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El oro de los Pumitas: Ignacio Mendy y la herencia del rugby que impactó en la conquista

Ignacio Medy, figura de los Pumitas
Ignacio Medy, figura de los Pumitas Fuente: LA NACION - Crédito: Rodrigo Néspolo
Fernando Vergara
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15 de octubre de 2018  • 22:49

Orgullo Puma. Orgullo Pumita. A La Boya, la sede que el Club Atlético San Isidro tiene a metros del Rio de La Plata, la envolvió un sentimiento especial que reunió a grandes y chicos. A leyendas del rugby y a otros más pequeños que comienzan a formar su camino. Con intérpretes actuales como Nicolás Sánchez y Joaquín Tuculet alentando detrás de un ingoal y otros de distintas épocas como Agustín Pichot y Cristian Mendy. Adentro de la cancha, Los Pumitas 7's arrasaron con sus rivales, terminaron invictos y consiguieron otra medalla de oro para la Argentina en los Juegos Olímpicos de la Juventud. Desparramaron emoción y entrega infinita. Así, el semillero volvió a sonreír.

Los Pumitas arrasaron en el Seven - Fuente: Twitter

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En el desenlace, el equipo argentino se impuso a Francia por 24-14. Los tries del elenco dirigido por Lucas Borges -bronce en el Mundial 2007- fueron convertidos por Ignacio Mendy, Lucio Cinti, Nicolás Roger y Ramiro Costa. En tanto que Joachim Trouabal llegó dos veces al ingoal para los franceses. Los locales dominaron de principio a fin: el primer tiempo terminó con ventaja de 19-0 para Los Pumitas, que convirtieron tres tries. El buen manejo y la efectividad fueron las claves de una final que quedará en la historia.

La primera conquista llegó por intermedio de Mendy, cuando apenas habían pasado 40 segundos del inicio. Un jugador a seguir, el de Los Tilos, que terminó el torneo como el máximo anotador con siete tries. Un detalle: la unión de Mendy con la camiseta de Los Pumas lleva más de 30 años. Su familia respira rugby. Su padre, Cristian, fue el autor de un try espectacular en 1987 contra Australia, en la cancha de Vélez, que le permitió a los argentinos ganar 27-19. La conquista, sobre la hora, desató la euforia en el José Amalfitani. "Mi papá tenía un cambio de paso increíble. Nunca lo vi jugar, pero aprendí muchas cosas de él. Nunca me da consejos. Eso sí: siempre me dice que me enfoque en el tackle. Creo que lo ve como un déficit que tengo, me remarca que le ponga énfasis", remarca Kiki a LA NACION.

El más chico de los Mendy creció escuchando historias de rugby, fundamentalmente de la legendaria corrida de su padre en Vélez. "A ese video lo miré mil veces en YouTube, perdí la cuenta. Me genera un gran orgullo tenerlo como padre", remarca el juvenil. Y sueña, como cada uno de estos chicos. "Ojalá pueda tener una trayectoria como la de mi viejo. Jugar en Los Pumas es el sueño de cualquiera de los chicos que estamos acá", asegura.

Mendy, habitual fullback, se desempeñó como wing en Buenos Aires 2018. La precisión en la patada es uno de sus puntos fuertes. Para eso, nada mejor que los consejos de otro emblema de Los Tilos, Tuculet, con quien suele reunirse para practicar a los palos. "Me llevo muy bien con Tucu, siempre me ayuda. Lo escucho, él me habla, me remarca virtudes y falencias. Es hermoso que gente importante del rugby haya venido a apoyarnos. Eso habla muy bien de ellos", resalta Mendy. "Kiki es un chico con un futuro enorme. Viene de una familia de rugby, es un buen pibe y un apasionado. Trabaja, disfruta, y se merece la medalla de oro al igual que todo el equipo", considera Tuculet.

De punta a punta

Sin dudas, un fin de semana soñado que quedará para el recuerdo del rugby argentino. Después de un proceso que duró más de tres años, comandado por Borges, el seleccionado de menores de 18 años logró su objetivo y se colgó la presea dorada. Nicolás Sánchez, el máximo goleador en la historia de los Pumas, se encargó de felicitar a los chicos uno por uno. "Los vi muy bien, con frescura y entusiasmo. Antes de la final imaginé que se iban a poner un poco nerviosos debido a la gran cantidad de espectadores, pero nada de eso sucedió. Se llevan una gran experiencia de los Juegos Olímpicos. Y se confirma que el semillero argentino sigue sacando buenos jugadores. Es otro lindo impulso para nuestro rugby", expresó el tucumano.

Los besos y los abrazos se sucedieron en La Boya, que recibió más de 3 mil espectadores. Cuando la gente empezaba a marcharse, los chicos no querían abandonar el terreno de juego. "Es algo difícil de explicar, tengo una alegría enorme. Nunca nos presionamos por la cantidad de público que vino a vernos, lo utilizamos a favor. Tenemos un grupo hermoso, muy unido. ¿Qué más puedo pedir? Ojalá que logre crecer paso a paso en este camino del rugby", subrayó Marcos Moneta, quien quedó detrás de Mendy en la lista de artilleros, con seis tries.

El elenco argentino ya se había enfrentado a Francia en la fase de grupos y también salió airoso 29-12, con tries de Tomás Vanni, Moneta (2), Costa y Mendy. Además, derrotaron a Samoa (50-7), Japón (45-0), Sudáfrica (34-5) y Estados Unidos (22-14). "Será una alegría eterna. Tener este premio colgando en el pecho es muy emotivo. Hicimos un gran esfuerzo durante estos tres años, fue un proceso largo", dijo Marcos Eliçagaray. El capitán Juan González se acerca a saludarlo. Se suma el resto: Matteo Graziano, Julián Hernández, Bautista Pedemonte, Vanni. Lo abrazan a Julián Quetglas, lesionado, que se no pudo jugar la final. Unión de grupo, el legado olímpico de Pierre de Coubertin, un amante de este deporte.

Pumitas de oro. Un grupo de chicos que nunca se olvidará de esa maravillosa primera vez.

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