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La AFA, última llave para evitar el papelón del clásico de Rosario por la Copa Argentina

Una postal del último Central-Newells. en noviembre del año pasado
Una postal del último Central-Newells. en noviembre del año pasado Fuente: FotoBAIRES
Alberto Cantore
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16 de octubre de 2018  • 23:59

Del ridículo no se vuelve, aunque el papelón podría maquillarse. El fin de semana largo, sin fútbol por la participación de la selección en la doble fecha FIFA, posibilitó que los dirigentes de Newell's , Central y los encargados del ministerio de Seguridad del gobierno de Santa Fe repensaran el desaguisado que protagonizaron con el diseño del clásico de Rosario, por los cuartos de final de la Copa Argentina .

Después del cruce de comunicados entre los organizadores del torneo más federal que tiene el fútbol argentino y las autoridades provinciales, con acusaciones y desmentidas, reflotar el escenario no resultará una tarea sencilla: las partes se desconfían y el calendario aprieta. Con el intento de impulsar el juego en un estadio de la ciudad, desde Rosario los interesados volvieron a ensayar un discurso alentador, aunque el mensaje no se ajusta totalmente a la realidad. Para que prospere la idea de sortear quién será local y disputar el clásico el 7 de noviembre, primero la Asociación del Fútbol Argentino, que hasta ahora no se pronunció en esta novela que suma capítulos, deberá fijar la fecha. A partir de ahí, la organización retomará la conversación con los clubes y el ministro de Seguridad santafecino Maximiliano Pullaro y definir si es viable que Rosario tenga su fiesta.

Después de exponer las miserias y la inoperancia que rodeó el armado del encuentro, acorralados ante el fracaso, los clubes y los políticos, en una acción conjunta, acordaron un sorteo de la sede entre el Parque de la Independencia y el Gigante de Arroyito y ofrecer el 7 de noviembre como fecha del duelo. "Podría ser el 31 de octubre, el 1° o el 7 de noviembre. No volvimos a tener conversaciones, pero están abiertas las puertas para cualquiera de esas tres posibilidades. Vamos a esperar la decisión de la Copa Argentina", comentó Ricardo Carloni, el vicepresidente 1° de Central. Las autoridades de Newell's coincidieron con la consigna y hasta aventuraron que será el miércoles 7 de noviembre, en Rosario y con sorteo de cancha, mientras que Pullaro, en un acto de entrega de autobombas para los Bomberos Zarpadores de Rosario, deslizó: "Esperamos una nueva comunicación para seguir trabajando juntos".

El gobierno santafecino se enseña más conciliador, después del explosivo comunicado del viernes pasado, con el que rechazó las imputaciones de la organización, que acusó de no brindar seguridad y por esa razón insinuó que el partido se trasladaría al estadio de Lanús y se jugaría sin público. La repercusión mediática por el bochorno provocó los nuevos contactos entre los clubes y el organismo de Seguridad de Santa Fe, aunque las partes, en las reuniones anteriores, no encontraron puntos en común durante el debate: la discusión iba desde la fecha hasta la cantidad de días de descanso que tendría uno y otro plantel, según el programa de partidos de la Superliga. Ahí es donde resalta la mezquindad de los dirigentes, que confunden defensor el escudo con jugar chicanas al rival y así quedar a resguardo de la crítica de los hinchas.

"Los clubes no definen la fecha y hasta que la AFA no ponga el día no se puede avanzar. Porque dependiendo del día, quizá hasta que haya que reasignar el calendario de Newell's y Rosario Central en la Superliga", le comentaron a La Nacion, desde la organización. Tampoco las instituciones deberían tener injerencia en la designación de la sede, aunque podría revisarse la idea de que el partido se juegue en Rosario, una situación que no termina de convencer, luego de observarse el comportamiento y el intento de sacar ventaja que expusieron los clubes en las charlas anteriores. Con esa panorama, Santa Fe -Newell's se inclina por Colón; Rosario Central por Unión- podría constituirse como el escenario, aunque la concejala justicialista Marcela Aeberhard presentó la semana pasada un proyecto de Resolución al intendente José Corral, solicitando no recibir el partido, por razones de seguridad. Desde la Aprevide, ya dejaron entrever que solo aceptarán albergar en la provincia de Buenos Aires el clásico que incomoda al fútbol argentino si se disputa sin hinchas.

Los antecedentes que se dieron de un clásico por la Copa Argentina en la misma ciudad de esos clubes encontraron otros motivos: en 2013, en Córdoba, Talleres y Belgrano se midieron en el estadio Mario Kempes, aunque ese escenario no responde a ninguno de las dos instituciones; ese mismo año, Atlético Tucumán y San Martín protagonizaron el derbi en el Monumental José Fierro, debido a que el Santo participaba del torneo Federal B y su cancha no estaba en condiciones de recibir el duelo, que fue suspendido por incidentes de los hinchas visitantes con la policía. Los organizadores habían intentado trasladar el partido a Catamarca, aunque se encontraron con la negativa de las autoridades provinciales, quienes esgrimieron "razones de seguridad".

La AFA será, al designar la fecha, quien ofrezca un poco de claridad en este enredo que se presentó con el clásico de Rosario, por los cuartos de final de la Copa Argentina. Paradoja de nuestro fútbol.

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