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Megaestafa inmobiliaria en Santa Fe: buscan vínculos con otros estudios jurídicos y con testaferros

Para los investigadores judiciales es clave el rol de un conocido gestor
Germán de los Santos
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18 de octubre de 2018  

ROSARIO.- Raúl Alberto Jaime es un gestor de 62 años que desde hace décadas transita por los pasillos del Registro de la Propiedad de Rosario. Hace trámites para las escribanías de la zona. Hace tres años pasó de ser intermediario a protagonista de una sospechosa escritura que tramitó en ese organismo público.

En 2015, Jaime gestionó una escritura del estudio de Eugenio Luis Casadei, ubicado en Venado Tuerto. Lo diferente fue que el gestor figuraba como comprador del inmueble. El propietario real del terreno era Enrique Plebani, quien nunca habría podido firmar el traspaso de un lote de 300 metros cuadrados en Venado Tuerto, porque había fallecido hacía 15 años.

La maniobra consistía en detectar un lote cuyo titular había fallecido y nunca había sido reclamado ni se había iniciado una sucesión. "Después, con una escritura apócrifa, se lo vendían a un tercero y este podía venderlo a otro, que ya podía comprar de 'buena fe'", explicó una fuente de la causa.

Ese tercero que se utilizó para la maniobra era la firma Tacuru SRL, inscripta en Chaco, que vendió a Jaime la propiedad ubicada en Moreno 1010, Venado Tuerto, por un valor de $20.000. Esa firma está ligada a un médico de Villa Cañás, en el sur de Santa Fe, que también fue detenido y que será imputado como miembro de la organización ilícita.

El 9 de enero de 2015 Jaime intentó vender ese inmueble. De esa transacción participó el escribano Casadei. Esa casa no fue transferida porque el Registro de la Propiedad rechazó la operación debido a que en agosto de 2017 la oficina de Gestión Judicial de Venado Tuerto había presentado una medida cautelar. En ese momento se empezó a descubrir la maniobra de estafa con inmuebles y campos.

El fiscal de Melincué Matías Merlo aseguró en diálogo con LA NACION que Jaime tenía un rol clave en la organización de las estafas, porque no solo se sospecha que era el brazo ejecutor de las maniobras, por su rol de gestor, sino que era quien tenía varios de los inmuebles a su nombre.

"Hay claras sospechas de que Jaime era un testaferro de varios estudios de escribanía", señalaron fuentes judiciales a LA NACION. Desde hace tiempo, este gestor alardeaba en su círculo de trabajo que había tenido un crecimiento económico importante.

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