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El viaje de Islas Vanuatú: de jugar al hockey sin zapatillas a enfrentarse a la Argentina en los Juegos de la Juventud

Jugar al hockey sin zapatillas a enfrentarse a la Argentina
Jugar al hockey sin zapatillas a enfrentarse a la Argentina
Germán Leza
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17 de octubre de 2018  • 23:59

Los primeros resultados de la búsqueda en google arrojan unas islas paradisíacas en el medio del Pacífico, al norte de Nueva Zelanda. Se presenta como uno de los destinos turísticos más exóticos y codiciados, con playas blancas y mar turquesa. Después, al continuar el scroleo, el resultado es una serie de notas que se refieren a la intensa actividad sísmica de las Islas. La última vez que un terremoto castigó a este archipiélago de 83 islas fue en agosto pasado. Se trata de las Islas Vanuatú, uno de los países más pobres de Oceanía que se clasificó a los Juegos Olímpicos de la Juventud de Buenos Aires luego de que el equipo de Nueva Zelanda decidiera no participar. Cada país tiene un cupo por equipos y los neozelandeses optaron por otros deportes.

Vanuatú llegó a la Argentina con una delegación de 22 atletas: 18 en hockey, dos en el beach voley, uno en pentatlón y una en los 3000 metros con obstáculos. Los dos equipos de hockey, el femenino y el masculino, suman 18 atletas. Ambos conjuntos vivieron estos Juegos como un sueño hecho realidad. Es que la gran mayoría de ellos jamás habían viajado fuera de su continente y muchos de ellos viajaron fuera de su país este año por primera vez.

Y apenas hace unos meses atrás comenzaron a jugar al hockey con zapatillas por primera vez. Antes lo hacían descalzos. Tal es el caso de Jossie Lily, el capitán del equipo masculino, que no sale de su asombro en esta vivencia olímpica. "Es una experiencia muy fuerte", le cuenta el joven a LA NACION. "Es muy excitante la experiencia en la Villa", dice. Jesse es tímido pero se le ilumina el rostro toda vez que se refiere a estos Juegos. Nunca antes habían jugado ante tanto público. La experiencia del partido contra la Argentina es algo que jamás olvidará. Porque además, todos alentaban en contra. "Da un poco de miedo", confiesa con una sonrisa.

Las selecciones argentinas fueron oro (Leoncitas) y bronce (Leoncitos). Islas Vanuatú jugó contra ambas y en dos tiempos de 10 minutos, que es la extensión del hockey 5, fue goleada por la Argentina. Cada avance de Vanuatú al cruzar la mitad de cancha era festejado desde la platea como si fuera un triunfo por los pocos atletas que llegaron a Buenos Aires. 18-0 perdieron contra los Leoncitos (ante las Leoncitas cayeron 21-0). Al finalizar el primer tiempo, ya caían por nueve goles. "Well done, buddy" ("Bien hecho, amigo") era la frase constante del manager Todd Kitto para darles ánimo a los chicos que hace solo dos o tres años que juegan al hockey.

Unas 250.000 personas viven en Islas Vanuatú y un puñado de ellos llegó a estos Juegos en la experiencia olímpica más importante de su historia. En el archipiélago se habla bislama, una mezcla de inglés, francés y la lengua local.

Kitto, un australiano que oficia de manager en ambas selecciones y de traductor ante este medio, llegó el año pasado a las Islas Vanuatú para trabajar como voluntario. Terminó como heach coach de Islas Vanuatú. Todd describe que se entrenan en condiciones muy desfavorables. Cuenta que hay una cancha de carpeta, aunque claro, lejos de la jerarquía olímpica. "Asi que lo estamos haciendo bastante bien teniendo en cuenta el contexto", concluye el manager australiano, que se siente feliz de haber acompañado a Islas Vanuatú en una experiencia que jamás olvidarán.

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