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Netflix: Vida privada, un imperdible film entre el drama y la comedia

Paul Giamatti y Kathryn Hahn en la película Vida privada, una comedia dramática con espíritu independiente y producción de Netflix
Paul Giamatti y Kathryn Hahn en la película Vida privada, una comedia dramática con espíritu independiente y producción de Netflix
Natalia Trzenko
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17 de octubre de 2018  • 10:04

Vida privada(Estados Unidos/2018). Guion y dirección: Tamara Jenkins. Con Kathryn Hahn, Paul Giamatti, John Carroll Lynch, Dennis O'Hare, Molly Shannon. Duración: 123 minutos. Disponible en: Netflix . Nuestra opinión: muy buena

Una de las mejores y más realistas escenas de Vida privada muestra a sus personajes centrales Rachel (Kathryn Hahn) y Richard Grimes (Paul Giamatti) en la sala de espera de la clínica de fertilidad donde están intentando un nuevo tratamiento para lograr concebir. Sin hablar y casi sin cruzar miradas los intérpretes consiguen comunicar ese desgarrador espacio entre la esperanza y el temor de alentarla después de tantas frustraciones pasadas.

La película producida por Netflix fue escrita y dirigida por Tamara Jenkins, una notable realizadora del cine independiente norteamericano que con sólo tres títulos en su haber ( Vidas privadas, La familia Savage y Suburbios de Beverly Hills) en un periodo de 20 años, logró demostrar un identidad propia y una voz especialmente original en el universo del cine indie que ahora, gracias a la plataforma de streaming , tiene una difusión global inédita.

Trailer de Vida privada

02:38
Video

Hay temas y preocupaciones que atraviesan todos los films de la realizadora lo mismo que un tono narrativo que hace equilibrio entre la comedia y el drama, con la balanza inclinándose de un lado o del otro siempre en el momento justo y con extrema sutileza. Los vínculos familiares, los lazos de amor y sus ambigüedades desarrollados en un relato que se centra en la pareja de Rachel y Richard, intelectuales neoyorquinos a los que el deseo de ser padres más allá de los cuarenta les tomó la vida. Un par de artistas sensibles y bastante neuróticos enfrentados con el mundo de las inyecciones de hormonas, el negocio de las clínicas de fertilidad con sus claros y oscuros y su tendencia a convertir la ilusión en un negocio. Jenkins pone el foco en la fingida armonía en pos del objetivo común entre quiénes buscan un embarazo y los que utilizan la ciencia para lograrlo.

Sadie (Kayli Carter), Rachel (Hahn) y Richard (Giamatti), un trío entre la familia, el amor y la madurez que no llega para ninguno
Sadie (Kayli Carter), Rachel (Hahn) y Richard (Giamatti), un trío entre la familia, el amor y la madurez que no llega para ninguno

Frente al dilema de los protagonistas que intentaron la adopción, otra búsqueda fallida que les dejó como saldo una dolorosa frustración, aparece una solución posible pero repleta de consecuencias emocionales impredecibles. Cuando Sadie, sobrina postiza de Richard (es la hijastra de su hermano), una universitaria con pretensiones de escritora y pocos filtros entre lo que piensa y lo que dice, les ofrece donar sus óvulos para que puedan intentar un nuevo tratamiento, la dinámica de la pareja y de la familia entera suma nuevas y realistas complicaciones. Especialmente porque la chica está más cerca de la adolescencia que de la adultez a pesar de ser mayor de edad y su madre (la magnífica Shannon) se resiste a todo el plan.

Toda esa revolución emocional tiene al personaje de Hahn en el centro del torbellino, un desafío que la actriz asume con una naturalidad y una restricción que ubican su trabajo en Vida privada entre una de las mejores interpretaciones del año. Reconocida por sus papeles cómicos ( El club de las madres rebeldes), la actriz consigue el complicadísimo balance en la creación de un personaje que por las hormonas que debe inyectarse y por la desilusión constante de no conseguir lo que nunca imaginó querer tiene que poner cada gramo de su humor e inteligencia naturales para no colapsar. Sosteniendo las compuertas y a veces, vencido bajo su peso, también Giamatti se luce en un papel que parece diseñado para él, un hombre abrumado por las circunstancias, de buenas intenciones y consciente de que en la mayoría de los casos no alcanzan para nada en este particular trance de su vida privada.

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