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Oscar Romero: el cura que desafió al poder y fue mártir

El arzobispo salvadoreño fue asesinado por su encendida defensa de los derechos humanos
El arzobispo salvadoreño fue asesinado por su encendida defensa de los derechos humanos Fuente: Reuters
Nelson Rentería
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15 de octubre de 2018  

SAN SALVADOR.- El 24 de marzo de 1980, mientras celebraba una misa en San Salvador, monseñor Oscar Arnulfo Romero recibió una bala que acabó con su vida. Un día antes, en una homilía, el arzobispo había exigido a los militares que gobernaban el país que cesaran "la represión".

No era la primera vez que el religioso, de 62 años, denunciaba las violaciones de los derechos humanos y manifestaba su solidaridad con las víctimas de la violencia en El Salvador, antes de la guerra civil que dejaría unas 75.000 víctimas.

En 1977, luego de la muerte de su amigo el sacerdote Rutilio Grande, Romero se volvió una de las voces más tenaces contra los abusos de los militares con un discurso en favor de la paz y la reconciliación.

"Las mayorías pobres son oprimidas y reprimidas cotidianamente por las estructuras económicas y políticas de nuestro país", había dicho al recibir un doctorado honoris causa en la Universidad de Lovaina, en Bélgica, un mes antes de su asesinato.

De cejas pobladas, sonrisa fácil y pesados anteojos, Romero - el primer santo de América Central- había nacido en 1917 en Ciudad Barrios, un pequeño poblado cafetero. A los 13 años ingresó al seminario y siete años más tarde viajó a Roma para realizar estudios de teología. En 1943 regresó a El Salvador y fue párroco hasta que Pablo VI lo nombró arzobispo de San Salvador, en 1977.

En 1997, tras ser admitido el proceso para su canonización, informaciones que llegaron al Vaticano desde El Salvador torpedearon el procedimiento. Pero en 2015 Francisco lo declaró "mártir" de la Iglesia Católica asesinado por "odio a la fe" y en marzo pasado autorizó el acto.

Tras su muerte, su cripta en la Catedral de San Salvador se ha convertido en un lugar de peregrinación adonde han llegado tanto Barack Obama como los integrantes del grupo de rock Iron Maiden.

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