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El Papa denunció la "falta de voluntad política" para erradicar el hambre: "Los pobres no pueden esperar"

Francisco envió un mensaje al directo general de la FAO durante la Jornada Mundial de la Alimentación
Francisco envió un mensaje al directo general de la FAO durante la Jornada Mundial de la Alimentación Fuente: AP - Crédito: Andrew Medichin
Elisabetta Piqué
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16 de octubre de 2018  • 06:57

ROMA.- "Falta voluntad política para erradicar el hambre en el mundo. Los pobres no pueden esperar". En el marco de la Jornada Mundial de la Alimentación, que se celebra hoy, el Papa volvió a llamar la atención sobre el drama del hambre en el mundo y reclamó "pasar a la acción para que desaparezca" este flagelo.

En un mensaje que envió al director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el brasileño José Graziano da Silva, Francisco denunció que "cada vez son más quienes, por desgracia, forman parte de ese número ingente de seres humanos que no tienen nada, o casi nada, que llevarse a la boca". Aludió así a recientes informes de organismos de la ONU que indicaron que el hambre ha vuelto a crecer en el mundo, afectando a casi 821 millones de personas en 2017 -16 millones más que el año anterior-, algo que significa que padecen este flagelo casi una de cada 9 personas.

Francisco destacó la iniciativa Hambre Cero 2030 de la ONU. Pero puntualizó que, mientras aún faltan 12 años para llevar a cabo ese objetivo, "los pobres no pueden esperar". "Su calamitosa situación no lo permite. Por ello debemos actuar de manera urgente, coordinada y sistemática", afirmó, al lamentar, por otro lado, la falta de voluntad política.

Debemos actuar de manera urgente, coordinada y sistemática

"A menudo nos encontramos con enormes obstáculos en la solución de los problemas, con barreras insoslayables fruto de indecisiones o dilaciones, con la ausencia de vigor de los responsables políticos, muchas veces sumergidos únicamente en intereses electorales o atenazados por miradas sesgadas, perentorias o reducidas", denunció. "Falta realmente voluntad política. Es preciso querer acabar de verdad con el hambre, lo cual, en definitiva y ante todo, no se realizará sin la convicción ética, común a todos los pueblos y a las diferentes visiones religiosas, que coloca en el centro de cualquier iniciativa el bien integral de la persona, y que consiste en «hacer al otro aquello que quisiéramos para nosotros mismos»", indicó.

Como en otras oportunidades, llamó a implementar políticas de cooperación al desarrollo que, como indica la Agenda 2030 de la ONU, estén orientadas hacia las necesidades concretas de los indigentes. "Es preciso también una particular atención a los niveles de producción agrícola, el acceso al mercado de alimentos, la participación en las iniciativas y acciones y, sobre todo, el reconocimiento de que, a la hora de tomar decisiones, los países son iguales en dignidad. Es imprescindible asimismo comprender que, cuando se trata de afrontar eficazmente las causas del hambre, no serán las pomposas declaraciones las que extirpen definitivamente esta lacra. La lucha contra el hambre reclama imperiosamente una generosa financiación, la abolición de las barreras comerciales y, sobre todo, el incremento de la resiliencia frente al cambio climático, las crisis económicas y los conflictos bélicos", aseguró.

Afirmó luego que "pasar de las palabras a la acción en la erradicación del hambre no solo requiere decisión política y planes operativos", sino que es necesario, además, "superar un enfoque reactivo, dando paso a una visión más proactiva". Y no olvidar "la dimensión estructural que esconde el drama del hambre", causada también por la extrema desigualdad, la mala distribución de los recursos, las consecuencias del cambio climático y los conflictos que sacuden a muchas regiones del planeta.

"Necesitamos desarrollar un enfoque más proactivo y más sostenido en el tiempo, necesitamos el aumento de los fondos destinados al fomento de la paz y el desarrollo de los pueblos. Necesitamos acallar las armas y su pernicioso comercio para escuchar la voz de los que lloran desesperados al sentirse abandonados en las orillas de la vida y el progreso", clamó. "Si de verdad queremos que la población mundial adopte esta perspectiva, resulta imprescindible que la sociedad civil organizada, los medios de comunicación y las instituciones educativas unan sus fuerzas en la dirección correcta", siguió, concluyendo con un último llamado. "De aquí al 2030 tenemos una docena de años para desplegar una acción vigorosa y consistente; no para dejarnos llevar, a borbotones, por los titulares intermitentes y pasajeros, sino para plantarle cara sin tregua, de la mano de la solidaridad, la justicia y la coherencia, al hambre y las causas que la provocan".

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