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Con La Portuaria, el Movistar Fri Music empezó a celebrar a Sumo

"Heroin" fue el tema de Sumo que la banda eligió para versionar en La Trastienda; el Festival tendrá su cierre el sábado 27, en Dorrego y Alcorta, con Las Pelotas, Massacre y El Kuelgue, entre otras bandas
"Heroin" fue el tema de Sumo que la banda eligió para versionar en La Trastienda; el Festival tendrá su cierre el sábado 27, en Dorrego y Alcorta, con Las Pelotas, Massacre y El Kuelgue, entre otras bandas
Gabriel Hernando
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18 de octubre de 2018  • 14:32

La consigna de la nueva edición del Movistar FRI Music , que tendrá su festival el próximo sábado 27 en Dorrego y Figueroa Alcorta es clara: celebrar a Sumo. Anoche, en La Trastienda, en el sideshow del festival, La Portuaria aceptó el desafío cuando el público menos lo esperaba, en medio de un viaje musical, un reencuentro entre sus integrantes que tuvo si primera parada días atrás en la Usina del Arte y con una formación digna de un súper grupo: Diego Frenkel, Sebastián Schachtel, Christian Basso, Alejandro Terán y Fernando Samalea como invitado. Hacia el final de un show contundente, explorativo y con apenas un puñado de hits, la banda tocó una versión espacial y especial de "Heroin".

"Nos reencontramos hace un año y la idea de volver a tocar juntos se dio a partir de un material que rescató Christian (Basso) de un show nuestro para MTV, de mediados de los noventa, mientras presentábamos el álbum Huija. Descubrimos que ahí había algo interesante para retomar y reelaborar y empezamos a probar cosas en la sala de ensayo. Como todo funcionó y sonaba lindo, eso nos impulsó a regresar". Así explica Sebastián Schachtel (teclados) cómo fue que La Portuaria decidió rearmarse tras casi diez años de parate. Hace un mes, el grupo ofreció su primer concierto durante el Festival Ciudad Emergente y anoche, está dicho, hizo el sideshow del Movistar FRI Music celebra a Sumo.

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Heroin por #laportuaria #movistarfrimusic

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La Portuaria surgió en 1989 y tuvo su primera separación en 1996. Desde el 2000 hasta el 2010 cristalizó una segunda y fructífera etapa y ahora vuelve sobre sus pasos pero con más energía, más experiencia y deseos de mostrar nuevo material. "Quizás lo que sucede en nuestro caso es que los conflictos que pudieron haber surgido en las diferentes etapas del grupo siempre fueron superados por la pasión musical que tenemos y también por la amistad. Nos conocemos desde el comienzo de la adolescencia. Cuando necesitamos tomar aire, nos sentimos cansados o con ganas de hacer cosas por separado, decidimos parar de manera natural. Y de ese mismo modo, ahora nos reencontramos primero para tomar un café y, entre charla y charla, ver qué música estaba escuchando cada uno y así la idea de tocar fue decantando sola", detalla Diego Frenkel (voz y guitarra) a lo que el bajista Christian Basso agrega: "Cuando sos más chico o no tenés tanta experiencia creés que si estás en una banda no podés desarrollar un proyecto solista en paralelo. Y con el paso del tiempo te das cuenta que ambas cosas no sólo pueden convivir sino que te enriquecen y te nutren. Con La Portuaria nos pasa algo increíble pero eso no quita que yo pueda disfrutar, admirar y aprender del laburo de Sebastián en Las Pelotas o de Diego como solista".

-¿Cómo fue reencontrarse casi diez años después con el repertorio del grupo? ¿Creen que las canciones conservan su vigencia más allá del paso del tiempo?

Sebastián Schachtel:-Descubrimos que aquellas canciones todavía vibran en nosotros, seguimos rescatando cosas interesantes de ellas y de ninguna manera han envejecido. Al contrario, suenan muy contemporáneas y actuales. Y eso nos entusiasmó para retomarlas y volver a conectarnos con el proyecto.

-¿Tienen en mente componer nuevo material y quizás grabar un álbum, más allá de volver a interpretar los temas clásicos?

Diego Frenkel:-Sí, estuvimos investigando un montón y tenemos muchas ideas para desarrollar. Así que seguramente habrá temas nuevos en el futuro. Lo que ocurrió es que nos pusimos a preparar estos shows, ensayar los clásicos, buscar detalles y eso lleva tiempo. Ya más tranquilos vamos a retomar esos bocetos. Tenemos muchas ganas de seguir explorando.

-¿Los seduce la escena actual de la música urbana, el trap y el reggaetón, considerando que La Portuaria siempre fue un grupo ecléctico y abierto a diferentes ritmos e influencias?

Schachtel:-A mí particularmente el reggaetón no me gusta. Pero rescato algunas cosas del trap en cuanto a programaciones y al trabajo que hacen con los graves. Nosotros preferimos el hip hop. De hecho, Huija fue grabado íntegramente en Nueva York y tenía mucha influencia de los ritmos de la calle, del acid jazz y del hip hop que escuchábamos mucho en esa época. Siempre nos gustó la música negra, en especial las producciones de Quincy Jones.

-A propósito del tributo a Sumo, ¿influyó de alguna manera la banda liderada por Luca Prodan en ustedes?

Frenkel:-No directamente porque éramos muy contemporáneos con Clap, nuestra banda de ese entonces. Más que influencia, lo que nos unía con Sumo era el espíritu de una época. Tocábamos en los mismos lugares y hasta compartimos manager. Pero musicalmente éramos de tribus distintas; nosotros estábamos más cerca de Virus que de Sumo. De todos modos, Luca trajo toda una data musical que aquí no se conocía o, al menos, conocían unos pocos.

Tocan la puerta de los camarines de La Trastienda. Alguien avisa que ya esta todo listo y que llegó la hora de subir al escenario. Y hacia allí se dirige La Portuaria versión 2018 para cautivar a un público que se encontró con una agrupación sólida, compacta y a la que parece no pesarle para nada el paréntesis de casi una década sin tocar. La química entre Frenkel, Basso y Schachtel se conserva intacta, así como también ese espíritu de fusión, de mixtura y de cosa lúdica que siempre los caracterizó y que invita al baile y al movimiento, ya sea desde el pop, el funk, el hip hop o las cadencias latinas.

Si bien los hits que todos deseaban escuchar estuvieron presentes, desde "El bar de la calle Rodney" hasta "Selva" pasando por "Nada es igual", "Los mejores amigos" y "10.000 kilómetros", fue clara la intención del grupo de demostrar que este regreso no está exento de un bienvenido soplo experimental, de bucear por climas y texturas más densas, como denotaron en "Nubes", "Donde hubo fuego" y "El viaje". Y en esa búsqueda contaron con el aporte inestimable de un combo que se ensambló de una manera muy natural a la estructura de la banda constituido por Alejandro Terán en violín y saxo, Fernando Samalea en percusión, Pedro Bulgakov en batería y León Isch en guitarra.

Una personal y aplaudida versión de "Heroin", en tiempo de talking blues y con un halo de Lou Reed, marcó el recuerdo de La Portuaria hacia Sumo cumpliendo con el leit motiv de la velada, para luego despedirse bien arriba con demoledoras performances de "Vudú danza", "Ruta" y "Devorador de corazones" y prometer nuevos capítulos de una historia que parecía concluida.

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