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En busca de oxígeno, Macron cambia gran parte del gabinete

Con la reestructuración, forzada tras la renuncia del ministro del Interior, intenta frenar la caída de su popularidad
Con la reestructuración, forzada tras la renuncia del ministro del Interior, intenta frenar la caída de su popularidad Fuente: EFE - Crédito: Julien De Rosa
Luisa Corradini
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17 de octubre de 2018  

PARÍS.- Ni el derrumbe de su popularidad ni las críticas cada vez más duras de los franceses lo hicieron cejar: el presidente francés, Emmanuel Macron , reestructuró ayer su gabinete, reconoció que su actitud puede "haber irritado" a muchos, pero advirtió que "no habrá ni giro [político] ni cambio de rumbo".

Al cabo de 15 días durante los cuales el país esperó un anunciado cambio de gabinete, el presidente francés habló 12 minutos ante las cámaras de televisión para anunciar que persistirá en el programa de reformas emprendido hace 17 meses. Y que su ambición "no es durar, sino hacer".

La reestructuración, forzada el 2 de octubre por la inesperada renuncia del ministro del Interior -el exsocialista Gérard Collomb, que fue uno de los pilares de la "macronía"-, incluyó cuatro grandes cambios. Su cartera estratégica fue confiada a Christophe Castaner, otro exsocialista que también fue uno de los primeros "apóstoles" del "macronismo", mientras que el diputado centrista Frank Riester reemplazó a la emblemática editora Françoise Nyssen en Cultura, acusada de haber hecho trabajos en los locales parisinos de su empresa, Actes Sud, sin autorización.

El cargo de Stéphane Travert -sospechado de exagerada cercanía con el mundo rural- en Agricultura será ocupado por el exsenador socialista Didier Guillaume, y la centrista Jacqueline Gourault dirigirá un gran Ministerio de Planificación Territorial en lugar de Jacques Mézard.

Las otras siete designaciones son nombramientos técnicos, de personalidades desconocidas del gran público, oficialmente orientadas "a mejorar el funcionamiento y la eficacia del equipo de gobierno". Aislado dentro de la llamada "macronía", con este cambio el presidente intentó sin duda mejorar la alquimia política del gobierno con un aumento de la participación centrista y socialista, a fin de ampliar la política de apertura a otras fuerzas.

Pero, sobre todo, Macron espera retomar la iniciativa, que había perdido cuando estalló el llamado "escándalo Benalla", por el nombre del responsable de su seguridad en el Palacio del Elíseo, filmado al golpear a manifestantes el 1º de mayo. Ese episodio desencadenó una secuencia nefasta que parasitó la acción del Ejecutivo y precipitó una serie de fricciones internas.

En un discurso -que muchos analistas consideraron demasiado teatralizado-, el presidente ratificó que proseguirá las reformas anunciadas, muchas de las cuales tropiezan con una fuerte resistencia. Su decisión de acompañar los cambios ministeriales con un mensaje al país a la hora de mayor audiencia traduce su voluntad de contener al inquietante derrumbe de popularidad que padece desde ese escándalo. Macron perdió 11 puntos en tres meses y según el último sondeo del instituto IFOP tiene solo 29% de respaldo popular, uno de los niveles más bajos para un presidente de la Quinta República -fundada en 1958- a esta altura del mandato.

El presidente -cuestionado como "arrogante", "soberbio" y "presidente de los ricos"- dedicó apenas 11 palabras para formular una autocrítica. "Escuché las críticas. A veces pude incomodar o irritar a algunos", dijo, antes de prometer que "la situación comenzará a mejorar dentro de poco tiempo".

"En las próximas semanas tomaremos decisiones históricas", añadió Macron sin dar detalles.

Su mensaje fue mal recibido por la mayoría de la clase política. El diputado Eric Ciotti, del partido conservador Los Republicanos (LR), lamentó que "después de escuchar las críticas", Macron haya decidido "no cambiar nada".

"Fue un mensaje completamente vacío", estimó Marine Le Pen, líder del movimiento de extrema derecha Reunión Nacional. Mucho más apocalíptico, el ultraizquierdista Jean-Luc Melenchon, de La Francia Insumisa, vaticinó: "El final se acerca".

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