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Juegos Olímpicos de la Juventud: la química de Anacona y Fernández de Oliveira en el golf aportó la medalla de bronce

Ela Anacona y Mateo Fernández de Oliveira y un entendimiento en la cancha que condujo al bronce
Ela Anacona y Mateo Fernández de Oliveira y un entendimiento en la cancha que condujo al bronce Crédito: Buenos Aires 2018
Gastón Saiz
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15 de octubre de 2018  • 17:08

No pudieron de manera individual, pero juntos fueron dinamita: Ela Anacona y Mateo Fernández de Oliveira aportaron otra medalla en un día soñado para la delegación argentina en los Juegos Olímpicos de la Juventud . El golf trajo como resultado el bronce en la competencia mixta y, después de una tercera gran vuelta final, Argentina culminó con un total de 273 (-7). El ganador fue el equipo de Tailandia (-12), mientras que en el segundo puesto quedó Estados Unidos, con -11.

El green del 18 del Hurlingham Golf Club fue a puro aliento y festejo para los chicos. Todos, tanto ellos como los familiares y amigos que los siguieron a lo largo del campo, sabían que el score de hoy era suficientemente bueno para subirse al podio; solo faltaba determinar si se trataba de plata o bronce. Esos últimos putts que se hundieron en el hoyo final fueron la confirmación del gran entendimiento de Anacona y Fernández de Oliveira, que se habían consagrado con la dorada en los Juegos Odesur de la Juventud 2017, en Santiago de Chile.

Uno confió en el otro siempre y eso sirvió para obtener la medalla de bronce. La paciencia y la confianza fueron claves para el empuje que necesitábamos
Ela Anacona

Ambos llegaron a este certamen como ganadores de los rankings argentinos (categoría general) y los dos mejores amateurs en el período 2017-2018. Además, Mateo es el último campeón sudamericano juvenil (individual y por equipos), mientras que Ela ganó con el equipo argentino el campeonato sudamericano Copa Los Andes.

Anacona (+1 de hándicap) vive en el country Maschwitz; practica allí y ensaya swings en el centro de alto rendimiento de la AAG desde los 11 años. Pero ya desde los 4 supo que el fairway era su hábitat natural: "El golf es mi pasión, mi vida. Nunca podría estar sin este deporte", jura Ela, que es tricampeona del Abierto de Damas. Más introvertido que su compañera, pero con la picardía a flor de piel, Fernández de Oliveira (+3) se formó en el Náutico San Isidro. Arrancó a los 3 años y, si bien se inclinó en algún momento por la práctica del fútbol, volvió a meterse de lleno en el golf desde los 9 e ingresó en el alto rendimiento a los 13. "A mis amigos les dije que saquen el pase olímpico, no solo para ver golf, sino también para conocer los parques olímpicos", decía antes del arranque de Buenos Aires 2018.

"Lo primero que rescato es que los dos son amigos, que viene muy bien en las competencias en los que el juego del uno influye en el del otro, como en los casos del fourball y el foursome de los dos primeros días", apuntó Matías Anselmo, el jefe de equipo, que agregó: "Por eso es que todos los tiros los miraban juntos, aunque lo que más destaco es que se conocen mutuamente en la forma de jugar. Sabían cómo asesorarse y acompañarse para encontrar la palabra justa en los diferentes momentos. Se trata de saber complementarse y respaldarse".

En los momentos malos estaba bueno tener a alguien al lado y sacamos provecho uno del otro
Mateo Fernández de Oliveira

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