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Las Leoncitas, herederas de un ADN deportivo incuestionable

Crédito: Fabián Marelli
Matías Baldo
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14 de octubre de 2018  • 23:59

"Somos un equipo de hermanas", repetían una a una las integrantes de las Leoncitas , instantes después de su consagración como campeonas olímpicas de hockey 5 femenino, entre notas con una multitud de periodistas y selfies con sus familias. Son un equipo que conmovió en una final de sangre, sudor y lágrimas, en la que se impuso a la India por 3-1 y consiguió así la primera medalla de oro en la historia del hockey femenino nacional.

"Al final se me caían las lágrimas solas. Fue una locura todo lo que vivimos. Creo que al torneo vinimos a recoger la medalla, porque todo lo que hicimos en estos dos años entrenando para esto nos sacó campeonas. Somos un equipo de hermanas y amigas. No hay nada más lindo que jugar con ellas", analizó Celina Di Santo, todavía emocionada.

Las chicas celebraron en comunión con su gente sobre el césped y salieron rápidamente para volver a ingresar, algunos minutos después, con un destino soñado: el escalón más alto del podio. Las nueve integrantes de una familia que llevó al hockey femenino por primera vez a la cima de un podio olímpico recibieron la medalla y se abrazaron para entonar el himno nacional en una versión desacompasada que, al menos, ofrece un cierre emotivo: las chicas, en una misma voz con todo el estadio, gritando "o juramos con gloria morir" antes de darle rienda suelta a la locura de un estruendoso "Argentina, Argentina".

Crédito: Fabián Marelli

La consagración de las chicas cerró un domingo perfecto para el hockey nacional. Más temprano, los Leoncitos habían vapuleado a Zambia por 4-0 para adueñarse de la distinción de bronce, una nueva medalla para el combinado masculino que hace dos años celebró el oro en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro.

Carlos Retegui fue el entrenador de ambos conjuntos en un doble comando que ya había asumido en el Mundial de La Haya 2014, torneo en el que ambos equipos ocuparon la tercera posición. El Chapa parece conocer el secreto del éxito: con Las Leonas fue campeón del Mundial de Rosario 2010, se colgó la medalla de plata en Londres 2012 y obtuvo tres Champions Trophy. Con los hombres, sorprendió al mundo al liderarlos hacia el inesperado título en Río 2016.

"El éxito se da porque hay disciplina, trabajo, entrega, planificación y mucho corazón. El hockey está pasando un momento fantástico desde el 2010, cuando las chicas salieron campeonas. Estas medallas tienen que ver con lo que generaron Las Leonas, con aquel proceso que empezó en 2000, y los Leones olímpicos. Conseguimos la medalla de oro femenino que nos faltaba y otra medalla en la rama masculina, es algo fantástico", explicó a LA NACIÓN antes de embarcarse en un periodo de descanso en Pinamar, rodeado de sus perros y disfrutando el sol, la arena y el viento.

Retegui estuvo al frente de dos grupos de adolescentes que estuvieron a la altura de las expectativas, internas y externas. En el proceso de formación y entrenamiento de ambos elencos fue fundamental la presencia de históricos que se acercaron para acompañarlos.

"El objetivo principal de estos Juegos Olímpicos es formar deportistas para el futuro y nosotros los estamos educando para eso. Por eso queríamos que estuvieran Magui Aicega, Mariela Antoniska, María de la Paz Hernández, Luciana Aymar. Ellas vinieron, tuvieron la predisposición de venir y les abrimos las puertas, para que les transmitieran el ADN de las Leonas históricas. También estuvieron los campeones olímpicos, los que están en Argentina, en su totalidad. Ese ADN que les transmiten es para que los chicos agarren y sigan el legado de ellos. El futuro es inmenso", evaluó Retegui.

Si el presente es una certeza ilusionante, la proyección de dos grupos que con 18 años ya conocen los entretelones de un Juego Olímpico, con medalla incluida, es sumamente prometedor. Ya hay nuevos desafíos trazados en su futuro: "El 99% de los chicos tienen que jugar la Copa del Mundo en 2021. Van a tener todos 20 o 21 años. Si alguno no llega, será responsabilidad nuestra. La responsabilidad es del entrenador. Si alguno se desvía, quiere dejar o está mal, tenemos que recuperarlo y es nuestra responsabilidad. A este grupo hay que cuidarlo para que juegue en 2021 y nos siga dando alegrías. Los que jugaron acá son los futuros jugadores de la selección mayor. Este Juego Olímpico está organizado con ese objetivo, que los chicos puedan jugar en Tokio, en París, en 2028. ", asumió Retegui.

Con dos medallas en un mismo día, el hockey argentino celebra sus éxitos en mayores y juveniles mientras sueña con un futuro que ya es una realidad.

Crédito: Fabián Marelli

Una final arriesgada

No fue fácil. Más visitantes que nunca, las chicas indias aprovecharon un error en la salida para enmudecer al estadio, conmocionado por ese primer gol, apenas el tercero que sufrieron en los ocho partidos del torneo, que sorprendió a las argentinas en el primer minuto.

"Entramos medio dormidas, ansiosas, nerviosas y emocionadas", explico Gianella Palet, siete brava y autora del empate tras seis minutos de agonía.

La flamante paridad desatascó el trámite y desarticuló la propuesta defensiva de las hindúes, totalmente desdibujadas a partir del tanto de Sofía Ramallo, dos minutos después. Brisa Bruggesser sepultó cualquier esbozo de reacción rival cuando en el albor del segundo tiempo arrancó un slalom de izquierda a derecha que selló el 3-1 final.

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