Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza: la verdadera grieta es la desigualdad

Virgilio Gregorini
Virgilio Gregorini PARA LA NACION
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16 de octubre de 2018  • 09:25

El alza en el índice de pobreza, el aumento de la desocupación y la precarización del empleo que reflejaron recientemente las cifras del Indec, multiplican escandalosamente su impacto en los sectores populares, que en su mayoría, habitan en los más de 4400 asentamientos informales del país. En América Latina, se estima que una de cada cuatro personas habita en asentamientos.

Mientras la sociedad parece dividida por la "grieta política", la verdadera grieta se da entre quienes tenemos acceso a agua, luz, saneamiento y viviendas adecuadas y quiénes no. Entre quienes tenemos trabajo con cobertura social y quiénes no. Entre quienes los servicios de salud, educación y justicia nos llegan de la mejora manera, y quiénes navegan entre servicios públicos de mala calidad y cobertura. Entre quiénes disfrutamos una lluvia por la ventana y quiénes solo piensan en que no se inunde su vivienda o que el colectivo llegue al barrio para poder ir a estudiar o a trabajar.

Esta realidad, queda oculta en el simple indicador de pobreza por ingresos, que sin duda hay que mantenerlo, pero que debemos dejar de verlo aislado. Nadie que recorra los barrios vulnerados puede creer que una familia "sale de la pobreza" por tener mil pesos más. La pobreza es multidimensional y lo sabemos hace tiempo. Además, es un concepto relativo. Quiere decir que hay que mirarla en relación con el resto de la sociedad. En una sociedad de todas personas pobres no existe la pobreza; en una sociedad de todas personas ricas no existe la riqueza. Ambas existen si o solo si existe la desigualdad.

La desigualdad también aumentó este año, al igual que los anteriores, según datos oficiales. Es importante porque cuando aumenta, es la principal generadora de pobreza y cuando disminuye, la principal causa de su reducción. A su vez, se sabe que la alta desigualdad, como la que tenemos en América Latina y Argentina, atenta contra tres pilares fundamentales del desarrollo: e l crecimiento económico, la democracia y la paz social. Sin embargo, poco se habla de ella. Sencillamente porque incluye analizar cómo se distribuye la riqueza que generamos como sociedad, que sin dudas es injusta: no hay una vinculación unívoca entre generación de riqueza y esfuerzo tal cual nos hacen creer como verdad del sistema en que vivimos. El escándalo de corrupción que sacude a nuestro país da una pequeña muestra de ello. Sin dudas, si la posición económica tuviera que ver con el esfuerzo, los habitantes de los asentamientos vivirían infinitamente mejor.

Volviendo a la verdadera grieta, a pesar de que reconocer el problema y hablar de él es un avance de los últimos años, lamentablemente, como sociedad, no avanzamos en el camino correcto. Los y las jóvenes creemos que es posible superar esta profunda grieta, y que empieza tapando la otra. Estamos convencidos que podemos y debemos trabajar con quien piensa distinto, de esto se trata la diversidad como valor. Miles de jóvenes con diferentes posiciones ideológicas y partidarias trabajamos incansablemente en todo el continente para superar la pobreza desde y con las personas que la sufren.

Con este espíritu y potenciados por la energía joven que dejaran los JJOO de la Juventud en nuestro país, nos reuniremos más de 1000 jóvenes de toda América Latina en Buenos Aires, en la misma Villa Olímpica, a fin de mes para convertir toda nuestra indignación y optimismo en una propuesta concreta para la Agenda Urbana de los próximos 20 años, construida desde quienes tendremos que llevarla a cabo: los y las jóvenes.

No hay otro camino posible, porque como dijo Gandhi, debemos ser el cambio que queremos ver en el mundo.

El autor es el Director Ejecutivo de TECHO Argentina.

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