Suscriptor digital

Amores difíciles

Sebastián Fest
Sebastián Fest LA NACION
(0)
16 de octubre de 2018  

Se lo dicen y se sonroja. Engalanada en un impecable vestido negro con flores estampadas, Gabriela Sabatini escucha que no debe de haber una persona que alcance la unanimidad que ella genera entre los argentinos: todos la quieren, todos la respetan. Pasan los años y su imagen no deja de crecer. Raro, muy raro, en un país acostumbrado al descuartizamiento virtual, en el mejor de los casos, de muchas de sus figuras públicas. Y no tiene esto que ver con lo que Diego Maradona haya dicho de Lionel Messi. No, eso es de otra galaxia.

Sabatini vive también en un planeta con sus propios códigos, opuestos, se diría, a los de Maradona. Distintos, también, a los del "planeta Lilita", insondable y turbulento cuerpo celeste. El presidente Macri tendría derecho a envidiar a Sabatini, y no porque pase buena parte del año en Suiza. No, lo atractivo de la extenista es eso con lo que ningún presidente es capaz de soñar: ser querido por todos. En días en los que se lee que el jefe del Estado se siente solo, incomprendido y maltratado por sus aliados, la verdad cae por su propio peso. Lo más difícil no es ser un exdeportista (o actor, o cantante, o escritor) querido. Lo difícil, el amargo desafío homérico en la Argentina y en cualquier otro país, es ser presidente.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?