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6 claves para optimizar tu manera de trabajar

Crédito: Latinstock
Denise Tempone
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19 de octubre de 2018  • 12:16

Hard versus Smart. Ese es el dilema que se juega hoy en el mundo del trabajo. ¿Cómo abordamos la noble tarea de generar nuestro sustento. ¿ Cómo desarrollamos nuestra carrera laboral? ¿Qué dinámicas adoptamos en nuestro rol de "persona económicamente activa" y ya poco tienen que ver con las habilidades que más necesitamos en esta época? Si alguna vez te hiciste estas preguntas - y si no, este puede ser un buen momento para empezar - acá te brindamos una guía super clara para que evalúes si estás trabajando en modo "duro" (algo necesario en cierto sentido, pero que tal vez no te resulte suficiente a la hora de evaluar tu satisfacción laboral) o en forma "inteligente", es decir, con eficiencia y resultados en sintonía con tus valores y los de tu ámbito de desarrollo.

1. Filosofía

HARD: Ganarse la vida

El trabajo ha sido identificado desde tiempos bíblicos con ideas como "ganarse el pan" o, aún más contundente, "ganarse la vida". El sudor, el esfuerzo y el sacrificio han sido parte del universo de conceptos que asociamos al mercado laboral y que la mayoría aún no nos atrevemos a (o no podemos) cuestionar. La tarea es ir desplazando esos conceptos hacia "aportar al mundo", "darle sentido a la vida" y "disfrutar", y sacude los cimientos de toda una cosmovisión. Es parte también de un planteo de la nueva generación de trabajadores.

SMART: Darle sentido a la vida

Si sos independiente: cuando le buscás un verdadero sentido a lo que hacés, apuntás a ofrecer exactamente lo que necesita un mercado y, por ende, a desplegar tu saber en un espacio en el que sea valorado. Buscás más disfrutar del proceso que enfocarte en la productividad y la acumulación frenética de resultados.

En el mundo corporativo: las empresas inteligentes buscan herramientas que simplifiquen procesos y que ahorren energía a sus empleados, para que estos puedan utilizar sus talentos personales para tareas en las que disfruten y se luzcan más.

2. Habilidades

HARD: Técnicas

En el viejo mundo, las trayectorias laborales eran más lineales y sujetas a "habilidades técnicas": lo que realmente pesaba para conseguir o no un trabajo era tu capacidad de convertirte en una herramienta precisa que resolviera tareas concretas, que nadie más pudiera hacer. Hoy sabemos que pelotones de empleados serán reemplazados por robots y las capacidades que antes se despreciaban, las muy humanas como la empatía, comienzan a ser valoradas. También la idea de un puesto fijo desaparece, es más probable ser convocado para proyectos puntuales.

SMART: Blandas

Si sos independiente: la constante necesidad de ver en qué muta tu actividad te obliga a reactualizarte constantemente. Estás dispuesta a estudiar otras carreras y especializaciones, pero también a poner al servicio tu sensibilidad y capacidad empática. En el mundo corporativo: las empresas de hoy colaboran en la reinvención de sus equipos a través de actualizaciones laborales y permiten cruces transversales de áreas para sumar visiones frescas. Aun así, el rumbo de la propia carrera es responsabilidad de cada colaborador.

3. Competencia

HARD: Lógica del ascenso

Algunos años A. I. (antes de Internet), aspirar a "escalar" era lo usual. Hacer las cosas bien para ser premiado con un ascenso era el resultado lógico, esperable, por las tareas bien realizadas. En este contexto, la competencia interna era parte de una dinámica corporativa y nuestro foco profesional estaba puesto más bien en lo que pasaba dentro de nuestra misma empresa. La nueva era de las comunicaciones vino a cambiar todo eso al permitirnos promover nuestros talentos e, incluso, convertirnos en una marca.

SMART: Lógica de las redes

Si sos independiente: sabés perfectamente la importancia de desarrollar relaciones laborales múltiples, ricas e incluso que vivan en mundos distintos. Los trabajos hoy son multidisciplinarios y eso convierte a todos en potenciales clientes.

