imaginadas en un principio, encierran un alto impacto.

"Es un momento muy difícil. Siento mucha tristeza, es un golpe duro que me deja sin fuerzas anímicamente. Se me hace muy difícil volver a estar en recuperación, no lo esperaba". Palabras que denotan un estado de angustia y de bajón. De tiempos que parecían extirpados ya de su vida después de tantas penurias. Hoy ya con 30 años, y en la recta final de una temporada en la que hasta pudo pelear por el N° 1 del mundo y tenía el Masters como principal objetivo, una nueva lesión no solo frena su impulso y ambiciones, sino que además lo retrotrae a sus peores recuerdos. Quien ha atravesado por lesiones recurrentes sabe bien lo que se siente: hartazgo, fastidio, incredulidad, desilusión, desgano por encarar el enésimo período de rehabilitación. Lo siente desde aquel que realiza actividades recreativas y mucho más el que depende de su cuerpo para practicar deportes profesionalmente. El que lo necesita en plenitud.

Quizás algunos se hayan preguntado qué sucedería si Del Potro volvía a sufrir una lesión, luego de cuatro pasos por el quirófano. No hablamos de una distensión o un desgarro, sino de algo más serio. La fractura de rótula, una lesión de rodilla que no es tan conocida como sí lo es la rotura de ligamentos cruzados o laterales, no es sencilla. Exige sus tiempos de rehabilitación. Todavía se desconoce la gravedad de la fractura, pero los tratamientos, sea conservador o quirúrgico, requieren de un período de consolidación que va de las 6 a las 12 semanas, en el mejor de los casos. Con operación incluida, los plazos se extienden, obviamente. Pero hay inmovilización, kinesiología. Esa rutina que desgasta mentalmente.

Es cierto que Del Potro nos ha dado una y otra respuesta mostrando su carácter. Dentro de la cancha y fuera de ella. En los últimos tiempos, el famoso video de comienzos de 2016, de cuando se entrena solo en una cinta en un día de lluvia y le envía un mensaje de agradecimiento a sus amigos de Tandil que lo bancaron siempre, sirvió como ejemplo de que si bien pensó en rendirse, encontró el impulso para volver y reinventarse con suceso. Una historia de superación de la que incluso se valieron colegas suyos.

El destino lo pone nuevamente frente a una encrucijada. No es la primera que está cerca de dar el salto a la cima y una lesión lo frena. Le pasó en 2010, meses después de ganar el US Open 2009. Transcurrieron ocho años desde entonces. Ocurre justo cuando tiene frescos los recuerdos de Río 2016, la Copa Davis de ese mismo año y la reciente final en Flushing Meadows, esos que le mostraron que el esfuerzo valió la pena. El diagnóstico definitivo y sus ganas volverán a ponerlo frente al espejo para decidir si ese resbalón, que parecía inocuo y solo un golpe del momento, será un capítulo más en su carrera de película. Y que estas frases preocupantes de hoy queden en una reacción lógica producto de otro pésimo momento.

Del Potro y la plata olímpica, en Río 2016
Del Potro y la plata olímpica, en Río 2016 Fuente: AP

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