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Esteban Andrada acelera los tiempos tras la lesión: "Quiero volver lo antes posible"

Andrada quiere volver cuanto antes
Andrada quiere volver cuanto antes Crédito: Javier García Martino / Prensa Boca
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17 de octubre de 2018  • 23:59

Iban 25 minutos del complemento y Boca sostenía el 1-0 parcial frente a Cruzeiro por la Copa Libertadores. Llegó el córner desde la izquierda y, en pleno intento por despejar, Esteban Andrada tocó la pelota y paró la embestida del defensor Dedé con la mandíbula.

Luego de ser atendido por varios minutos, y sin saber que había sufrido una fractura, el arquero logró reincorporarse y pudo completar los 20 minutos finales. Es más, ya con el 2-0, tuvo una tapada clave en un tiro libre de Edilson sobre el final del partido. Todo eso que parece de un libreto de ciencia ficción fue lo que vivió el arquero de Boca y que, por primera vez, lo revivió para el sitio oficial del club.

Las imágenes de aquella jugada se repitieron una y otra vez y, en cada ángulo, el golpe resultaba ser aún más estremecedor. Pero, más allá de la reiteración inagotable, aún quedan detalles por conocer, esas vivencias personales que sólo Andrada puede exteriorizar. A casi un mes de aquel partido en la Bombonera, de buen semblante y sonriente, el arquero le puso palabras a las sensaciones de aquella noche especial del 19 de septiembre.

- ¿Qué recordás de la aquella jugada ante Cruzeiro?

- Pude ver la jugada después en las imágenes, pero en el momento nunca me imaginé que había sido una fractura. Cuando caigo, caigo inconsciente, pero en el momento me recupero y pensé que me había cortado el labio y nada más. Sentí el impacto muy fuerte en los oídos y traté de seguir. Al final sentía que en cualquier momento me caía.

- ¿Cómo fueron esos primeros instantes tras el impacto con Dedé?

- Caí medio inconsciente. De hecho, después vi en las imágenes que choco la cabeza contra el piso. Después levanté la mano para pedir asistencia y me recuperé en el momento. El médico me puso un algodón en la boca y pensé que solo me había cortado. Al minuto, el algodón lo tenía todo mojado con sangre. El masajista me acercaba algodón a cada rato y yo veía que cada vez me duraba menos. Eso fue lo que me dijo el doctor, que sangró tanto porque había sido una fractura.

El momento del choque entre Dedé y Andrada
El momento del choque entre Dedé y Andrada Fuente: AP

- ¿Cómo fueron esos últimos 20 minutos con la mandíbula?

- Jugué con mucho dolor, pero estábamos en una situación en la que el equipo necesitaba del esfuerzo de todos. Trate de dar lo máximo para mantener ese resultado y pudimos conseguir una buena ventaja para ir a jugar después en Brasil.

- En el último minuto tuviste una gran tapada, ¿qué recordás de ese tiro libre de Cruzeiro?

- Me acuerdo del remate de Edilson, lo habíamos estudiado en los videos antes del partido. Cuando toma la carrera larga, sabía que era difícil que me la tire por arriba. Entonces elegí quedarme en el palo para estar mejor posicionado. Ya estaba consciente y en ese momento lo único que importaba era poder sacar la pelota.

Ante cada pregunta, Andrada se explaya y no retacea detalles de lo vivido aquella noche en la Bombonera. No solo de esos intensos 20 minutos finales, sino también del momento en el que tomó dimensión de la gravedad de la lesión: ese instante en el que se paró frente al espejo, en el vestuario, y supo que no se había tratado solo de un corte en el labio.

Dedé reclama atención para Andrada, que en el piso se lamenta luego del choque con el jugador brasileño
Dedé reclama atención para Andrada, que en el piso se lamenta luego del choque con el jugador brasileño Fuente: AP

Después llegaría el momento del trasladado en ambulancia, de la intervención en la mandíbula y del período de rehabilitación, esos instantes sensibles en los que las pulsaciones ya no están al ritmo de una Bombonera colmada, sino que se sostienen a fuerza del apoyo de los afectos y de los compañeros del equipo.

- ¿Cómo fue el momento en el que llegaste al vestuario y te viste al espejo?