En el mundo corporativo: hacer bien tu trabajo puede catapultarte más allá de tu entorno usual. Con la difusión correcta, lucirte en tu puesto puede ser la vía a un crecimiento ¡en otro lado! Hay estudios que demuestran que actualmente el ¡85%! de los trabajos se consiguen por networking.

4. Liderazgo

HARD: Por imposición de jerarquía

En el mundo "presmart", las posiciones jerárquicas suelen ser más bien fijas. Y en este contexto, un jefe o una jefa lo es, estén o no totalmente capacitados para los proyectos que se emprenden. Muchas veces, esa autoridad emana de un verdadero saber, pero otras tantas no es tan así, sino que es producto de una lógica verticalista. Complacer al jefe y sus características personales, en estos casos, es casi tan importante como servir al proyecto laboral. Los roles fijos y la noción de respeto hacia ellos nos vienen dados.

SMART: Por proyecto

Si sos independiente: no tenés problema en ponerte al servicio de alguien, pero tampoco de liderar un proceso hasta llevarlo a cabo. Esta lógica implica estar dispuesta a pedir asesoramiento y a dar mentoreos incluso a puestos "superiores" al tuyo.

En el mundo corporativo: en muchas corporaciones se utiliza el reverse mentoring, esto quiere decir que los más jóvenes y los más senior establecen un mentoreo de doble vía. Este proceso es muy enriquecedor e implica reconocer que la estructura del saber no tiene por qué ser vertical, y que aprendemos de todos.

5. Perfiles

HARD: Estandarizados

La estandarización de los perfiles solía ser una forma megasegura de elegir a un candidato o de mostrarnos al mundo como tal. Por eso, cumplir con el perfil a rajatabla era, de alguna forma, un signo de predictibilidad que hacía más certeras las búsquedas. Esto, durante años, significó que muchos de nosotros ocultáramos ciertas vetas de nuestra personalidad. ¿Ejecutiva y bailarina? ¿CEO y campeón de videojuegos? En un mundo estandarizado, hacía ruido. Hoy, la escisión es menor, somos considerados un todo.

SMART: Valorizados individualmente

Si sos independiente: entendés tus cualidades personales y tus intereses extralaborales como parte de un perfil más rico, inquieto, dinámico, algo que hace a tu marca personal. Lo que te hace única es una ventaja, no un riesgo. Y sabés integrarlo a otras áreas de tu vida.

En el mundo corporativo: un nuevo paradigma de empresas invita a sus empleados a revelar aparentes talentos ocultos a fin de detectar cuáles son las habilidades que los hacen distintos. Las empresas inteligentes prefieren colaboradores felices, que puedan desplegar su potencial.

6. Tiempo

HARD: Trabajar por horario

El paradigma de marcar tarjeta y cumplir horarios tiene sentido cuando tu presencia es requerida para estar en contacto directo con otros, como en los roles de atención al cliente. Pero exigir la obediencia y disciplina de "estar por estar" puede dilatar los resultados. Si total vas a tener que estar en la oficina 9 horas..., ¿qué importa qué tan rápido resolvés las cosas? El tiempo ocioso, además, puede viciar espacios de trabajo: la energía no utilizada puede convertirse en un caldo de cultivo de comportamientos que entorpecen las dinámicas.

SMART: Trabajar por objetivos

Si sos independiente: no te levantás pensando "hoy voy a trabajar ocho horas" sino "hoy voy a lograr tantos objetivos". Las listas y la planificación son tus aliadas. Es más fácil que detectes y te concentres en lo importante. Cuidar tu tiempo también se vuelve una fuente de motivación extra.

En el mundo corporativo: las empresas te brindan un espacio como base de operaciones, pero también te habilitan herramientas como el home office y el flex time. Eso sí, de tu lado requiere disponibilidad y conexión, es decir, transmitir tu presencia y compromiso.

Y vos... ¿de qué lado estás? Te motiva aprender cosas nuevas y otros modos de trabajar? También: Todo sobre el lenguaje igualitario: ¿qué dice la RAE? y Cómo dar un curso online y ganarte unos pesos sin salir de tu casa

Experta consultada: Gaby Hostnik, head hunter y mentora de carrera @gabrielahostnik.

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