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Sus compañeros lo dejaron solo y ahora la pelea desde abajo: la dura historia del polista Fred Mannix

Mannix está enamorado del polo... y de la Argentina
Mannix está enamorado del polo... y de la Argentina Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro Alfieri
Alejo Miranda
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16 de octubre de 2018  • 23:59

Los objetivos del canadiense Freddie Mannix cambiaron radicalmente de una temporada a otra. Su forma de vivir el polo sigue siendo la misma. En el último partido de la temporada pasada, le jugaba de igual a igual a Ellerstina en la semifinal de Palermo. Ayer, ante el mismo equipo, cayó 23-10 en la 3ª fecha del Abierto de Hurlingham . El torneo continuará hoy con la 3a fecha de la Zona B. A las 13.30, Cría Yatay vs. La Cañada, y a las 16, La Dolfina vs. La Albertina Abu Dhabi.

La salida de Hilario Ulloa, Guillermo Caset y Facundo Sola de Alegría obligó al canadiense a redireccionar. La alianza con La Irenita empezó complicada en cuanto a resultados, con cuatro derrotas en los primeros cuatro partidos de la temporada, pero no pierde la fe y mucho menos las ganas de jugar y seguir creciendo.

"Yo quiero trabajar fuerte con la cría. A mí me gusta mucho el campo y la sangre de polo argentina. Es muy importante para mi familia y para mí este proyecto. Me encanta", dice Mannix en relación a su nuevo presente. "Quiero jugar con buenos jugadores. Matías [Mac Donough] es un siete veces campeón en el alto handicap, el Negrito [Juan Martín Zavaleta] tiene buenas chances de subir su handicap si podemos jugar mejor y ganar los próximos partidos, y Corchito [Clemente Zavaleta] mejoró mucho. Vamos a ver. Es temprano en la temporada y seguro vamos a jugar mejor".

-¿Cómo te encontrás este año en un entorno distinto?

-En los años anteriores siempre teníamos la presión de ganarles a los equipos de abajo, y si se nos daba, también de vencer a La Dolfina o a Ellerstina. Este año es distinto, estoy más feliz. Estoy concentrado para ganar, pero tengo menos presión en mi cabeza, menos presión en mi casa y voy a disfrutar de jugar con este grupo de muchachos.

-Ahora que pasó un tiempo, ¿cómo tomás la salida de Alegría de Ulloa, Caset y Sola?

-Es normal en el deporte. Cuatro o cinco años con Hilario, dos con Sapo, uno con Facu. tuvimos temporadas muy buenas. El año anterior fue muy bueno, pero nada es fácil en el alto nivel de polo.

-¿Qué pensás de la decisión que tomó Las Monjitas de cambiar un jugador en plena temporada?

-Ellos quieren jugar lo mejor posible y quieren ganar sí o sí. No es ningún secreto. Es una decisión del equipo.

-¿Qué balance hacés de la temporada hasta aquí?

-Arrancamos muy mal contra La Dolfina, pero todos los equipos van a jugar mal contra La Dolfina. Es un fenómeno raro en el deporte, como Barcelona o los Bulls de Michael Jordan. El segundo partido contra La Aguada nos fue muy bien, mejoramos mucho y perdimos en suplementario. El tercero [contra La Ensenada] fue un día raro para nosotros. No le podíamos pegar a la pelota, me sentía raro arriba del caballo. Cometimos errores y el equipo no funcionó. Perdimos mal.

-Contra Ellerstina ensayaron algunos cambios tácticos: Corchito Zavaleta fue de 1, vos alternaste como back.

-Cambiamos algunas posiciones y mejoramos los saques. Tengo un palo largo que ayuda al ritmo del equipo. Matías Mac Donough puede correr un poco más con la pelota. Es un gran jugador. Es difícil en un equipo nuevo saber cuál es la mejor forma de jugar. No siempre es obvio. En este momento hay dos equipos y el resto un poco atrás, porque falta talento o caballos o tiempo juntos. Ellerstina lleva cuatro años juntos, La Dolfina ocho. Nosotros cuatro partidos. Entonces es más difícil. Vamos a poner corazón en estos dos partidos que nos quedan, son muy importantes para la organización.

-¿Tenés pensado jugar con tu hermano Julian en algún momento?

-Si él mejora [risas]. No lo sé. Tengo la mirada en el partido del sábado contra La Aguada. Voy día a día para mantener mi handicap y seguir jugando en el alto handicap.

-Alegría Fish Creek estuvo muy cerca de clasificarse.

-La Clasificación siempre es muy dura, perdieron por uno en el suplementario. Estoy triste por los jugadores, el técnico, mi familia. Para mí es el torneo más duro del mundo.

-¿El objetivo ahora es clasificarse para el año que viene?

-¡Obvio, papá! No quiero jugar más clasificación. Es difícil.

-¿En algún momento pensaste en no jugar más en la Argentina?

-No, para nada. Me encanta tu país. Canadá y Argentina son dos países muy similares. El polo no es un deporte muy popular. Acá se hace un gran sacrificio para jugar. Acá es por amor y para la cría. Los 40 jugadores se sacrifican mucho por jugar. Es una pregunta para hacerle al deporte, si es posible mantener este ritmo. Es duro ganar plata afuera. Pero mucha gente tiene amor por los caballos y el campo.

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