- Llego al vestuario y cuando me voy a mirar sentí que el diente lo tenía muy atrás y la parte de la mandíbula la tenía partida a la mitad. El doctor me llevo a la ambulancia, me sacaron una placa, pero no se terminaba de ver del todo bien. Después me llevaron al Hospital Mitre donde me dijeron con precisión como había sido la lesión.

- ¿Y tus compañeros qué decían?

- Mis compañeros y el cuerpo técnico me dijeron después que había sido una locura lo que hice de seguir en la cancha. Pero en el momento, con la adrenalina del partido, no pensé en las consecuencias y por suerte lo pude terminar.

- En los primeros días, ¿en qué te afectó la lesión para tus actividades cotidianas?

- Al principio cuando fuimos al Hospital querían fijarme la mandíbula de arriba y ahí se me iba a complicar para comer. Solo iba a poder hacerlo con sorbete y se me iba a hacer difícil porque iba a perder mucho peso, sobre todo a mí que por genética acostumbro a ser flaco. Pero me pusieron placa por debajo y eso fue bueno porque me permitió no perder peso. Ahora ya estoy con el gimnasio y el cirujano me permitió hacer un trote suave y sin tanto impacto contra el piso.

- ¿Te llegó todo el cariño de los hinchas? ¿Fue importante en lo anímico?

- Estuvieron muy bien todos mis compañeros y la gente también. Yo estoy atento a Instagram y me llovían los mensajes de apoyo. Me desearon cosas muy lindas y estoy muy agradecido de semejante apoyo. Uno siempre es muy agradecido y tratare de responderles lo más rápido posible.

- Si te toca vivir una jugada parecida, ¿volverías a salir de la misma manera?

- Volvería a salir con la misma convicción, obviamente. Sabemos que estamos expuestos al roce y, en el caso de los arqueros, mucho más. Al principio, seguramente, cuando empiece a entrenar tendré una sensación extraña, pero cuando este al 100% no voy a tener problemas para atajar normalmente.

Andrada caído, tras el choque con Dedé
Andrada caído, tras el choque con Dedé Crédito: Imagen de TV

En la vida del deportista siempre surgen pruebas, momentos críticos que obligan a reponerse y demostrar que se puede seguir adelante con un paso aún más firme. No había transcurrido una semana de la operación, y en la monotonía del reposo, Andrada se propuso dar los primeros pasos en su objetivo de volver a adueñarse del arco de Boca.

Sin acelerar los plazos, y en un programa consensuado con los médicos, el arquero reapareció en el complejo Pedro Pompilio y, para sorpresa de muchos, comenzó a realizar trabajos de gimnasio y trotes livianos para no perder la forma física. En esos días, además, pudo devolver el apoyo de sus compañeros, sobre todo en Agustín Rossi, su compañero de cada entrenamiento bajo los tres palos.

- ¿Cómo fue volver a sumarte a los entrenamientos?

- Había estado una semana en mi casa y no sabía qué hacer. Y yo me sentía bien. Le pregunte al cuerpo médico si podía hacer algo en el gimnasio y me permitieron hacer un poco de trabajos en tren superior e inferior, sin hacer tanta fuerza en la zona de la mandíbula. Ahora hay que pensar en prepararse para volver. Uno siempre quiere estar presente, pero con circunstancias como estas quizás se hace un poco más difícil. Trataré de recuperarme lo más rápido posible. El viernes tengo una consulta con el cirujano y ahí seguramente me van a evaluar para ver cómo sigue todo el proceso.

- ¿Hablaste con Rossi en esos días? ¿Cómo le devolviste su apoyo?

- Cuando me tocó estar en la Clínica y Agustín (Rossi) volvió a atajar, le dije que no le tenía que demostrar nada a nadie y que atajara como lo venía haciendo en los entrenamientos. En la vuelta de la Copa Libertadores, yo lo vi muy bien y tuvo acciones claves para poder pasar a semifinales. Lo hizo muy bien.

- ¿Y cómo viste a Lampe en sus primeros entrenamientos?

- A (Carlos) Lampe lo vi muy bien, lo veo con muchas ilusiones. Está bueno que se sume gente nueva, con ganas de aportar y entrenarse al máximo. Yo lo veo en los entrenamientos, al que le toque le va a ir bien porque se dan al máximo.

Fuente: www.bocajuniors.com.ar

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