Suscriptor digital

Londres y Bruselas, intransigentes por el Brexit

May, ayer, en su encuentro con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, en Bruselas
May, ayer, en su encuentro con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, en Bruselas Fuente: AFP - Crédito: Emmanuel Dunnand
La salida británica del bloque está estancada por la falta de acuerdo sobre las fronteras irlandesas
Luisa Corradini
(0)
18 de octubre de 2018  

PARÍS.- Gran Bretaña y la Unión Europea (UE) enfrentan serias dificultades para evitar la peor solución para el Brexit. El fantasma de un no deal (salida sin acuerdo) aparece como una verdadera amenaza después que los 28 fueron incapaces de llegar ayer a un acuerdo definitivo en la llamada "cumbre de la última chance" de Bruselas.

Un no deal es "más probable que nunca", admitió por la tarde el presidente del Consejo Europeo (CE), Donald Tusk. La primera ministra británica, Theresa May , fue, sin embargo, más positiva. Después de su primera reunión con los otros miembros del bloque, insinuó que su gobierno podría aceptar la extensión de un período de transición a fin de hallar una solución a los obstáculos que aún bloquean el Brexit .

Recién esta mañana, May debía conocer la decisión. Anoche, en todo caso, todo parecía indicar que la próxima "cumbre de la última chance", esa que deberá evitar la catástrofe de un no deal en la fecha límite del 29 de marzo de 2019, será evacuada hasta noviembre o diciembre.

El acuerdo de ruptura tropieza con un solo obstáculo: el de la frontera entre la República de Irlanda y la provincia de Irlanda del Norte, que integra el Reino Unido.

Dublín exige evitar un retorno a una frontera dura con su provincia perdida. Porque eso podría provocar nuevos problemas entre católicos republicanos y protestantes, mayoritariamente "unionistas". Es decir, apegados al Reino Unido.

En ese contexto, tres soluciones son posibles: May acepta que Irlanda del Norte permanezca en el mercado interior europeo, lo que significa instaurar una frontera de hecho dentro del Reino Unido; decide que el país permanezca en la unión aduanera y el mercado único dentro del marco del Espacio Económico Europeo, como Noruega, Islandia y Liechtenstein, asociados a la UE, o reinstaura una frontera entre las dos Irlandas, con el riesgo de encender otra guerra civil.

En esas condiciones, May se encuentra cada vez más amenazada por un hard Brexit (Brexit extremo). La premier incluso rechazó las propuestas intermedias adelantadas por los negociadores europeos, como la posibilidad evocada ayer por ella misma de aceptar la extensión de un período de transición.

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?